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FINANZAS PERSONALES Una mirada al crédito agropecuario
martes, 18 de noviembre de 2014
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María Mercedes Cuéllar

La baja productividad del sector agropecuario es uno de los determinantes de los magros ingresos de la población rural. El rezago en dicha productividad se debe en buena parte a la adopción de medidas de protección y al atraso en la provisión de bienes públicos. Un suministro adecuado de crédito para financiar la inversión podría ayudar a incrementar la productividad y los ingresos rurales. Desafortunadamente, el diseño del actual sistema de crédito no lo facilita.

La existencia de fallas de mercado en el otorgamiento de crédito al sector agropecuario, es el argumento por el cual el Estado mantiene la canalización forzosa de recursos de los establecimientos de crédito privados -con un alto costo de oportunidad- hacia Títulos de Desarrollo Agropecuario, TDA en Finagro. Esta entidad, como banca de segundo piso, canaliza esos fondos a través de líneas de redescuento, para otorgar créditos agrícolas a tasas de interés fijadas por las autoridades. Los establecimientos bancarios pueden reducir los requerimientos de inversión obligatoria en TDAs por medio de la validación de cartera sustitutiva ante Finagro. La cartera sustitutiva es otorgada por los bancos con sus propios recursos, aunque debe mantener las condiciones de tasa de interés y plazo.

En el caso de la financiación de los pequeños productores, la tasa de interés fijada a la fecha (11%) no cubre los costos ni los riesgos asociados a los desembolsos. El tope de 14% para los créditos a los medianos y grandes productores, se ubica por encima de las tasas de interés vigentes en el mercado, lo que implica que en promedio no habría problema con el acceso al crédito para dichos segmentos. Sin embargo, productores con riesgo mayor quedan excluidos del acceso al crédito formal.

A pesar de las distorsiones del esquema de crédito vigente, el crédito agropecuario ha aumentado  en la última década: la proporción de productores agropecuarios con crédito pasó de 11% a 40% y la profundidad de la cartera de 10% a 32% del PIB del sector.

La cartera total agropecuaria registrada en Finagro asciende en la actualidad a $13,5 billones. Si se le añade el crédito destinado a cubrir otras necesidades de las familias como la compra y el mejoramiento de la vivienda, el dato total de crédito se estima en más de $21 billones, equivalentes a 53% del PIB sectorial, que está incluso por encima del promedio nacional. Pero, es preciso profundizar el financiamiento para lo cual se requiere superar límites de acceso.

Por el lado de la demanda, dichas limitaciones se relacionan principalmente con las garantías  y requisitos. En la oferta, sería de la mayor conveniencia el diseño de una política que, al tiempo que desarrolle mecanismos eficientes de reducción de riesgos, permita que a bancos cobrar tasas de  mercado.