Este año la compañía espera comercializar dos millones de unidades de este tipo de elementos de protección en el mercado

Laura Lucía Becerra Elejalde - lbecerra@larepublica.com.co

A los incrementos en la demanda de implementos de protección como los tapabocas que se vieron en los últimos meses, se suma ahora la necesidad de su uso permanente como lo decretó el Gobierno, especialmente desde que inició la reactivación paulatina de los sectores económicos en medio de la pandemia del covid-19.

Una propuesta desde la compañía RP Advanced Mobile Systems es masificar el uso de los tapabocas a base de fibras de cobre, un material conocido por su asepsia y por su efectividad para ayudar a eliminar bacterias, lo que ayudaría a reducir la propagación del virus una vez más personas retomen sus labores fuera de casa.

“A partir de este tipo de productos podemos apoyar la apertura económica del país. En el momento en que se produce una reacción química por contacto se elimina o desintegra la membrana que cubre al virus, con lo que queda expuesto y el cobre desintegra el RNA del virus, y se mantiene como un material estéril”, explicó Santiago Álvarez, director comercial para la Latam de RP Advanced Mobile Systems.

Los tapabocas RP están compuestos por tres capas, una inicial de bambú, una tela conocida por ser antimicrobiana; una capa de cobre certificado por la EPA (Environmental Protection Agengy del gobierno de los EE.UU.), que garantiza que el cobre permite la eliminación por contacto, y una capa de algodón que hace que tenga una postura suave en la cara.

Según Álvarez, se está planteando con el gobierno nacional y la Alcaldía de Bogotá una prueba piloto con vendedores ambulantes: “son quienes son más vulnerables, queremos seguir el modelo que está utilizando Hong Kong que repartió 7,5 millones de tapabocas como estos a personas encargadas de mantener económicamente a sus familias. Lo hicieron, están reactivando la economía”, dijo el ejecutivo, quien mencionó que al ser un material desintegrador, se rompe el ciclo de propagación.

Además del proyecto piloto, también está planteando su propuesta a farmacéuticas y al sector de hidrocarburos y aunque inicialmente estaba importando este tipo de tapabocas, posteriormente decidió producirlos nacionalmente, y ha comercializado a la fecha más de 6.000 unidades y proyecta para final de año tener vendidas dos millones de unidades.

“Esto no es un tema pasajero, por lo menos nos va a tardar entre un año y un año y medio a que todo vuelva de alguna manera a su normalidad”, dijo Álvarez. Además, la empresa está estableciendo contactos con Ecuador, Panamá, Guatemala, EE.UU. y Canadá para iniciar exportaciones, y si bien el enfoque el inicial está en América, esperan llegar a Europa también con los productos.

LOS CONTRASTES

  • Santiago ÁlvarezDir. comercial Latam de RP RP Advance Mobile Systems

    “Esto es una herramienta de reactivación económica que podría apoyar, porque la solución es lograr una combinación entre apertura económica y manejo de crisis”.

“El tapabocas es un bien médico no disponible. El Invima te cataloga bajo dos categorías: hospitalarios y no hospitalarios, nosotros entramos en la segunda, al estar en esta categoría no se requiere Invima, y como no somos material médico, no tenemos restricción para exportar”, aclaró Álvarez.

A pesar de que el costo promedio de estos implementos está en $145.000, Álvarez aseguró que tienen una vida útil de entre 4 y 6 meses, por lo que su costo diario sería entre $800 y $1.200, lo que podría hacerlos incluso más económicos que un tapabocas desechable.

Sector salud usa dos millones de unidades al mes
Aunque a nivel nacional se ha decretado el uso de tapabocas, los implementos de protección especiales, como es el caso de los tapabocas N95 (los cuales cuentan con un filtro especial) son los más requeridos en primera línea por el personal de salud. Según la Cámara de Dispositivos Médicos e Insumos para la Salud de la Andi, en promedio en Colombia se requieren entre 1,5 millones y 2 millones de unidades de estas referencias. Según cifras de la entidad, el año pasado se importaron US$9,9 millones en tapabocas, mascarillas y carguts estériles y US$9,1 millones en mascarillas de protección.