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Conozca las propuestas económicas dentro del plan de gobierno de los candidatos a segunda vuelta y los retos para la economía a 2030
El próximo gobierno heredará una inflación al alza y varios desafíos fiscales
El presidente que llegue a la Casa de Nariño a partir del próximo 7 de agosto deberá lidiar con un crecimiento moderado del PIB y una deuda con tasas elevadas
El próximo domingo se conocerá el presidente que tomará las riendas de la economía colombiana tras una primera vuelta en la que Abelardo De La Espriella obtuvo 10,3 millones de votos e Iván Cepeda, 9,6 millones.
El siguiente Gobierno recibirá una economía que mantiene señales de crecimiento, pero enfrenta importantes retos en materia fiscal, inflación, inversión e informalidad.
La actividad económica creció 2,2% en el primer trimestre, impulsada principalmente por la administración pública, el comercio y las actividades de entretenimiento. Sin embargo, sectores como la construcción, las actividades extractivas y el agro muestran un menor dinamismo, mientras la inversión registra niveles mínimos de las últimas dos décadas.
Uno de los principales desafíos será controlar la inflación. El indicador anual llegó a 5,68% en abril y los analistas proyectan que cierre el año en 6,45%, lejos de la meta del Banco de la República.
Ante este panorama, el Emisor elevó su tasa de interés de 9,25% a 11,25%, en un intento por contener las presiones inflacionarias y moderar el consumo. El nuevo mandatario también tendrá el reto de recomponer la relación entre el Ejecutivo y el banco central tras las tensiones registradas durante los últimos años.
En materia fiscal, el panorama es aún más complejo. El déficit cerró 2025 en 6,4% del PIB, uno de los niveles más altos de la historia reciente, mientras la deuda externa continúa por encima de 50% del tamaño de la economía.
Los expertos coinciden en que será necesario revisar el gasto público y mejorar la eficiencia estatal para recuperar el equilibrio de las finanzas públicas.
El crecimiento del PIB de 2,2% en el primer trimestre de 2026 evidenció la fortaleza que aún mantienen la administración pública, el comercio y las actividades de entretenimiento en la economía nacional. Sin embargo, la desaceleración de la formación bruta de capital está afectando a sectores como la construcción, que registra cifras negativas en iniciaciones y ventas de edificaciones, y las actividades extractivas, impactadas por una menor producción de hidrocarburos. El nuevo gobierno también deberá prestar atención al sector agropecuario, que se contrajo entre enero y marzo.

El incremento de 23,7% en el salario mínimo para 2026 y los efectos del frente frío del primer trimestre sobre la oferta de alimentos impulsaron la inflación anual hasta 5,84% en mayo. A esto se suma la previsión de los analistas consultados por el Banco de la República, quienes estiman que el indicador cerrará el año en 6,45%. Durante los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro, la inflación se mantuvo por fuera del rango meta del Emisor, entre 2% y 4%, y las proyecciones indican que solo volvería a ese nivel dentro de cinco años. El Emisor elevó su tasa de interés en 200 puntos básicos, hasta 11,25%.

Como respuesta al desanclaje de las expectativas de inflación tras el ajuste salarial de 2026, cuando se proyectaba una inflación cercana a 4%, el Banco de la República elevó su tasa de interés en 200 puntos básicos, de 9,25% a 11,25%, con el fin de moderar el consumo de los hogares y contener un repunte de los precios. El nuevo gobierno tendrá el reto de recomponer la relación entre el Ejecutivo y el banco central, luego de las tensiones surgidas entre el Ministerio de Hacienda y el Emisor por las decisiones monetarias, en un escenario en el que ya no es obligatoria la presencia del ministro en las sesiones de la junta.

Dólar en la línea de $3.400 y revaluación histórica del peso
El dólar cerró la semana pasada en $3.475,78, su nivel más bajo desde enero de 2021, lo que significa que Colombia vive uno de los mayores periodos de fortalecimiento del peso en su historia reciente. Desde que Gustavo Petro asumió la Presidencia hasta ahora, el dólar ha caído cerca de 20%, un comportamiento que solo se ha visto en dos ocasiones este siglo. Una de ellas se registró entre 2016 y 2017, cuando la divisa pasó de niveles cercanos a $3.400 a alrededor de $2.700. Y entre 2003 y 2008, en el gobierno de Álvaro Uribe, cuando el dólar cayó desde cerca de $2.900 hasta niveles de $1.600.

Aunque las tensiones han venido mermando, el alza en la cotización internacional del barril brent impulsada por el conflicto en Medio Oriente sirvió como un salvavidas para economías como la colombiana. Con un precio promedio que oscila US$90 en lo corrido del año, la Nación percibiría mayores ingresos por rentas petroleras de hasta 2% del PIB en 2027. El próximo gobierno deberá monitorear la evolución de los combustibles si el brent se mantiene en estos niveles, debido al impacto que tendría sobre el déficit del Fepc si los valores internos no se alinean con la referencia internacional.

Las cifras del Dane muestran que la tasa de desempleo se ubicó en 8,8% en abril, el nivel más bajo para este mes desde 2001. Sin embargo, esta mejora convive con la persistencia de la informalidad laboral, que actualmente representa 55% del total de ocupados. Además, el incremento de los costos laborales derivado del alza de 23,7% en el salario mínimo para 2026 sigue siendo una amenaza para la formalización. De acuerdo con Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, dos de cada tres empresas redujeron su planta de personal durante este año.

Aunque los esfuerzos del Gobierno por diversificar la deuda, mediante TRS en francos suizos, han permitido reducir su dependencia de la volatilidad del dólar y abrir la puerta al uso de este mecanismo en monedas asiáticas, el déficit fiscal sigue siendo elevado. Para Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, el próximo gobierno deberá encontrar un equilibrio entre dar mayor relevancia a la deuda interna, sin desincentivar el flujo de recursos hacia las empresas que buscan invertir, o priorizar la deuda externa mientras se administra la exposición a los riesgos del entorno global.

La llegada de divisas desde el exterior se ha consolidado como uno de los principales motores de la economía colombiana, al estar a solo dos meses de completar dos años consecutivos con ingresos mensuales superiores a US$1.000 millones por concepto de remesas. Al respecto, David Cubides, economista jefe de Banco de Occidente señaló que estos recursos han impulsado el consumo de los hogares, incluso en medio de medidas más gravosas para el envío de dinero desde EE.UU. En 2025, las remesas sumaron US$13.098 millones y superaron los ingresos generados por el café y el carbón.

Otro de los retos que enfrentará el próximo gobierno será corregir el déficit fiscal, que actualmente equivale a 6,4% del PIB. Una de las decisiones más controvertidas de la administración Petro fue la suspensión de la regla fiscal, ante la negativa de realizar recortes en el gasto, una postura sustentada en la alta rigidez del Presupuesto General de la Nación. En este contexto, el gobierno entrante deberá concentrarse en revisar el gasto público y mejorar la eficiencia del Estado. El Gobierno proyecta que el déficit de este año llegue a 5,3% del PIB.

El techo de interés que los bancos podrán cobrar por un préstamo en junio es de 28,79%, el nivel más alto desde octubre de 2024. Según Diego Palencia, analista financiero, la tasa de interés corriente ha venido aumentando en los últimos meses como respuesta a las presiones inflacionarias y al mayor perfil de riesgo del país. Entretanto, el PIB del sector financiero creció 2,8% en el primer trimestre de 2026, impulsado por los servicios de intermediación, las comisiones y las actividades auxiliares, de acuerdo con Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria.

Aunque representan visiones políticas opuestas, el próximo gobierno deberá enfrentar una exigente agenda económica para atender los desafíos que deja la actual administración
Aunque representan visiones políticas opuestas, el próximo gobierno deberá enfrentar una exigente agenda económica para atender los desafíos que deja la actual administración