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El presidente de Fenalcarbón, Carlos Andrés Cante, dijo que las exportaciones del mineral bajaron de US$12.000 millones en 2022 a menos de US$5.000 millones
Carlos Andrés Cante Puentes, presidente ejecutivo de Fenalcarbón, aseguró que el sector carbonífero colombiano necesita recuperar su competitividad mediante un equilibrio tributario, mayor estabilidad jurídica y una reducción de los costos logísticos.
El dirigente gremial señaló que las exportaciones pasaron de US$12.000 millones en 2022 a menos de US$5.000 millones en 2025, mientras los aportes en regalías e impuestos cayeron de cerca de $10 billones a $3,5 billones.

También advirtió sobre la pérdida de 25.000 empleos en los últimos cinco años, los efectos de la prohibición de exportar carbón a Israel y los sobrecostos derivados de los bloqueos y las dificultades de transporte.
Ante este panorama, planteó la necesidad de impulsar la inversión, diversificar los mercados y reconocer el papel del carbón en la generación de ingresos fiscales, empleo y desarrollo regional.
Venimos de cuatro años complejos, en los que se afectó la competitividad mediante medidas tributarias, mayores costos logísticos y cierres de puertos.
En 2022 exportamos 67 millones de toneladas, que representaron cerca de US$12.000 millones, mientras que en 2025 exportamos 51,4 millones de toneladas por menos de US$5.000 millones. Aunque esperamos mejores ingresos en 2026 por la recuperación de los precios, los volúmenes serían similares a los de 2025. Recuperar los niveles de 2022 nos tomará al menos un año.
En 2022 aportamos cerca de $10 billones entre regalías e impuestos, pero en 2025 esa cifra cayó a aproximadamente $3,5 billones por la reducción de precios y exportaciones. La cadena del carbón genera cerca de 650.000 empleos y perdió alrededor de 25.000 puestos de trabajo en los últimos cinco años.
Además, por cada $1 que mueve el sector, se generan $2,48 para la economía en general. La recuperación permitiría aumentar los ingresos fiscales y fortalecer el empleo formal en Colombia.
Hasta 2024, ese mercado representaba cerca de 3,5 millones de toneladas y US$200 millones anuales. Era un destino construido durante 30 años.
La decisión no solo afectó a las empresas exportadoras, sino también la confianza comercial de Colombia. Los compradores internacionales cuestionan la posibilidad de hacer negocios de largo plazo con un país que modifica sus condiciones de manera abrupta.

Recuperar completamente ese mercado será difícil porque Israel buscó proveedores como Sudáfrica y sustituyó parte del carbón por gas.
Tenemos carbones térmicos y metalúrgicos de excelentes calidades, además de producir coque, uno de nuestros principales productos industriales de exportación.
Nuestros mercados están diversificados: Asia ha ganado importancia ante la reducción del consumo europeo, pero también exportamos a Brasil, Argentina, Chile, Centroamérica y países europeos a través de Países Bajos. Esa diversidad nos permite contar con distintas alternativas comerciales.
La minería requiere grandes inversiones de capital y los costos de producción han aumentado. A esto se sumaron la sobretasa de renta, la no deducibilidad de las regalías, el impuesto de 1% sobre las ventas de carbón y el incremento de la tarifa de anticipo de renta.

Estas medidas elevaron la carga fiscal hasta hacer menos competitivos nuestros productos. Por eso, solicitamos restablecer el equilibrio tributario. Si recuperamos la competitividad, podremos superar los 70 millones de toneladas y aumentar el recaudo de impuestos y regalías.
Es un mensaje positivo para reactivar las inversiones que quedaron pausadas por la falta de estabilidad jurídica y confianza. El carbón térmico, al igual que el metalúrgico, es estratégico para las finanzas nacionales y territoriales y para el desarrollo regional. Aprovechar nuestros recursos del subsuelo permite impulsar el crecimiento económico en las regiones.
Tenemos dificultades estructurales en carreteras, transporte de carga y operación portuaria. Llevar una tonelada de carbón desde Cundinamarca, Boyacá o Norte de Santander hasta los puertos puede costar más que transportarla desde el Caribe hasta China.

Además, los bloqueos y cierres impiden cumplir los embarques. Un barco que no puede cargarse puede generar costos cercanos a US$60.000 diarios para el exportador. Sin soluciones logísticas, Colombia no podrá competir adecuadamente.
El consumo mundial ha seguido creciendo y en 2025 alcanzó 9.000 millones de toneladas, aunque la participación del carbón en la generación eléctrica sí bajó de 35% a 33% en cinco años.
Carlos Andrés Cante Puentes, presidente ejecutivo de Fenalcarbón, es economista con especialización en finanzas y maestría en gobierno y asuntos públicos, con formación en alto gobierno, defensa nacional y gobernanza de recursos mineros.
Ha ejercido cargos clave en el sector minero-energético colombiano, incluyendo viceministro de Minas, director de Formalización Minera y Director Técnico de Minas. Ha sido consultor en asuntos mineros para organismos internacionales como IFC, IGF Y Usaid aportando análisis técnicos y estratégicos a proyectos de alcance global.
El costo de la operación ascendió a $467.000 millones, equivalentes a 4,5% del monto total canjeado
Hasta agosto, la entidad reportó que la tasa de desempleo subió a 9,4%, con un aumento de más de 207.000 desocupados y de 0,8 puntos porcentuales frente a 2025
De las 24 reservas que integran el Sistema Interconectado Nacional, 16 tienen volúmenes inferiores a 80%, el nivel necesario para afrontar El fenómeno de El Niño