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Cada vez más compañías incorporan el impacto social y ambiental a su modelo de negocio, buscando que el crecimiento económico también se traduzca en bienestar para sus trabajadores, comunidades y cadenas de valor
In-Ova, tecnología que convierte datos rurales en decisiones útiles
La compañía busca mejorar los ingresos y el bienestar de las familias rurales mediante tecnología, asistencia técnica y conexión con compradores locales
Los datos que se recogen a diario en las operaciones del campo colombiano pueden convertirse en una herramienta para mejorar los ingresos y el bienestar de las familias rurales, siempre que sean organizados y analizados de manera adecuada. Bajo esta premisa, In-Ova desarrolló una plataforma que permite a las organizaciones que acompañan a los productores recoger y analizar información de sus fincas para apoyar la toma de decisiones.
La compañía trabaja de la mano de empresas y organizaciones aliadas que tienen presencia en los territorios. A través de su tecnología, estas entidades pueden recopilar información de los productores y utilizarla para brindar asistencia técnica, formación y alertas de acuerdo con las necesidades de cada finca.
El objetivo es contribuir a mejorar la producción, incorporar prácticas sociales y ambientalmente responsables y anticipar riesgos que puedan afectar las actividades rurales. De esta manera, la información recopilada se convierte en una herramienta para acompañar a los productores en sus procesos y fortalecer sus comunidades.
“Llegamos a los pequeños productores de la mano de empresas y organizaciones aliadas que los acompañan en el territorio. Con nuestra tecnología, estas organizaciones recogen y analizan información de los productores y sus fincas para brindarles asistencia técnica, formación y alertas acordes con sus necesidades”, explicó la compañía.
Otro componente del modelo es la conexión entre productores y compradores locales. Con esta herramienta, In-Ova busca abrir oportunidades de venta dentro de las propias comunidades y facilitar la comercialización de los productos, acercando a quienes producen con quienes pueden adquirirlos.
Junto con sus aliados, la compañía acompaña programas que llegan a más de 51.000 productores. La apuesta es que cada finca pueda convertirse en una fuente de bienestar para las familias, mediante una producción que no solo genere ingresos, sino que también contribuya al cuidado del agua, la conservación de la fertilidad del suelo y la protección de la biodiversidad.
En este modelo, la tecnología se articula con el conocimiento de los profesionales que trabajan en el campo y con las organizaciones que acompañan a las comunidades. Así, la información de cada finca puede servir para orientar las acciones que se desarrollan en los territorios y responder a las necesidades de los productores.
La compañía obtuvo en agosto de 2026 la certificación como Empresa B, un proceso que hace parte de su apuesta por incorporar consideraciones sociales, ambientales y económicas en su modelo de negocio.
Junto con sus empresas y organizaciones aliadas, In-Ova acompaña programas que llegan a más de 51.000 productores. La compañía busca que cada finca sea una fuente de bienestar para las familias, con una producción que genere ingresos y, al mismo tiempo, cuide el agua, conserve la fertilidad del suelo y proteja la biodiversidad. El modelo combina tecnología, conocimiento de profesionales del campo y el trabajo de organizaciones que acompañan a los productores en sus territorios. A través de estas alianzas, se busca fortalecer las comunidades rurales.
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