MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Cada vez más compañías incorporan el impacto social y ambiental a su modelo de negocio, buscando que el crecimiento económico también se traduzca en bienestar para sus trabajadores, comunidades y cadenas de valor
La cadena trabaja con dos organizaciones comunitarias del Chocó biogeográfico, una en Bojayá y otra en Vigía del Fuerte, que vinculan a 307 familias en total
Crepes & Waffles no es solo uno de los sitios más queridos por los colombianos, sino que se ha convertido en un referente en el relacionamiento con las comunidades de sus proveedores, pues busca generar oportunidades económicas que se multipliquen. La lógica detrás del modelo de impacto, que nació hace más de una década, es incorporar en la cadena de abastecimiento asociaciones y organizaciones comunitarias.
Hoy trabaja con iniciativas como Asovivu, en Bojayá, y Planeta CHB, en Vigía del Fuerte, de donde provienen la cúrcuma y el palmito que llegan a sus restaurantes. Este modelo, que abarca la compra de otros ingredientes como arracacha, pimienta, miel de abejas, entre otros, es más que una estrategia de responsabilidad paralela al negocio. Como explicó B Lab al hacer la calificación, se destaca que es un modelo de impacto orientado a la reducción de la pobreza, punto que Crepes señala como uno de sus pilares y que les permitió una alta calificación en la dimensión de Comunidad en la Certificación B.

La empresa explicó que “el modelo que conocemos como “Abastecimiento Regenerativo” tuvo sus inicios antes de la certificación B de 2016, con el proyecto que desarrollamos para la incorporación del fríjol cuarentano de Montes de María en la carta. Sin embargo, para nosotros, la certificación aportó a la formalización del modelo y nos permitió medir el impacto de esta estrategia que empezábamos”.
El trabajo cercano y sostenido con las comunidades garantiza la calidad del producto para sus clientes en los restaurantes, pero también impulsa el desarrollo en estos territorios. En el caso de la cúrcuma, el producto conecta a varias comunidades del municipio de Bojayá, donde indígenas y afrocolombianos encontraron en esta raíz una oportunidad y una herramienta de reconstrucción.

“A través de la asociación Asovivu, 107 familias cultivan, cosechan y procesan cúrcuma, con el objetivo de restablecer vínculos sociales y productivos, generar ingresos para los hogares y construir confianza”, explicó la compañía. A la fecha y desde 2021, más de 2,1 toneladas de la cúrcuma en polvo de Asovivu han llegado a aportar color, aroma y sabor en los restaurantes de Crepes & Waffles.
La historia del palmito, que compromete a 200 familias entre cosechadores, trabajadores y comunidades aledañas, se da en el municipio de Vigía del Fuerte, donde se encuentra Planeta CHB, una empresa que desde 2017 se dedica al aprovechamiento de recursos no maderables del bosque. “Vigía del Fuerte es una comunidad que está marcada por el río; por sus pulsos de inundación, las temporadas de subienda y los ecosistemas asociados”. Y es allí donde la empresa produce palmitos en conserva a partir del tallo de las palmas de Murrapo o Naidí, la misma planta de la que se aprovecha el Açaí.

Planeta CHB realiza un aprovechamiento sostenible de las palmas silvestres del bosque húmedo, que está consignado en un estricto protocolo que construyeron con Corpourabá, Codechocó y la autoridad étnica y territorial de la cuenca media del río Atrato (Cocomacia). El protocolo establece prácticas de cosecha del palmito que no reducen la disponibilidad del fruto de la palma, teniendo en cuenta que es alimento para la fauna que habita estos bosques. Planeta ha despachado desde 2017 un total de 84 toneladas de palmito vegetal a la empresa.
El grupo ha acompañado la inspección de 200 edificaciones con ocho de sus especialistas técnicos y 609 horas de trabajo, además de entregar 160.000 tejas de zinc
Para la recertificación, la empresa dejó claro que fortaleció sus prácticas de gobernanza
EcoWorks creó en 2022, junto con la Fundación Yo Soy Magüipi y las comunidades una iniciativa que busca construir un modelo territorial de reciclaje y economía circular