La compañía cumple 50 años en el mercado y su socio fundador opina que la gran clave de la empresa es estar siempre actualizada y trabajando en la calidad

Rafael González

El trabajo duro, la responsabilidad y el compromiso de sus padres, Mayer y Alicia, fue el mejor ejemplo para los tres hermanos Chamah. La familia llegó a Medellín desde el Valle del Cauca en 1952 y con mucho sacrificio lograron progresar. Primero crearon un taller de confecciones en la parte de atrás de su vivienda. Después, una fábrica de botones. Y casi dos décadas después, el 6 de febrero de 1970, dos de los hijos, Clemente y César, fundaron Novedades Plásticas.

Como todo en proyecto que arranca el inicio fue duro. Y más cuando en el mercado había empresas grandes y reconocidas con clientes fieles a esas marcas. Pero la determinación de los hermanos Chamah pudo más que las dificultades. Y un episodio, a inicios de los setenta, les cambió las perspectivas. En un viaje a México trajeron la idea de fabricar un yo-yo. Tras producir el juguete, semanas después se lanzó un concurso nacional y resultó que el artículo oficial era igual al que ellos producían. Vendieron miles a todo el país.

Novedades Plásticas cumple hoy medio siglo de vida y es una de las compañías más posicionadas del mercado. Tiene cerca de 160 productos en su catálogo enfocado ya en artículos plásticos para el hogar. Clemente Chamah Dueck, socio fundador asegura que el éxito y a la vez el reto para lo que sigue es “estar siempre actualizados y competir con calidad”.

¿Cuáles son los retos más importantes durante estas cinco décadas?
El primer reto que nos encontramos fue ingresar a un mercado en el que existían unas empresas muy tradicionales y muy posicionadas. Nosotros éramos una empresa muy pequeña. Nos faltaban muchos conocimientos del mercado. En esa época había fidelidad a las marcas. Para esos años existía Imusa, Industrias Estra y Gacela; y otras que ya desaparecieron. El logro más grande fue habernos introducido en el mercado. Por eso nos tocó hacer un esfuerzo muy grande.

¿Cómo fue ese proceso para innovar y meterse en ese mercado?
Aprendimos que se necesitaba un departamento de ventas y entre las tareas estaba la investigación de mercado. Al comienzo era muy empírico. Había que competir con precios y con mucha calidad. Casualmente descubrí que me gustaba dibujar y diseñar productos. Con ese deseo pudimos lanzar nuevos artículos. Después viajamos por todo el país y al exterior. Nos dimos cuenta de que había tendencias y nos pusimos a trabajar para no estar por fuera de esa vanguardia.

¿Cómo fue que un yo-yo se convirtió en el producto que catapultó la empresa en sus inicios?
A comienzos de los setenta viajaba a Miami (Estados Unidos) con frecuencia y a México. Una vez en un viaje a Ciudad de México me reuní con fabricantes. Entre las muestras que recibí había un yo-yo. En ese momento no estábamos definidos por artículos de hogar, sino que fabricábamos elementos de plástico en general. Sacamos los moldes de ese juguete sin saber que podía tener una venta asegurada. Tras producir los primeros, se hizo un concurso nacional de yo-yo patrocinado por Coca Cola y Russell. Resultó que el que fabricábamos nosotros era igual al oficial yo-yo de Russell que se usaba para las competencias.

Eso fue providencial para nosotros. Empezamos a vender a los Almacenes Ley en todo el país. Nos pidieron grandes cantidades. No teníamos grandes recursos ni un capital muy importante, pero salimos adelante con semejante compromiso. ¡Nos llovieron pedidos!

¿Cuál es el aporte más importante de la compañía en estos 50 años?
Empezamos con siete empleados en 1970. Nos tocaba manejar las máquinas y salir a vender. Pienso que la contribución más importante es haberles dado tranquilidad y estabilidad a muchas familias durante estos años. Hoy tenemos cerca de 70 empleos directos en Novedades Plásticas y en dos maquilas que funcionan para nosotros. La compañía está muy bien posicionada. Tenemos una buen porción de la torta del mercado. Los clientes nos asocian con muy buena calidad, servicio al cliente y de posventa. Contamos con un promedio de 160 productos en el mercado, ya que hay unos que salen y otros que entran.

¿Cómo es competir con la proliferación de productos de mercados emergentes y con el contrabando?
Si nosotros vamos a hablar de que el factor principal para vender, y el cliente para comprar, es el precio; nosotros tenemos una gran desventaja. Y si a esto le sumamos el contrabando, pues más. Nosotros creemos que el único factor para vender no es el precio. Hay una confianza que le tienen a la empresa de que se cumple con los pedidos, muy buen servicio posventa, innovación en los productos y calidad. Si comparamos los productos nuestros con los importados, así los de afuera sean más baratos, los extranjeros tienen un problema: no siempre tienen el inventario necesario para suplir las necesidades de los clientes y eso crea un vacío. Ese es un punto que tenemos nosotros a favor.

¿Cuáles son los retos?
El reto es estar siempre actualizados en todos sentido. Tenemos que saber cuáles son las tendencias y tener la tecnología de punta. La empresa tiene que estar al día de lo que pasa en el mercado porque hay una competencia fuerte y no se debe subestimar.