El crecimiento económico no llegó ni a la mitad de lo previsto en el primer trimestre, además el desempleo reportó cifras históricas

Ana María Sánchez - amsanchez@larepublica.com.co

Tras varios meses de haber declarado al brote del covid-19 como una pandemia, Colombia da cuentas de más de 100.000 casos y prende las alarmas, pues el choque económico que trajo el virus modificó las perspectivas futuras y dejó vacíos en todos los eslabones de la actividad productiva en los primeros seis meses del año.

El crecimiento económico que se pronosticaba por encima de 3% no alcanzó a llegar ni a la mitad. Para el primer trimestre del año, el PIB se contrajo y dejó un resultado de 1,1%, dato que para muchos es optimista en medio de la coyuntura. Sin embargo, este resultado se agravó al conocer que la actividad económica, medida por el Indicador de Seguimiento a la Economía, viene en una estrepitosa caída desde marzo. Solo en abril el Dane reportó un bajonazo de más de 20% frente a abril de 2019.

Esta coyuntura y parálisis en la actividad productiva ha desencadenado resultados atípicos al comportamiento normal de la economía. Uno de estos es la inflación, pues lo que muestran las estadísticas es que este año no se cumplirá la meta pactada por el Banco de la República, y será menor de 3%.

En mayo, la variación mensual del IPC fue de -0,32%, y en lo que va del año, esta bordea 1,5%, cifra muy distante de 2,44% que reportaban los primeros cinco meses de 2019. Este desempeño demuestra que la meta de inflación está lejos de cumplirse, y una de las razones en la que los expertos coinciden es que muchas actividades no se están dando, por lo que supone que su inflación es cero, y al sumarse con el resto, genera una cifra que para muchos no es del todo precisa.

Incluso, esta imprecisión puede verse, en el corto plazo, como una desventaja en la política monetaria, pues la no claridad de los precios en la economía generaría una incoherencia en las tasas de interés, dado que estas no serían compatibles con la realidad del mercado.

No obstante, el Banco de la República sigue en la carrera de rebajar las tasas y dar liquidez al mercado, y al cierre de junio dejó los tipos de referencia en 2,5%. “La incertidumbre es enorme, y en algún momento habrá que parar, pero luego veremos cuándo, eso lo dirá el ritmo de la economía”, dijo Juan José Echavarría, gerente del Emisor.

Esta zozobra de la que hablan los líderes del país es la última foto de Colombia, y uno de los termómetros que mide esto es el desempleo. El dato a mayo es de una tasa de 21,4%, la cifra más alta en el último siglo, pues ese mes dejó a cerca de 4,9 millones de personas sin ocupación, de las cuales 2,06 millones perdieron el empleo a causa de la pandemia.

LOS CONTRASTES

  • José Ignacio LópezDieector de Investigaciones en Corficolombiana

    “El país está teniendo un gasto mayor al que puede financiar con su recaudo tributario, por ende hay un problema estructural que ha sido disfrazado por ingresos petroleros”.

Este dato no solo refleja la mala hora por la que pasa el país, sino el rezago de lo que venía siendo un problema estructural. “Para lograr reversar la tendencia se debe encontrar una fórmula de reactivación. Políticas enfocadas al subsidio de la nómina son medidas útiles para contener el deterioro”, afirmó Carlos Sepúlveda, decano de economía del Rosario.

Esta pérdida de capital humano es uno de los factores por los que está ralentizada la actividad económica, hay pérdida de producción y parálisis en el comercio. En abril, la producción de la industria tuvo su peor caída (-35,8%), así mismo, el comercio reportó un desplome de 42,9% en sus ventas. Al final, esto se traduce en una pérdida de confianza del tejido empresarial y de los consumidores en la economía del país.

En cifras, los colombianos ven cada vez más un panorama oscuro. En abril, mes de mayor confinamiento, el índice de confianza tuvo su mayor decrecimiento (-41,3%), pero en mayo repuntó hasta -34%.

Y pese a que hay reactivación, el temor es que en el segundo semestre esta sea más lenta de lo previsto, pues, por ejemplo, en el sector de hidrocarburos las cifras de producción de petróleo y gas, a mayo son de grandes caídas, incluso, respecto al crudo es el mayor bajón (-18,1%) desde 2009.