Comfama venía trabajando en un parque ecológico en Jericó, pero decidió suspender el proyecto a causa de Quebradona

Joaquín Mauricio López Bejarano - jlopez@larepublica.com.co

Uno de los proyectos mineros que más ha causado polémica en los actuales procesos de licenciamiento en Colombia está ubicado en Jericó, Antioquia, se trata de Quebradona. Allí, la canadiense AngloGold Ashanti planea tener un complejo para la exploración subterránea de 80% cobre y el restante entre oro y plata.

Hasta el momento, el Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIA) obtuvo el auto de inicio; y ya con eso, el aval de la obra está bajo nuevas revisiones de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla). Sin embargo, comunidades y grandes empresarios de la región han detallado que hay una serie de implicaciones negativas que trae el proyecto, que van desde las ambientales hasta las sociales.

A esto se suma que Comfama, una de las tres cajas de compensación familiar más importantes del país, y con más de un millón de afiliados, decidió suspender un parque ambiental en el que venía trabajando desde 2018 en esa región antioqueña, debido a las afectaciones que trae la mina.

Uno de los argumentos de la Caja y sus directivos fue que el ecoturismo y la minería no pueden estar en el mismo lugar, pues este último generará unos efectos paisajísticos, ambientales y sociales; de hecho a esa conclusión llegaron luego de que contratar estudios de expertos en el tema.

Para tener más claridad, el primero de los efectos negativos con el proyecto, tiene que ver con el agua. Los estudios detallaron que es tal la afectación en la quebrada La Guamo que se puede presentar una reducción en su caudal.
Adicional a esto, la superficie del proyecto minero contempla 610 hectáreas, con una etapa de construcción y montaje de cuatro años para luego explotación a 21 años. El efecto en el paisaje es otro lunar de la obra, pues donde se almacenan los residuos mineros (o también llamados relaves), ocuparía 160 hectáreas. Esto es más de cuatro veces el área del Cerro Nutibara de Medellín, para entender la dimensión del espacio.

Pero el efecto de los relaves no solo es expansivo, sino también por la altura de este, el cual se calcula en 218 metros de altura, casi la misma dimensión de la famosa Piedra del Peñol. Es tal el impacto paisajístico, que el proyecto minero fácilmente se puede ver desde municipios cercanos como Fredonia.

Una línea adicional es que este proyecto requiere trabajos suficientes para provocar una zona de subsidencia por la extracción minera. Es decir, se generaría un hundimiento que se traduciría en un área de 73 hectáreas, casi al total de 90 canchas de fútbol.

LOS CONTRASTES

  • David EscobarDirector de Comfama

    “Comfama reitera que esta decisión de proyecto, que es muy importante para el desarrollo de la región, debe analizarse muy cuidadosamente, a partir de criterios sociales y ambientales”.

Los estudios revelan que, como producto de la afectación en el agua, más de 80% de las especies que están dentro o cerca del área del proyecto, son susceptibles de cambios bruscos por la cantidad de agua disponible. Incluso llama la atención que solo revisando la situación de anfibios y reptiles, la pérdida de diversidad es de 50% en el escenario moderado y más de 87% en caso de que haya una fuerte reducción de agua.

Aunque AngloGold ha explicado qué tipos de sustancias requieren el proceso minero. Solo por mencionar algunas, el Benefloat, y el MINDP 150, entran en el nivel de afectación ambiental y para la salud de personas, lo que incluye otro de los efectos negativos encontrados. Comunidades de la región líderes de la zona han explicado que en el mediano plazo habrá consecuencias para la población no solo por temas ambientales, sino sociales; pero más allá de esto, los estudios contratados por Comfama, también evidencian que habría un efecto migratorio por los trabajadores que requiera la obra, y por las necesidades que estos mismos tengan y suplan en Támesis, generando problemas entre la comunidad.