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Cada vez más compañías incorporan el impacto social y ambiental a su modelo de negocio, buscando que el crecimiento económico también se traduzca en bienestar para sus trabajadores, comunidades y cadenas de valor
Lo que debe saber del programa para mitigar el déficit habitacional
La empresa impulsa un programa para la vinculación y capacitación de mujeres en las regiones, en un sector en el que no han tenido espacio
Esdiez Constructora encontró que, en los municipios pequeños de Colombia, comprar una casa digna es una oportunidad a la que acceden pocos, y las cifras más recientes de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Dane evidencian esta realidad. El año pasado, 58,2% de los hogares en estas zonas presentaba carencias en las condiciones o estructura de su vivienda, frente a 25,6% del promedio nacional. Y acá, además de una oportunidad, la compañía encontró una manera de construir un modelo de triple impacto que beneficie a accionistas, empleados y comunidad.
Desde hace 12 años, la empresa observó que en estos pequeños y medianos municipios la oferta de los grandes desarrolladores es más limitada y, por esto, ha logrado construir más de 1.100 viviendas y 80.000 metros cuadrados sobre 16 hectáreas de suelo, beneficiando en 80% a hogares en condición de vulnerabilidad socioeconómica.
Ahora, durante el trabajo de campo, encontraron que el problema no terminaba cuando se entregaba la llave de la vivienda, sino que había un espacio para que las comunidades fueran más sostenibles. Así que hoy trabajan para que su modelo entregue empleo de calidad y capacidades en el territorio. Por eso, antes de iniciar cada proyecto, la compañía forma técnicamente a mujeres de los municipios a través de Es Equidad 10, una iniciativa desarrollada con el Sena y el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible.
De esta manera, ya logran que 52% de las personas que trabajan en sus obras sean mujeres, una proporción que contrasta con la baja participación femenina que caracteriza al sector de la construcción, donde solo una de cada 10 personas en obra son mujeres.
“El programa forma técnicamente a mujeres de cada municipio antes de iniciar su obra, para que lleguen con formación certificada y una opción real de empleo formal. Y cuando el proyecto termina, la formación se queda: capacidad instalada en el territorio. Ese es nuestro verdadero impacto”, agregaron.

Para el sector, este programa es uno destacable y que puede abrir camino a otras constructoras. Según Camacol, “la idea es que las empresas y su cadena de valor se concienticen sobre la importancia de crear entornos seguros y oportunidades laborales equitativas, lo cual no solo enriquecerá la industria, sino que también promoverá una cultura más inclusiva para el beneficio de todos”.
El sentido de valor compartido no se queda únicamente de puertas para afuera, sino que dentro de la empresa también buscan eliminar barreras como el techo de cristal, razón por la que las mujeres lideran 66% de la Junta Directiva y 66,6% de la Junta de Líderes.
El grupo ha acompañado la inspección de 200 edificaciones con ocho de sus especialistas técnicos y 609 horas de trabajo, además de entregar 160.000 tejas de zinc
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