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En este especial, se hace una radiografía del sector de uno de los granos más populares en Colombia y el mundo: el arroz. Se tratan los desafíos de los agricultores, las empresas que lideran y las regiones del país que más cultivan este carbohidrato esencial en la dieta de los colombianos
Los cambios en hábitos alimentarios obligan al sector arrocero a mejorar productividad para evitar la crisis
No hay alimento más común en la comida de los colombianos que el arroz. Es un producto infaltable en la canasta básica. Tanto así que, según Fedearroz, en 2024, el consumo per cápita de este cereal fue de 45,22 kg, lo que representó una disminución de 1,6% con respecto a 2023, que fue de 46 kg.
Si se observa el histórico, se muestra que hubo un crecimiento en el consumo de arroz de los colombianos, ya que entre 2015 y 2024, los ciudadanos pasaron de consumir 39 kilos del grano a 45,22 kilos, lo que se traduce en un aumento de 16%.
La cantidad de arroz que consumió cada residente de la zona urbana (Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla) fue de 43,08 kg ; sin embargo, con respecto a 2015, esto equivalió a un aumento de 18,3%. Esta alza fue muy similar a la presentada en la zona rural, en donde cada colombiano comió al rededor de 44,2 kg de arroz, 18,1% más que hace casi una década.
Pese a que el consumo per cápita se ha mantenido estable, se ha abierto una brecha importante con los niveles de producción de este cereal; es decir, al mercado sale más arroz del que los colombianos están comprando, lo que ha generado una crisis en el sector.
Sobre este estancamiento el exministro de Agricultura, Andrés Valencia, señaló que Colombia enfrenta un rezago importante frente a países como Perú, siendo este el líder en Suramérica, con un consumo per cápita de entre 65 kg y 70 kg. Asimismo, mencionó que la gastronomía nacional ya no posiciona al arroz como el ingrediente principal de los platos por la implementación de dietas “saludables”.
Mientras que carbohidratos como la papa, yuca, el plátano y las pastas disputan el puesto en el plato diario de los colombianos.

La disminución del consumo interno también plantea un desafío para los productores nacionales. Con un mercado doméstico que crece a paso lento, el sector arrocero ha tenido que mirar hacia la eficiencia productiva. El reto no es solo que el colombiano coma arroz, sino que el arroz producido en regiones como los Llanos Orientales o el Tolima sea lo suficientemente competitivo para no perder terreno frente al arroz importado, especialmente en el marco de los tratados de libre comercio que exigen estándares de calidad y precio cada vez más exigentes.
Los gremios del sector han insistido en la necesidad de fortalecer la productividad en el campo, además de la importancia de la innovación tecnológica.
La producción está distribuida en varias regiones del país. La mayor cantidad de productores se encuentra en el Bajo Cauca, donde 4.874 familias se dedican al arroz
En 2023, Colombia exportó 180.000 toneladas de arroz, principalmente a países como Venezuela y Cuba. India lidera en exportaciones
El panorama para los productores arroceros en el país no es nada favorable, la falta de financiación, apoyo y un exceso de cultivos los pone en jaque frente a otros países como Estados Unidos