La obra está compuesta por dos edificios con 25 pisos y 800 apartamentos. El rango de precios va desde $200 millones

Lina Vargas Vega - lvargas@larepublica.com.co

Las constructoras Urbanum, Arpro Arquitectos Ingenieros, Hitos Urbanos y Dom Real Estate asumieron el reto de finalizar la construcción y realizar las ventas de un proyecto inmobiliario en Bogotá en plena emergencia sanitaria por covid- 19. Andrés Arango, gerente de Urbanum, habló de cómo lidiaron con la pandemia para continuar operaciones, cuál es la estrategia para entregar espacios que se acomoden a las necesidades actuales de los consumidores y la oferta de valor del proyecto ubicado en el barrio El Polo.

¿Cómo fue trabajar de la mano con tres inmobiliarias más?

Un proyecto de esta escala, $300.000 millones de inversión y dos edificios de 25 pisos con 800 apartamentos, requiere un respaldo técnico, financiero e inmobiliario, por lo que decidimos armar un grupo más sólido, también para darle confianza a la copropiedad, invitamos a Arpro Arquitectos Ingenieros, Hitos Urbanos y Dom Real Estate a esta aventura inmobiliaria.

En este grupo, cada uno trabajó según sus talentos y habilidades del oficio al que se dedica. Por ejemplo, nosotros y Dom Real Estate somos promotores, estructuradores y comercializadores, Arpro se encargó de la gerencia, Hitos Urbanos lideró la labor de construcción, cada empresa tiene igual parte de las labores distribuidas.

¿Qué acciones tomaron a raíz de la pandemia?

Algo positivo que nos permitió hacer la pandemia fue la vuelta segura al trabajo. Para eso se hizo una tarea con el Gobierno Nacional y la Alcaldía de Bogotá, sobre los protocolos de bioseguridad para reactivar obras y ventas y recuperarnos de la pandemia.

Pero lo más importante fue la aceleración tecnológica, porque no nos podíamos quedar con las salas de venta cerradas, sin operación comercial. Con el grupo tomamos la cuarentena como un reto e hicimos dos cosas. La primera fue contratar el mejor equipo digital, agencia de marketing, armamos un landing page para cada segmento de los clientes que tendremos, para saber la trazabilidad de quienes nos visitan, hoy tenemos más de 650 registros en la página y sabemos qué quieren y quiénes son.

La segunda cosa que hicimos fue reformular el proyecto para entregar espacios más abiertos, corredores más generosos, terrazas y balcones para los apartamentos, cubiertas al aire libre, parques, espacios públicos y reformulamos todas las zonas comunes.

¿Cuál es la oferta de valor del proyecto inmobiliario?

En Bogotá, difícilmente vas a encontrar un lote en una comunidad de estrato 4 o 5 que tenga cuatro líneas de Transmilenio, nosotros tenemos cerca la troncal norte, la NQS, la calle 80 y a un minuto la troncal Suba.

Más allá de la ubicación y la buena arquitectura, la obra es socialmente amigable, económicamente rentable y ambientalmente sostenible.

Por parte de la rentabilidad, las compañías van a recibir sus honorarios, en cuestión del medio ambiente, tenemos a una firma externa experta en sostenibilidad contratada para que desde el origen del diseño, podamos tener una certificación ambiental Edge y cuando hablo de socialmente amigable me refiero a que llevamos tres años y medio trabajando con las 80 familias que vivían allí, en un formato que ya no era rentable ni sostenible y que no cumplía con norma sismorresistente actual, pero no queríamos que nadie se fuera de El Polo, logramos que 78 familias se quedan en canje en el proyecto, ahora somos amigos de ellos.

¿Qué afectaciones dejó la pandemia?

La pandemia fue un golpe duro. En abril las ventas cayeron 100%, en mayo nos movimos a través de canales digitales, para julio y agosto ya habíamos recuperado el promedio de ventas mensuales de 13.000 unidades de vivienda en Colombia. Hoy ya estamos recuperados al promedio histórico.

Somos parte activa de la reactivación económica de la ciudad, esperamos que nuestro proyecto pueda aportar a la calidad de vida de los bogotanos.