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“Colombia necesitaría al menos tres o cuatro años para recuperar el grado de inversión”
Richard Francis, codirector de Calificación de Soberanos para las Américas en Fitch Ratings, dijo que la economía tendrá un desempeño mixto
Hay un consenso general entre economistas, analistas y firmas calificadoras de riesgo, entre otras entidades, que apunta a que uno de los principales dolores de muela de la economía colombiana es el déficit fiscal. De hecho, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal, Carf, reveló que 2025 cerró en 6,4%, equivalente a unos $117,8 billones.
El déficit primario, es decir, el desequilibrio entre ingresos y gastos, excluyendo el componente de intereses, fue de 3,5% del PIB, el más alto de los últimos 30 años, excluyendo periodos de crisis macroeconómica. Este año pasaría a 3,7% del PIB y el total llegaría a 6,7%, un panorama poco alentador para las finanzas públicas.
Richard Francis, codirector de Calificación de Soberanos para las Américas en Fitch Ratings, habló sobre las perspectivas de la calificadora para la economía este año y aseguró que Colombia tardaría varios años más en recuperar el grado de inversión que perdió en 2021.

En general, estamos de acuerdo en que el déficit fiscal será bastante similar al del año pasado. No vemos cambios relevantes ni en los ingresos ni en el gasto. Así, se ubicaría alrededor de 6% del PIB, un nivel alto que fue uno de los motivos para la baja de la calificación en diciembre del año pasado.
Tenemos un estudio que muestra que, en promedio, cuando un país pierde el grado de inversión, tarda cerca de siete años en recuperarlo. Colombia lo perdió en 2021, por lo que ya han pasado cuatro o cinco años. Sin embargo, la tendencia ha sido negativa, ya que hemos vuelto a bajar la calificación. Por eso, estimamos que el país necesitaría al menos tres o cuatro años más para recuperar el grado de inversión.
Hay varios factores. El consumo sigue sólido en Colombia y el aumento del salario mínimo ayudará a la capacidad de compra. Sin embargo, también podríamos estar observando un mayor desempleo. La perspectiva es incierta, aunque el precio del petróleo favorecería al sector petrolero, que se vería mejor este año. En general, el panorama es mixto.
Estimamos un crecimiento cercano a 3% este año, muy similar al del año pasado, por lo que la perspectiva no es tan negativa. Colombia podría ubicarse entre los países con mejor desempeño en América Latina en términos de crecimiento.
La verdad es que, como hemos señalado, hemos bajado la calificación en parte por el aumento de tasas de interés que el banco central ha implementado ante las perspectivas de inflación. Por otro lado, el mercado también anticipa que los déficits fiscales seguirán altos. Para nosotros es una combinación de estos dos factores. La tendencia ha sido negativa, especialmente en tasas, y eso también envía una señal del mercado.
La verdad es que, al ser un año electoral, mucho dependerá del nuevo gobierno y de su plan. Probablemente propondrá un ajuste y explicará cómo alcanzarlo, aunque vemos muy difícil, casi imposible, lograrlo en el corto plazo.
Para nosotros, todo dependerá de si el nuevo gobierno presenta una estrategia a lo largo de su mandato, de dos a cuatro años, que permita reducir el déficit de 6% a 3%. Esto requerirá, probablemente, una combinación de medidas.
Pensamos que el Gobierno de Colombia ha perdido confianza en el frente fiscal, y esto viene de varios años, no solo del último. Además, el uso de la cláusula de escape de la regla fiscal no es una buena señal.
Consideramos que será muy difícil lograr un ajuste fiscal de 3% a 4% del PIB, que es lo necesario para estabilizar la deuda. En el corto plazo lo vemos poco viable. Probablemente será un desafío que requerirá ajustes tanto por el lado de los ingresos como del gasto durante tres o cuatro años, es decir, a lo largo de todo el próximo gobierno, incluso para estabilizar el nivel del PIB, sin hablar de reducirlo.
El consumo seguirá siendo el principal motor en el corto plazo. Sin embargo, la inversión como proporción del PIB ha caído desde la pandemia, lo que implica un menor crecimiento potencial. Antes se estimaba por encima de 3%, pero ahora lo vemos más cerca de 2,5% o incluso entre 2% y 2,8%. Por eso, es clave impulsar la inversión, ya que tendrá un impacto directo sobre el crecimiento potencial.
Las elecciones son clave y generan incertidumbre, ya que hay tres candidatos con niveles de apoyo importantes. Habrá que ver quiénes pasan a segunda vuelta y quién gana, porque las políticas pueden variar según el resultado.
Además, cualquiera tendrá que trabajar con un Congreso fragmentado, por lo que necesitará construir mayorías para sacar adelante reformas. Colombia tiene historial de aprobar cambios importantes, especialmente tributarios, y es probable que el próximo gobierno intente impulsar una reforma en los primeros meses de su mandato, aunque con enfoques distintos según el candidato.
Bueno, estamos de acuerdo en que será difícil. Por eso estimamos necesidades de financiamiento superiores a las del Gobierno, ya que consideramos que el déficit fiscal será mayor al programado. Aun así, es temprano en el año, apenas estamos en abril. Habrá que ver el plan del Gobierno y si realmente puede lograr recortes en el gasto, continuar con las operaciones de manejo de deuda y obtener algunas ganancias en el pago de intereses. Por ahora, lo vemos difícil, pero todavía es pronto para una conclusión definitiva.
Yo no diría que es la única manera, pero sin una reforma tributaria veo difícil lograr un ajuste de esa magnitud. Puede ser que el nuevo gobierno plantee recortes de gasto, pero lo considero complejo. También hay otras opciones, como mejorar la administración o impulsar un plan de reactivación económica que aumente los ingresos del Gobierno. En todo caso, será necesario un enfoque que combine medidas tanto por el lado de los ingresos como del gasto, porque de lo contrario será muy difícil alcanzar ese ajuste necesario.
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