miércoles, 27 de septiembre de 2017

Shinzo Abe señaló que el país podría abandonar su objetivo de cubrir gastos clave a través de impuestos

Bloomberg

La calificación crediticia de Japón podría estar en peligro después que el primer ministro Shinzo Abe señalara que el país podría abandonar su objetivo de cubrir gastos clave a través de impuestos.

El costo de asegurar la deuda del gobierno japonés contra impago aumentó el martes al nivel más alto en 15 meses, en tanto la incertidumbre en materia de políticas se sumó a la preocupación por las tensiones con Corea del Norte. El lunes, Abe dijo que disolvería el Parlamento esta semana y solventaría las medidas económicas con fondos provenientes de un aumento del impuesto al consumo que originalmente iban a ser destinados a reducir la abultada deuda del país.

Los bonos del gobierno japonés prolongaron sus caídas el miércoles después que S&P Global Ratings dijera que prevé que habrá déficits fiscales “importantes” hasta 2020. Las calificaciones de S&P suponen que las mejoras fiscales serán graduales en los próximos años, dijo el analista de deuda soberana Craig Michaels al responder preguntas de Bloomberg por correo electrónico.

“La perspectiva de que los ingresos adicionales se gasten en lugar de ser utilizados para pagar deuda de Japón es un factor en el aumento del rendimiento de los bonos”, dijo Shuichi Ohsaki, estratega jefe de tasas para Japón de Bank of America Merrill Lynch. “También parece haber versiones de que esa medida política derivará en una rebaja de la calificación soberana”.

El rendimiento del bono japonés a cinco años ascendió el miércoles 2,5 puntos básicos a menos 0,09%, aumento que sería el más marcado desde el 9 de marzo. El rendimiento del bono de referencia a 10 años trepó 2,5 puntos básicos a 0,055%, nivel que no se veía desde principios de agosto.

Las dificultades para cumplir con el objetivo de larga data de lograr un superávit del balance primario se suman a la preocupación por la carga de deuda de Japón, que es la más alta del mundo. Llegar a esa meta permitiría al gobierno solventar programas como la seguridad social y los proyectos de obras públicas con los ingresos tributarios en lugar de financiarlos con deuda nueva.

Abe apuesta a que puede superar una débil oposición en las elecciones del próximo mes, que en parte las ha presentado como una votación sobre sus planes de usar ingresos del inminente aumento del impuesto al consumo para financiar un paquete económico de US$18.000 millones destinado a hacer frente a los desafíos que plantea el envejecimiento de la población.

Japón tiene una calificación A+ de S&P, AAA de la Agencia de Calificación Crediticia de Japón (JCR) y AA+ de Rating & Investment Information. JCR había dicho en junio que “lograr un superávit primario para el año fiscal 2020 se considera una meta crucial para restaurar la disciplina fiscal”. La empresa calificadora “analizará minuciosamente el posible impacto que podría tener la postergación anunciada en la posición fiscal de Japón y lo reflejará en sus calificaciones”, anunció en un comunicado del 26 de septiembre.

R&I no pudo hacer comentarios inmediatos. El asesor crediticio modificó su perspectiva sobre la calificación crediticia soberana de Japón de estable a negativa en junio del año pasado, después que el gobierno postergara un aumento de impuestos. R&I dijo en aquel momento que la postergación del aumento de impuestos hacía más difícil alcanzar el objetivo de balance primario y que esa situación “no puede ser pasada por alto en términos de disciplina fiscal”.