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El cáncer se está consolidando como una de las mayores amenazas para la salud de los colombianos. El aumento en los tratamientos de alto costo, los cuellos de botella en la detección temprana y la pérdida de fuerza laboral configuran un desafío sin precedentes
Caracterización del cáncer en Colombia.
Al descontar el potencial subregistro en el sistema de salud, los nuevos diagnósticos son muchos más. Oficialmente, 650.907 personas padecen algún tipo de cáncer
Casi 651.000 personas están diagnosticadas con cáncer en Colombia y, solo para 2024, se registraron oficialmente 62.000 casos nuevos. Así se observa en el informe titulado “Situación del cáncer en la población adulta atendida en el Sistema General de Seguridad Social en Salud”, elaborado por la Cuenta de Alto Costo, entidad que gestiona y proporciona datos para mejorar la atención. No obstante, la cifra adolece de un subregistro.
La radiografía basada en datos del Sistema de Salud muestra un aumento sostenido de casos en el tiempo, pues en 2015 se contabilizaban 60 nuevos por cada 100.000 habitantes, proporción que ascendió hasta 111,19 al finalizar 2024 (ver gráfico).
De acuerdo con la investigación de la Cuenta de Alto Costo, para 2024 hubo 34.952 muertes por todas las causas en neoplasias de tipo invasivo y la tasa de mortalidad general fue de 55,22 defunciones por cada 100.000 habitantes.
De otro lado, el Instituto Nacional de Cancerología, INC, cuyos datos provienen de registros de base poblacional, no del Sistema de Salud, indica que en el país se reportan unos 115.000 casos nuevos cada año.
Carolina Weisner, directora del INC, indicó que “eso significa una tasa ajustada de incidencia de 177 casos nuevos por cada 100.000 habitantes”. Explicó que, con el aumento en la expectativa de vida, incrementa también un determinante no modificable como la edad.
“A medida que tenemos más población por encima de los 60 años, hay mayor riesgo de cáncer. Colombia tiene unas tasas de incidencia intermedias; no las tenemos tan altas como Estados Unidos, los países del norte de Europa o Australia, pero tenemos una mortalidad superior a la que ellos tienen. O sea que nuestra respuesta social no es la mejor”, agregó.

De los 62.000 nuevos casos registrados en el Sistema de Salud, 57,92% se concentró en mujeres y 42,08% en hombres. Mientras que en el total de los ya existentes (650.907), 62,49% se concentró en mujeres y 37,51% en hombres.
El desagregado por sexo indica que, entre ellas, el cáncer de mama representó 26,1% de los nuevos casos reportados. Y le siguieron cérvix (9,91%), colon y recto (6,29%), estómago (2,59%), linfoma no Hodgkin (2,28%), pulmón (1,86%), melanoma (1,37), leucemia linfoblástica aguda (0,66%), leucemia mieloide aguda (0,46%) y linfoma de Hodgkin (0,44%). Los otros tipos de cáncer representaron el restante 48,04%.
En los nuevos casos para la población masculina, el cáncer de próstata representó 25% del total. Y le siguieron colon y recto (7,57%), estómago (5,15%), linfoma no Hodgkin (3,46%), pulmón (2,94%), melanoma (1,58%), leucemia linfoblástica aguda (1,03%), linfoma de Hodgkin (0,97%), leucemia mieloide aguda (0,76%) y mama (0,25%). El restante 51,27% se distribuyó entre otros tipos de cáncer.
De acuerdo con la investigación de la Cuenta de Alto Costo, la edad típica de las personas diagnosticadas fue de 64 años. El cáncer de mama, en mujeres, presentó una mediana de 59 años; y el de cérvix (uterino), una de 44 años. Entre los hombres, el de próstata fue diagnosticado en una mediana de 69 años.
Para los cánceres que afectan a ambos sexos, el informe presenta la mediana de edad general de los casos nuevos: el cáncer de colon y recto tuvo una de 66 años; el cáncer de estómago (65 años); el cáncer de pulmón (69 años); el melanoma (64 años); el linfoma no Hodgkin (63 años); el linfoma Hodgkin (39 años); la leucemia linfoide aguda (39 años); la leucemia mieloide aguda (62 años); y mieloma múltiple (67 años).
La mortalidad entre las mujeres estuvo mayormente asociada al cáncer de mama, que fue causante de 22,48% de los decesos. Le siguieron colon y recto (10,21%); cérvix (8,93%); estómago (6,38%); pulmón (4,14%); linfoma no Hodgkin (3,21%); melanoma (1,32%); leucemia linfoide aguda (1%); leucemia mieloide aguda (0,73%); linfoma Hodgkin (0,31%); y otros (41,28%). En total, con base en los datos extraídos del sistema de salud, fallecieron 18.384 mujeres.
Entre los hombres, el cáncer de próstata provocó 21,42% de las muertes. Le siguieron estómago (10,61%); colon y recto (10,60%); pulmón (5,69%); linfoma no Hodgkin (4,15%); melanoma (1,58%); leucemia linfoide aguda (1,45%); leucemia mieloide aguda (1,03%); linfoma Hodgkin (0,61%); mama (0,39%) y otros (42,47%). De acuerdo con el informe de la Cuenta de Alto Costo, 16.567 pacientes masculinos perdieron la vida a raíz del cáncer.
Como se mencionó arriba, los datos compilados por el Instituto Nacional de Cancerología, INC, vienen de registros de base poblacional. De ahí que sus cifras sean distintas a las agrupadas en el Sistema de Salud. Su directora, Carolina Weisner, detalló que, según su metodología, el cáncer de próstata representa 26% de los nuevos casos reportados en los hombres.
“Luego está estómago, que es un cáncer asociado a infección; en tercer lugar está colon y recto; en cuarto lugar están los linfomas; y luego pulmón. Esos son los tipos de cáncer con más alta incidencia en hombres”, detalló la especialista.
En mujeres, tal como lo expuso, la incidencia más alta viene por parte del cáncer de mama, con 23%: “Luego están tiroides, colon y recto y los cánceres asociados a infección, o sea, cuello uterino y estómago”.
De acuerdo con el INC, la tasa de mortalidad ha descendido: para 1997 fallecían 76 pacientes por cada 100.000 habitantes, pero en 2024 esa relación se ubicó en 66 por cada 100.000. En contraste, las tasas de supervivencia son bajas frente a países vecinos de la región.
“Cuando nos comparamos con otros países, nosotros tenemos una supervivencia muy inferior a la reportada en otros países de Latinoamérica. Por ejemplo, en cáncer de mama, nosotros estamos por debajo de Perú, de Chile, de Brasil, de Argentina, de Cuba y de Ecuador porque nuestra supervivencia no alcanza a ser de 80%. Eso muestra que tenemos problemas en la atención”, subrayó la doctora Weisner.
La directora del INC indicó que en Colombia han sido insuficientes las actividades e iniciativas para aumentar los diagnósticos en etapas iniciales.
“Eso es algo que el país debe mejorar. Se requiere tener ese foco y, a finales de este mes, se va a lanzar el plan decenal para el control del cáncer con un horizonte temporal de 2026 al 2030”, dijo la directora.
Explicó que este será el segundo plan decenal en cáncer y se enmarca dentro del de salud pública: “Ahí se establecen metas y objetivos que se deben realizar en los próximos 10 años. El cáncer es una enfermedad que requiere acciones en el largo plazo”.
“Precisamente, la Cuenta de Alto Costo muestra que, entre los pacientes reportados en el Sistema, a pesar de que hay un subregistro, hay un alto porcentaje que todavía se diagnostica en estados tardíos, lo que hace que la posibilidad de supervivencia y tratamiento con intención curativa disminuya. En donde se puede hacer diagnóstico temprano es en los tipos de cáncer de más alta carga. Por ejemplo, en mama, próstata, colon y recto”, concluyó.
De acuerdo con las estimaciones más recientes de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, Iarc, a través del proyecto Globocan 2022, durante ese año se registraron cerca de 20 millones de nuevos casos de cáncer en el mundo y aproximadamente 9,7 millones de muertes asociadas a esta enfermedad. Estas cifras confirman que el cáncer continúa siendo uno de los principales retos de salud pública a nivel global y evidencian la urgencia de estrategias integrales de prevención, diagnóstico oportuno, tratamiento y seguimiento.
La OMS explicó que el tratamiento suele ser menos costoso en las fases iniciales. Además, recibir atención eficaz a tiempo puede permitir que los pacientes continúen trabajando
Afrontar la enfermedad exige información clara y acompañamiento emocional cercano. El Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035 es la oportunidad de plasmar los desafíos en compromisos concretos y medibles
Las ausencias por tratamientos y las dificultades para regresar al trabajo reducen los ingresos de los pacientes, mientras sus familias asumen gastos adicionales