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El presidente de Isagen, Camilo Marulanda, detalló la apuesta por energía solar y baterías, con inversiones ya comprometidas por US$800 millones
Isagen se fijó la meta de sumar 3.000 megavatios (MW) de capacidad a 2036, con una estrategia concentrada en energía solar y almacenamiento en baterías. Camilo Marulanda, presidente de la generadora, explicó que los primeros 800 MW ya tienen inversiones comprometidas por US$800 millones y que desarrolla otros 600 MW en Córdoba. El ejecutivo detalló cómo financiará esa expansión y advirtió que la falta de nueva oferta, el crecimiento de la demanda y el riesgo de sequía presionan el abastecimiento eléctrico del país.

Queremos tener 3.000 MW adicionales de aquí a 2036. Ya vamos en 800 MW y nos faltan 2.200 MW. Además, tenemos identificados en el portafolio proyectos por otros 600 MW, con los que llegaríamos a 1.400 MW entre esa primera etapa y las oportunidades en desarrollo.
A ese portafolio tenemos que seguir incorporándole proyectos y nuevas oportunidades. Tenemos un compromiso de largo plazo con el país y con las comunidades donde operamos, y queremos seguir invirtiendo si las condiciones son adecuadas.
Este año comprometimos inversiones de US$800 millones para incorporar 800 MW solares. Eso incluye aproximadamente 400 MW de plantas que ya estaban operando y que adquirimos, y cerca de 400 MW de proyectos que vamos a empezar a construir este mes.
Nos habíamos puesto una meta de agregar 1.000 MW a 2028. Esta es una primera apuesta dentro de una estrategia de crecimiento mucho más grande, que se concentra por el momento en energía solar y solar con baterías.
Las plantas que adquirimos ya existían y estaban funcionando, por lo que no son energía nueva para el sistema. Lo que hacemos es incorporarlas a nuestro conjunto de plantas, donde podemos obtener eficiencias comerciales y operativas importantes. La otra parte corresponde a proyectos por construir. Necesitamos ambas cosas para crecer como compañía, pero, para resolver la situación de abastecimiento del país, es fundamental que entren nuevos proyectos de generación.
Los US$800 millones corresponden a proyectos que ya firmamos este año. Dentro del plan cercano a US$1.000 millones, aproximadamente la mitad corresponde a plantas que ya estaban funcionando y la otra mitad a proyectos que entrarán en 2028 y a principios de 2029.
Pero esos US$1.000 millones son la cuota inicial de los 3.000 MW que queremos sumar. Seguimos buscando inversiones y somos muy activos en fusiones y adquisiciones para encontrar nuevas oportunidades y ampliar el portafolio de crecimiento.
Adicionalmente a los primeros 800 MW, estamos desarrollando un proyecto de 600 MW en Córdoba, que está en la etapa de licenciamiento. Queremos hacer proyectos más grandes, incorporar baterías y seguir apostándole al país.

En los próximos meses también vamos a empezar a construir el primer proyecto con baterías de Isagen, en el Meta, con una inversión de casi $700.000 millones. Esperamos que esté funcionando en 2028.
Nuestro plan era desinvertir cerca de 500 MW. Ya hemos firmado operaciones y cerrado y entregado parte de esos activos. Las ventas suman aproximadamente US$1.200 millones, recursos que van a alimentar la estrategia de crecimiento en grandes proyectos solares y con baterías.
Monetizamos activos maduros que no eran estratégicos para nosotros, materializamos las rentabilidades de esas inversiones y ahora utilizamos ese dinero para acelerar el crecimiento. Este es un negocio a 30 o 40 años y buscamos optimizar el uso del capital.
Por el momento, nuestra apuesta es 100% renovable y el foco es solar. Consideramos que estas oportunidades tienen menos riesgos de construcción, sociales y ambientales, y permiten atender la necesidad de energía del país. Las baterías ayudan a resolver una limitación de la generación solar: el sol no sale de noche y una de las horas de mayor consumo está entre las seis y las nueve de la noche. Podemos cargarlas durante el día y descargarlas en ese periodo. También contribuyen a estabilizar la red.
Estamos revisando oportunidades en nuestros activos existentes, incluso posiblemente en algunas hidroeléctricas. Ha habido avances regulatorios importantes y esperamos empezar a ver los primeros grandes proyectos de baterías de Isagen hacia finales de 2027 y principios de 2028. Los costos de las baterías han bajado cerca de 40% en los últimos 12 meses, después de reducciones importantes anteriores. Son tecnologías cada vez más competitivas y confiables.
Hoy tenemos una compañía con alrededor de 3.500 MW de capacidad y atendemos aproximadamente 20% de la demanda del país. La idea es estar entre 20% y 23% del mercado. Pero la oferta energética de Colombia tendrá que crecer muchísimo durante los próximos 10 años. No solo tiene que invertir Isagen: también deben hacerlo las otras grandes empresas y necesitamos atraer nuevos jugadores. El reto es tan grande que cabemos todos.
El problema es más estructural que el nivel de los embalses. En los últimos años ha entrado mucha menos capacidad de la que se esperaba. En los dos últimos años ingresó menos de 10% de lo previsto, mientras la demanda, que se esperaba que creciera 3%, está aumentando más de 6%. A eso se suma el riesgo de un fenómeno de El Niño que puede llevar al límite un sistema que ya estaba estresado. Tenemos demanda alta, menos oferta, menos gas, gas más caro y un fenómeno hídrico extremo.

Nuestras proyecciones indican que podrían estar por debajo de 20% a finales de marzo. Ese escenario supone aportes de agua entre 35% y 40% inferiores a la media histórica para nuestras plantas y que solo generaremos la energía suficiente para cumplir los contratos.
En un escenario seco, nuestra generación podría disminuir aproximadamente 40% frente a los promedios históricos. Por eso estamos tomando medidas para conservar agua y llegar con las mayores reservas posibles.
Firmamos acuerdos con algunos clientes para reducir el consumo: básicamente les pagamos por no consumir. También modificamos la política comercial para maximizar el nivel de los embalses. Eso nos lleva, por ejemplo, a comprar en octubre energía que podríamos generar, con el propósito de conservar reservas.
El traslado sería gradual y dependería de cuánto compre cada comercializadora en bolsa. Si tiene contratada cerca de 80% de su energía, el aumento del precio de bolsa no afecta todo lo que consume. En una ciudad como Bogotá podría haber un impacto de entre 10% y 20% en la factura final. El efecto más fuerte podría verse en el primer trimestre de 2027. Sin embargo, dependerá de la intensidad y la duración.

Camilo Marulanda López es economista, especialista en Mercadeo y MBA de la Universidad de los Andes. El actual presidente de Isagen cuenta con una amplia trayectoria en los sectores de energía, infraestructura e inversiones, en los que ha ocupado cargos de alta dirección. Fue presidente de Ashmore CAF AM Management Company, vicepresidente ejecutivo de Ecopetrol y presidente de Cenit, compañía dedicada al transporte y la logística de hidrocarburos. Su recorrido profesional combina experiencia en liderazgo estratégico, desarrollo empresarial y gestión de grandes organizaciones.
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