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Gabriel Forero Oliveros - gforero@larepublica.com.co

La pasión de una persona hacia algo y el cariño por los demás, son factores que tienen en común los proyectos de emprendimiento social que han tenido éxito y acogida en Colombia. Los individuos o grupos dedicados a este fin sienten la vocación de continuar alimentando su afición, transmitiéndosela a los otros y ayudándolos, promoviendo así un sueño global en donde se le brinda asistencia a poblaciones vulnerables,  se les transforma,  apoya y ofrecen herramientas para construir una sociedad incluyente y menos egoísta. 

Es así como el amor por la bicicleta, la literatura, la danza, el teatro, el cambio social, la colaboración y sobre todo por la gente, permitió que proyectos que se concibieron hace un año o más, estén vivos, socorriendo a muchas personas que reciben ese entusiasmo y lo usan para aprender, crecer y, en ocasiones, olvidar un presente temeroso y hostil.

El emprendimiento social en Colombia existe desde hace mucho, desde que personas cualquiera se interesaron por ayudar, y la corriente se ha potenciado con el tiempo, pues ahora estos proyectos pueden construirse bajo un modelo de negocio,  con una estructura organizada en la que no haya pérdidas pero tampoco exista un ánimo lucrativo. Allí se pondera la mera intención de transmitir un mensaje que cambie y aporte ‘algo’ al resto de la sociedad.

 Por tal motivo, dentro de un vasto y creciente abanico de iniciativas, reunimos tres proyectos de emprendimiento social, que nacieron en la cabeza de colombianos o visitantes y que a partir de pasiones diferentes, han trascendido las fronteras y han contagiado con su entusiasmo a   niños, adultos, y en general a una parte de la sociedad que es testigo de un cambio e impacto real. 

¿Qué tal un picnic? pero de palabras
El primer y tercer domingo de cada mes en el parque de Alcalá en Bogotá, Marcela Escovar y otros voluntarios se reúnen con carpa en mano, tres cobijas y más de 30 libros para organizar un picnic de palabras. Esta iniciativa nació en junio de 2012 con a penas 25 libros de literatura infantil y ya cuenta con más de 200 títulos, todos dedicados a los más pequeños. El impacto de este proyecto es tan grande, que es replicado en Medellín y en San Agustín, Huila, además de en México y Argentina. 

‘Move this world’ enseña a danzar en busca de la paz
Esta fundación fue obra de Sara Potler cuando vino al país, quien afianzó la búsqueda de la empatía, la cual, a partir de ejercicios actorales y la danza, ayuda a canalizar las emociones y así evitar respuestas violentas en los jóvenes.  De esta forma, en Colombia, se han ayudado más de 650 niños que están en zonas de conflicto.

La Fundación Mezuena ‘pedalea’ por los sueños
Pablo Mazuera es un empresario apasionado por el ciclomontañismo que desde muy pequeño ha tenido la vocación de ayudar a los demás. Fue así como a partir de este sentimiento materializó sus ideas y creó la Fundación Mezuena para ayudar a jóvenes ciclistas de escasos recursos. Él les brinda las herramientas para competir profesionalmente y hacerlo en buenos campeonatos.

Las opiniones

Marcela Escobar
Gestora de Picnic de Palabras

“Con picnic los niños tienen la posibilidad de escoger lo que quieren leer y no sentirse obligados por nadie”. 

Amalia Garzón
Directora Move This World  para A.L
“En esta labor hay que tener pasión por ayudar a los demás y transmitirles todo tu conocimiento”.