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A pesar de estar tan reciente la rebaja de los tipos de interés a 0,25%, todas las miradas estaban puestas en la decisión del Banco Central Europeo (BCE) en función de los resultados de la inflación, o más bien, en el riesgo de caídas en los precios.
Los temores deflacionistas fueron uno de los principales desencadenantes hace un mes del recorte de los tipos. La caída en octubre del IPC de la eurozona a 0,7%, sus cotas más bajas en cuatro años, activó todas las alertas. Mario Draghi, presidente del BCE, destacó que la inflación seguiría baja “durante un periodo de tiempo prolongado”. La institución develó sus nuevas previsiones de IPC. Augura un 1,4% para 2013, un 1,1% para 2014 y un 1,3% para 2015. Las cifras suponen una décima menos para 2013 y dos décimas más para 2014 respecto a las previsiones anunciadas en septiembre. A pesar de las reticencias de Alemania, con el euro cerca de máximos y con síntomas aún de debilidad en la economía europea, el propio Draghi insistió en que tiene todo listo para actuar si fuera necesario, porque mantiene en lista de espera una poderosa artillería de instrumentos monetarios.
El fomento de los créditos estaría también detrás de la alternativa de adoptar una nueva barra libre de liquidez.
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Schellenberg había sido inicialmente condenado a 15 años de prisión, pero la pena fue aumentada en una apelación anterior
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