En junio, el primer mes de la estación seca, los incendios aumentaron a un máximo de 13 años según los datos espaciales

Bloomberg

El mayor productor de pulpa de madera del mundo dice que talar la Amazonía no tiene sentido comercial.

Si bien el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, defiende la apertura de la selva tropical más grande del mundo a la agricultura y la minería, el director de Suzano SA dijo que preservar el bioma podría ganarle al país US$10.000 millones al año en el mercado crediticio de carbono.

“Sería una oportunidad increíble en el mercado de carbono verde si Brasil redujera la deforestación y la quema de la Amazonía a cero”, dijo el director ejecutivo, Walter Schalka, en una entrevista. “No es un préstamo o una inversión. Sería una ganancia derivada de las ventas de créditos de carbono”.

Schalka, uno de los ejecutivos más abiertos de Brasil en materia de medio ambiente, defiende la preservación en un momento en que el bosque está siendo destruido al ritmo más rápido en más de una década en medio de normas y medidas menos estrictas. En junio, el primer mes de la estación seca, los incendios aumentaron a un máximo de 13 años, según muestran datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial.

Aun así, habrá que esperar para aprovechar miles de millones en el comercio de carbono. Hay una brecha en el sistema que dejó la transición a un protocolo global diseñado por la conferencia climática del próximo año en Glasgow, dijo Schalka. Una vez que el nuevo sistema esté en funcionamiento, los contaminadores podrán comprar créditos de empresas y naciones que eliminan CO2.

Por ahora, ni siquiera Suzano, con sus 2 millones de hectáreas de tierra boscosa, ha podido monetizar el CO2 que elimina en el mercado fragmentado. Schalka buscará hacerlo cuando se reanude el sistema global.

Cerca de 40% de las tierras de Suzano son bosques nativos y el resto son principalmente plantaciones de eucaliptos, que se renuevan y amplían mediante la siembra de 450.000 árboles por día.

El gigante de la pulpa tiene como objetivo eliminar 40 millones de toneladas netas de CO2 de la atmósfera hasta 2030. Eso podría generar alrededor de 800 millones de euros (US$900 millones) para la compañía en los próximos 10 años según las referencias de precios del Protocolo de Kyoto de 20 euros por tonelada de carbono eliminada.

“La destrucción del bosque es, de lejos, la mayor fuente de emisiones de CO2 del país”, dijo. “Al eliminarla, Brasil podría asumir un papel diferente, liderando un movimiento global hacia una economía más limpia”.