sábado, 15 de septiembre de 2012
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Clara Serra

Dhafeera, enfermera residente en Najaf, Irak, montó un centro de atención en salud al lado de su casa con un préstamo de CFH International en 2002, para mejorar el cuidado prenatal y posnatal de las mujeres que registran altas tasas de mortalidad materna.

En 2004 fue tan alto el número de víctimas producto de una serie de combates violentos que los hospitales no dieron abasto y tuvieron que recurrir a su clínica para atender a los heridos.

En la Conferencia Anual Árabe de Microfinanzas de Sanabel fue nombrada “Microempresaria del año 2005.”

El gobierno le prohibió salir del país por lo que el premio tuvo que ser recibido en su nombre. A la fecha Dhafeera continúa atendiendo a más de 50 mujeres por mes.

La historia de Dhafeera ilustra la de miles de mujeres árabes que deben luchar contra el poco apoyo y reconocimiento del sector oficial, y contra las estrictas normas impuestas por la Ley Islámica, reforzadas por la autoridad masculina (padres, esposos, hermanos, hijos).

Al reducir a la mujer al ámbito familiar, el hombre musulmán busca protegerse de la sexualidad femenina, un peligro para la sociedad y un obstáculo para el cumplimiento de los mandatos divinos.

Esto explica el que las mujeres musulmanas deban cubrirse completamente.

Como medida preventiva se recurre también a la mutilación genital femenina que todavía se practica en algunos países árabes y, en casos de infidelidad, los castigos van desde cien latigazos hasta la lapidación y la muerte.

“Libertad, democracia y justicia social” fue el eslogan que enarbolaron cientos de mujeres durante las revueltas de la Primavera Árabe para manifestar su rechazo a patrones fuertemente arraigados de exclusión, discriminación, autocracia, inequidad.

En este contexto las microfinanzas son un vehículo ideal para incorporar a las mujeres al mundo productivo.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que la población total de los 22 países árabes a mediados de 2012 será de 372 millones de los cuales al menos el 26% vive con menos de US$ 2 al día.

Población altamente desbancarizada donde un 17,5% de los adultos (más de 15 años) tiene acceso a una cuenta bancaria (23% hombres y 12% mujeres) (Global Findex).

Según Ranya Abdel-Baki, directora Ejecutiva de Sanabel, Red de Microfinanzas de los Países Árabes, a finales de 2009, esta red había ampliado sus servicios a 2,8 millones de prestatarios, que representan el 90% de los clientes en la región árabe. Esta región, después de la asiática, muestra el mayor número de prestatarias mujeres (68%).

Los préstamos son efectuados por las IMF árabes a grupos solidarios o de manera individual.

La mayoría de las mujeres recurren al préstamo solidario (68%) y solamente un 5% a los individuales, lo que abre un amplio campo de acción para la inclusión financiera.

Con una población joven y tasas de desempleo de 30%, la región árabe precisa 100 millones de empleos en los próximos 15 años, y las microfinanzas son una alternativa para generar ingresos.

Las IMF están tratando de ampliar el cubrimiento y llegar a más clientes de los sectores más pobres por medio de la banca móvil que ha comenzado a ser regulada en Egipto y Túnez.

La dificultad de acceso a salud, a educación, a empleo, a derechos civiles niega la posibilidad a las mujeres de ser cogestoras y de participar activamente en una sociedad justa e incluyente.

Las microfinanzas constituyen una posibilidad real para su incorporación al mundo laboral y para su realización como personas.