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70% de las ventas de Nucita se hacen a través de tiendas de barrio.
Catalina Riveros, gerente de Nucita, aseguró que la marca vende anualmente 435 millones de unidades, y que desde sus plantas en Colombia exportan a 15 países
Para muchos colombianos, la infancia tenía sabor a chocolate. Bastaba abrir una Nucita para encontrarse con una de las combinaciones más recordadas de las tiendas de barrio. Hoy, cinco décadas después, este dulce celebra sus 50 años en el mercado, una historia que mezcla nostalgia, tradición y el desafío de seguir conquistando consumidores.
Y es que la historia de ese producto memorable que hoy vende más de 435 millones de unidades al año comenzó en 1976, cuando Colombina adquirió la fórmula de la crema de avellanas de una compañía italiana e inició su desarrollo en la planta La Paila.

“Su primer producto fue la Cunita, la crema con parte blanca y parte café. Es su producto más icónico, pero con los años ha ingresado a ocho categorías: galletas Waffer, barquillos, modificadores de leche, helados, caramelos blandos, Nuggets, chocolatinas y el reciente lanzamiento en colaboración con Milos, la marca de masmelos”, dijo Catalina Riveros, gerente de Nucita.
Ahora, cinco décadas después, la Cunita continúa siendo el producto insignia de la marca, al concentrar 42% de sus ventas totales. Además, las tiendas de barrio se mantienen como su principal canal de comercialización, con una participación de 70%.
De hecho, Nucita ha logrado construir una forma particular de consumo entre los colombianos, que ha evolucionado más allá de su tradicional presentación. “Nucita tiene un ritual de consumo particular. Además de la Cunita de 14 gramos, ampliamos la oferta al frasco de 350 gramos para consumo en el hogar y momentos como el desayuno”, explicó Riveros.
La producción de Nucita también tiene sello colombiano. Sus diferentes productos se elaboran en plantas ubicadas en varias regiones del país, desde donde se exportan a más de 15 mercados internacionales. “Colombina cuenta con siete plantas. Los chocolates de Nucita se producen en la planta La Paila (Valle del Cauca); los helados en las plantas de Bogotá y Medellín; y los barquillos y galletas en Santander de Quilichao (Cauca)”, explicó Riveros.
Desde estas plantas, los productos de la famosa ardillita llegan a mercados como Barbados, Ecuador, su segundo destino más importante, Jamaica, Panamá, España, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Chile, El Salvador, Guatemala y Honduras, además de distribuirse en toda Colombia.
Pero la historia de Nucita no termina ahí. Tras cinco décadas conquistando paladares, la marca busca seguir cruzando fronteras. Según Riveros, uno de sus próximos objetivos es fortalecer su presencia internacional y explorar nuevos mercados europeos, entre ellos Italia, el país donde nació la fórmula que dio origen al producto.

Algo que llama la atención en esta historia, y en su internacionalización, es que la marca varía según el país por registros comerciales. En Colombia es Nucita, en Venezuela se comercializa como Nutellini en Chile como Nuttino y en Canadá, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala y Honduras como Nuti.
Así, una receta italiana se convirtió en una tradición que hoy celebra medio siglo, con una ardillita que conquistó las loncheras y dejó huella en los recuerdos de varias generaciones de colombianos.
Riveros explicó que la celebración tiene cuatro pilares. El primero son los empaques: lanzaron una edición limitada de empaques vintage que reviven los diseños icónicos y las diferentes versiones de la ardilla desde los años 90, además de un empaque dorado conmemorativo presente en helados, galletas, barquillos y caramelos.
“El segundo es la memorabilia, donde sacaremos a la venta un pack con el muñeco de peluche de la ardilla y seis unidades de Cunita, además de una lonchera metálica vintage”, señaló.
El tercero es una campaña web con una miniserie de cuatro capítulos en TikTok e Instagram, con la participación de influenciadores como El Mindo y el chef Jorge Rausch. Y el cuarto tiene que ver con una experiencia inmersiva en el Jardín Botánico.
El hotel está ubicado en el sector de Los Morros y cuenta con 140 habitaciones y suites, en su mayoría con balcones privados y vistas al mar
La compañía afirmó que este renovación beneficiará a 35.000 personas que consumen el servicio público en el municipio
La marca llegará a través del modelo de franquicia y proyecta exportaciones por unos US$4 millones al año