martes, 4 de octubre de 2016
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Freddy Pulga

Los fondos de inversión colectiva concentran los ahorros de varias personas con el objeto de invertirlos en un portafolio constituido por varios activos. De esta forma, una persona que desee invertir en activos financieros, tales como acciones o bonos u otros cotizados en el mercado de valores, puede hacerlo a través de un fondo del mercado monetario y/o bursátil. De igual manera, si un ahorrador desea invertir en activos no financieros, tales como la finca raíz, también puede hacerlo a través de un fondo inmobiliario.

Es importante tener en cuenta que la inversión colectiva implica que el ahorrador es dueño, en proporción a sus aportes, de una parte del portafolio de inversión del fondo y, asimismo, disfruta en el mismo porcentaje de los beneficios económicos. Más importante aún, el inversionista debe tener en cuenta que asume de igual forma el riesgo. En este sentido, la inversión colectiva tiene varias ventajas: el ahorrador puede adquirir colectivamente varios activos, que no podría comprar de forma individual; puede acceder a una alternativa de inversión que le ofrece diversificación del riesgo y le permite reducir los costos de transacción en el mercado de capitales. Adicionalmente, el inversionista tiene a su servicio un grupo de profesionales certificados en el mercado de valores, los cuales están a cargo de la gestión de su portafolio.

Los montos de inversión en los FIC no son altos, por esta razón son muy atractivos para un ahorrador que desee incursionar en el mercado de valores. Actualmente la oferta de fondos es amplia, motivo por el cual el inversionista potencial debe analizar sus objetivos de inversión como uno de los criterios para la elección del fondo. En este sentido, vale la pena mencionar que la Superintendencia Financiera supervisa y vigila tanto a los administradores como a los fondos de inversión colectiva, y entre los requisitos de información que les exige está la expedición de un reglamento, de un prospecto de emisión, la publicación de sus rentabilidades y sus calificaciones de riesgo. Esta información le permite al inversionista verificar las políticas y estrategias de inversión de un fondo, y evaluar si le es útil para cumplir sus objetivos.

 Los inversionistas pueden hacer aportes y retiros de su fondo colectivo, siempre y cuando este sea definido como “abierto”, no obstante en algunos casos se estipula un plazo mínimo de permanencia de la inversión. En el caso de un fondo cerrado, el inversionista puede hacer una inversión inicial en un momento determinado por el administrador y mantener su ahorro hasta la redención del fondo; en ocasiones, según se determine en los reglamentos, los fondos cerrados pueden permitir retiros parciales y anticipados de la inversión. Por este motivo, otra de las características que deben evaluarse al comprar un fondo colectivo, es la liquidez y periodicidad de los aportes y su vencimiento.

El mercado de valores es dinámico y los FIC son una alternativa viable de inversión para aquella persona que esté interesada en obtener rendimientos de sus ahorros, a través de portafolios de inversión administrados profesionalmente.