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En el departamento hay activos 14 frentes de incendios forestales.
Las llamas han afectado cerca de 20.000 hectáreas y dejado unas 50 viviendas destruidas, mientras más de 18.000 cabezas de ganado quedaron sin alimento por la pérdida de pasturas
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El Tolima sigue enfrentando una de las emergencias por incendios forestales más complejas de los últimos días. De acuerdo con los reportes entregados por las autoridades, permanecen activos 24 incendios en 13 municipios del departamento, mientras diferentes organismos de socorro trabajan para contener las llamas y evitar que alcancen viviendas, empresas, cultivos y zonas productivas.
La emergencia ha obligado a desplegar personal de varios municipios y a solicitar refuerzos de otras regiones del país. Según el más reciente reporte del ministro del Interior, Rodrigo Lara, desde la noche anterior cerca de 150 integrantes de los cuerpos de bomberos de Suárez, Armero Guayabal, Villahermosa, Líbano, Rovira, Chaparral, Carmen de Apicalá, Coyaima, Coello, Espinal, Fresno e Ibagué participan en las labores de control.
A este grupo se han sumado unidades de otros departamentos. También llegaron organismos de socorro de Huila, Valle del Cauca, Boyacá y otras regiones, además de 25 unidades de Bomberos de Bogotá que fueron enviadas nuevamente al Tolima para apoyar la atención de las emergencias.
La principal dificultad para los equipos de emergencia está relacionada con las condiciones del terreno. En varios de los puntos afectados, el acceso terrestre es complejo, lo que dificulta el desplazamiento del personal y el transporte de agua y equipos necesarios para controlar el fuego.
Por esta razón, las autoridades han insistido en la necesidad de contar con apoyo aéreo de la Fuerza Aeroespacial, el Ejército, la Policía y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
Cerro Las Mercedes, uno de los puntos críticos
Uno de los incendios que más preocupa a las autoridades está ubicado en el cerro Las Mercedes, entre los municipios de Carmen de Apicalá y Suárez. La conflagración se ha extendido por cerca de siete kilómetros y las condiciones del terreno han dificultado el ingreso de los equipos de emergencia.
Ante la imposibilidad de llegar con facilidad por tierra, fue necesario recurrir al apoyo aéreo de la Ungrd y la Policía para atacar las llamas desde el aire.
La situación genera además preocupación por la posibilidad de que el incendio continúe avanzando hacia zonas habitadas y productivas. En el municipio de Suárez, las autoridades mantienen especial atención sobre el riesgo que representa el fuego para una empresa ubicada en el área.
Otro de los puntos críticos se encuentra en Coello, donde se registra una conflagración de gran magnitud que también requiere apoyo helicoportado. En esta zona, comunidades campesinas han pedido mayor acompañamiento ante el avance de las llamas.
En Armero Guayabal, el problema está relacionado principalmente con la distancia entre el foco del incendio y la carretera. El recorrido puede tomar más de dos horas, lo que dificulta el traslado de agua y equipos y hace necesario el respaldo de aeronaves de la Fuerza Aeroespacial.
La situación también es delicada en San Luis, donde las llamas se encuentran cerca de la Escuela Nacional de Entrenamiento Policial (Cenop). Además del riesgo para esta infraestructura, el incendio ya ha generado afectaciones importantes en la flora y la fauna de los alrededores.
En Coyaima, aunque los organismos de emergencia han logrado proteger las viviendas, todavía existe el riesgo de que el fuego avance hacia Chaparral, razón por la cual las autoridades mantienen vigilancia permanente en la zona.
Más municipios permanecen bajo vigilancia
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, señaló que las emergencias también se concentran en municipios como Armero, Alvarado, Ortega, Chaparral y Coyaima, considerados entre los puntos prioritarios por la magnitud de los incendios y el riesgo para las comunidades.
“Necesitamos no solamente hombres trabajando en tierra, sino también el apoyo de helicópteros de la Fuerza Aeroespacial, el Ejército y la Policía Nacional para combatir los incendios de mayor magnitud”, afirmó la mandataria.
Los equipos de emergencia han sido distribuidos entre el norte, centro y sur del departamento, dependiendo de los puntos donde las llamas representan mayores riesgos.
Sin embargo, la emergencia no se limita a las dificultades para controlar el fuego. La gobernadora advirtió que el impacto sobre el sector agropecuario comienza a convertirse en otra de las grandes preocupaciones para el departamento.
De acuerdo con el balance de la Gobernación, cerca de 20.000 hectáreas han resultado afectadas por los incendios durante este año. Las llamas han consumido extensas áreas de pastos en municipios con una importante actividad ganadera, entre ellos San Luis, Valle de San Juan, Ortega y Chaparral.
El impacto sobre los productores ya comienza a sentirse de manera directa. Más de 18.000 cabezas de ganado se quedaron sin alimento después de que los incendios destruyeran las zonas de pastoreo.
A esto se suman afectaciones en cultivos, entre ellos plantaciones de limón que resultaron completamente perjudicadas por el fuego.
“El resultado es dramático para los productores. Más de 18.000 cabezas de ganado se quedaron sin alimento después de que las llamas consumieran las pasturas. A esto se suma la pérdida de cultivos”, señaló Matiz.
Ante este panorama, la Gobernación del Tolima busca instalar una mesa de trabajo con el Ministerio de Agricultura para analizar alternativas de apoyo y ayudas dirigidas a los productores que han resultado afectados por la emergencia.
El objetivo es establecer mecanismos que permitan atender no solo la emergencia inmediata, sino también las consecuencias económicas que enfrentan las familias rurales que perdieron cultivos, pastos y fuentes de alimento para sus animales.
Cerca de 50 viviendas destruidas
La emergencia también ha generado daños en las zonas habitadas. Según el balance entregado por la gobernadora, cerca de 50 viviendas han quedado totalmente destruidas como consecuencia de los incendios. Por ello, una de las principales prioridades de los organismos de socorro es impedir que las llamas alcancen nuevos sectores poblados y evitar que aumente el número de familias afectadas.
Las autoridades mantienen especial vigilancia sobre los incendios ubicados cerca de empresas, viviendas, cultivos y otras áreas productivas, debido a que las condiciones climáticas y del terreno pueden favorecer la expansión del fuego.
Mientras los organismos de emergencia concentran sus esfuerzos en controlar las llamas, las autoridades también buscan establecer qué originó las diferentes conflagraciones. En el caso de Gualanday, habitantes del corregimiento han señalado que presuntamente observaron a hombres que habrían provocado uno de los incendios registrados en la zona. Sin embargo, estas versiones todavía son materia de investigación y no existe una conclusión oficial sobre la responsabilidad de terceros.
La gobernadora explicó que serán las autoridades competentes las encargadas de determinar si detrás de alguno de los incendios existe responsabilidad humana. La investigación busca establecer las causas de las conflagraciones y determinar si algunas pudieron haber sido provocadas de manera intencional.
Mientras continúan las labores para controlar los incendios, el Tolima enfrenta el desafío de atender las consecuencias que ya deja la emergencia. Los equipos de bomberos y organismos de socorro mantienen operaciones en diferentes puntos del departamento con una prioridad común: impedir que las llamas sigan avanzando hacia viviendas, empresas y zonas productivas.
Pero el impacto ya supera la pérdida de cobertura vegetal. Miles de hectáreas de pasturas fueron destruidas, más de 18.000 animales quedaron sin alimento y diferentes cultivos resultaron afectados.
Por eso, la respuesta de las autoridades deberá concentrarse en dos frentes: contener los incendios que continúan activos y comenzar a atender las pérdidas de las familias rurales que dependen de la agricultura y la ganadería.
El Tolima permanece así bajo una emergencia que exige coordinación entre los cuerpos de bomberos, las autoridades departamentales y municipales, la Fuerza Aeroespacial, el Ejército, la Policía, la UNGRD y los organismos de socorro que han llegado desde otras regiones del país.
La magnitud de las conflagraciones y las dificultades de acceso hacen que el apoyo aéreo sea uno de los principales requerimientos para las zonas donde el combate terrestre resulta más complejo.
*Con información de La FM
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