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Caída de la implementación del impuesto al patrimonio a las empresas
Otros países como Italia, Bélgica, los Países Bajos y Francia aplican impuestos sobre el patrimonio a determinados activos
La propuesta de un impuesto al patrimonio empresarial en el marco de la emergencia ha generado debate: analistas y gremios temen que pueda desincentivar la innovación y la competitividad. ¿Qué tan común es este tipo de gravamen a nivel internacional? Según Tax Foundation, entre los países de la Ocde, solo Suiza, Noruega y España mantienen un impuesto al patrimonio personal neto, mientras que el impuesto a las personas jurídicas cada vez está más en desuso.
En Europa, países como Francia, Italia, Bélgica y los Países Bajos aplican impuestos sobre el patrimonio a determinados activos, pero no al patrimonio neto de un individuo en sí. Y en la región, están los casos de Argentina y Uruguay.
En Argentina, si bien no existe el impuesto al patrimonio empresarial, existe el impuesto a los bienes personales. Este es un tributo que grava la riqueza neta de las personas físicas y de las sucesiones indivisas. Y en Uruguay existe un impuesto llamado generalmente Impuesto al Patrimonio (IP), que grava la posesión de patrimonio neto dentro del país tanto de personas físicas como jurídicas.

También hay que resaltar casos extraordinarios como el de Luxemburgo, país que tiene similitudes con el de Uruguay, y en el que se aplica un impuesto sobre el patrimonio neto (Net Wealth Tax - NWT) a las empresas residentes y sucursales (establecimientos permanentes) sobre su riqueza (activos netos), independientemente de sus beneficios.
César Tamayo, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Eafit, recordó que previa a la expedición del nuevo decreto, en Colombia ya se había implementado un impuesto al patrimonio de las personas jurídicas.
"Se aplicó en 2002, en medio de la peor crisis macroeconómica del país, con muy pocas alternativas para generar ingresos fiscales y con la intención de financiar el gasto en seguridad. El país logró consolidar su seguridad, y eventualmente se desmontó el impuesto al patrimonio empresarial. El de personas se mantiene, aunque sigue siendo nocivo, pero al menos con un umbral alto", explicó.
Y agregó que es significativo el hecho de que este tipo de gravamen esté en desuso. "Los impuestos al patrimonio están en extinción; no más de cinco países persisten con esta mala idea. El resto del mundo ya sabe que no funcionan para lo que se justifican".
Para el académico, el gravamen establecido en la emergencia con tarifa de 0,5%, y tarifa diferencial de 1,6% para el sector minero-energético y financiero, resulta nocivo para la competitividad e innovación empresarial. "El patrimonio de las empresas es simplemente la diferencia entre activos y pasivos. Entonces, las empresas con más activos, especialmente en relación con sus deudas, pagan más impuestos. Pero esos activos son los que permiten producir, crear empleo y generar prosperidad. Desincentivar el patrimonio empresarial equivale a desincentivar la empresa y el desarrollo", explicó.
En línea a lo expresado por Tamayo, diferentes voces como la del ACP han argumentado que el nuevo gravamen pone en riesgo la equidad tributaria. El Consejo Gremial, por su parte, enfatizó en velar por la constitucionalidad y "no usar la emergencia de la ola invernal como vehículo para expedir decretos".
Araújo asumió la presidencia en sucesión de Juan Martín Caicedo Ferrer, quien duró más de dos décadas al frente del gremio
Los tres que tienen los registros de volumen útil diario más alto son Playas, con 106,9%; Ituango, con 100%; y Urrá, con 98,9%