La selección del nuevo líder del BID está programada para septiembre, y dentro de los candidatos está un argentino, una costarricense y un estadounidense

Allison Gutiérrez - agutierrez@larepublica.com.co

A un mes de realizarse el proceso de selección para elegir al nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se llevará a cabo entre el 12 y 13 de septiembre, se han venido poniendo sobre la mesa los nuevos retos que tendrá el nuevo líder del Banco, sobre todo, en el panorama actual en el que se encuentra la región y el mundo debido a la crisis desatada por el virus del covid-19.

Laura Chinchilla, Gustavo Béliz y Mauricio Claver son los tres nombres sobre la mesa para participar por el título de presidente. Aunque ya muchos países han dado su apoyo a un candidato, todos coinciden en los principales retos que se vienen. La capitalización, la recuperación poscovid, conocer claramente los problemas de la región y tener un plan claro de apoyo financiero, son los principales desafíos según los expertos.

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Diego Rojas, investigador del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile, manifestó que un desafío inmediato de quien entre a reemplazar al actual presidente del BID, Luis Alberto Moreno, será la generación y dirección de proyectos en pro de la recuperación económica de la región. Para el investigador “un primer foco debe ser el proteger los salarios de las personas, el fomento del empleo y la reactivación de actividad económica”.

Con la crisis, las cuarentenas estrictas en los países miembros del BID, han hecho que los cierres del comercio y las restricciones para circular a nivel nacional e internacional agudice la crisis que se venía presentado.

Otro punto que Rojas reconoció como crucial en esta lucha de recuperación económica a cargo del BID, tiene que ver con la el fortalecimiento de las capacidades del estado “tanto en proteger a sus instituciones ante el riesgo de ser permeables a la corrupción, como fomentar la formación de más capital humano avanzado”. Así mismo, mencionó que los estados deben prestar asistencia para lograr proteger y fortalecer las iniciativas público privadas.
Para el caso colombiano, los esfuerzos deben ir en la búsqueda de financiación en temas de transporte, energía, vivienda, agua, inversión social y rural, desarrollo de empresas privadas y pymes y de medio ambiente para poder, poco a poco, ir superando los daños del coronavirus que son conexas a fallas estructurales previamente existentes en el país.

Según Aurelio Suárez, miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, “el BID podría aportar recursos frescos a Colombia a bajas tasas de interés que apoyen sectores productivos de la economía nacional”.
Sin embargo, el economista enfatizó que esto debe darse siempre y cuando no sean ayudas condicionadas al servicio de los intereses extranjero como es el de los Estados Unidos, sino que deben ser ayudas que se inviertan bajo decisiones de políticas autónomas del país.

Suárez también mencionó, que las ayudas deben ir dirigidas con especial atención a sectores que no sólo han sido golpeados por la pandemia sino en treinta años de política económica como lo son, el agrícola y la industria de bienes intermedios, teniendo en cuenta, que pueden ser sectores que arrastren en empleo, a la economía del país.

Negativismo por Claver
Expertos han mencionado los intereses internacionales por parte de los Estados Unidos, por la particular postulación, por primera vez, de un candidato estadounidense a la presidencia del Banco donde siempre han liderado personas oriundas de la región.

Claver Carone, quien fue postulado por Donald Trump, ya hoy en día, cuenta con el apoyo de 17 países y entre los cuales también está Colombia.
Para el investigador de la Universidad Católica de Chile, la postulación de un candidato de los Estados Unidos representa un golpe a los desafíos de la región en la búsqueda de la articulación de propuestas multilaterales, debido, a la crisis de credibilidad que afronta la entidad financiera.

El economista Suárez también guarda una opinión negativa frente al candidato Claver, afirmando que Estados Unidos lo que busca es una “canalización de recursos de capital extranjero para colocarlos en el continente americano , lo cual tiene mayor preponderancia en términos de las condiciones en las cuales, supuestamente, el continente va a quedar después de la crisis profunda que ha causado el coronavirus”.

También agregó, que ese intento de los Estados Unidos por arrebatarle el gobierno a los países latinoamericanos en la presidencia del BID, es por lograr un manejo conveniente mediante el BID, frente a los conflictos que ese país está creando a escala global sobre América Latina.

Por otro lado, para Rojas, este panorama poco favorable que podría generar la llegada de un candidato de Estados Unidos, podría profundizar las segregaciones regionales que ya viene afrontando la entidad lo que podría aislar más a las regiones y politizar una institución que ha sido de orientación más técnica.

“El BID, como una institución multilateral, tiene el desafío de capitalizar su accionar, esto sólo es posible si redirige sus acciones a los desafíos que tendrá no solo la región en su interior, sino que también en asumir su rol en el mundo global”, dijo Rojas.

La nueva persona que llegue a ocupar la presidencia del BID, debe trabajar en la unificación del capital social con fines comunes para el mejoramiento de la economía de la región, esto, sólo podrá ser logrado si el nuevo liderazgo consolida una representación global ajustada a las necesidades de la región.