La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Ripe

La crisis que sufrió la relojería suiza en 2009, con una importante bajada de sus exportaciones tras años de grandes cifras, supuso una revolución dentro del sector. Los hábitos de compra cambiaron sustancialmente y los responsables de las firmas reaccionaron de forma rápida. Volvía a hablarse de valores históricos, calidad de producto, legitimidad… todos los elementos que han hecho posible la vuelta de los modelos clásicos.

Lejos de ser una tendencia pasajera, el modelo tradicional sigue aumentando su interés con el paso de los años. Incluso firmas como Roger Dubuis o Parmigiani Fleurier, ambas surgidas en los años noventa, trabajan en este segmento del mercado con diseños inspirados en la década de los cincuenta. Para las marcas, el cliente no ha perdido el interés por los relojes, pero sí apuesta en estos momentos por piezas que sabe que no van a pasar de moda en un corto periodo de tiempo. En este aspecto, relojes como el Reverso de Jaeger-LeCoultre tienen todas las papeletas para contar con el favor del público: un modelo que se ha mantenido vigente durante más de 80 años (fue creado en 1931) es muy posible que siga estando en vigor en las próximas décadas. Una compra segura, sin duda.

Pero hay más razones que explican la gran aceptación que han tenido estos modelos entre los clientes, incluso entre los jóvenes que se acercan por primera vez al mundo de la relojería de prestigio.

Philippe Alluard, presidente de TAG Heuer Iberia, África y Mediterráneo apunta una muy interesante: “La situación económica actual ha cambiado el modo en el que el cliente llega a la relojería. La discreción ahora es un valor en alza”.

En la moda de los relojes, a veces menos es más
El presidente de TAG Heuer para Iberia, África y Mediterráneo, Philippe Alluard, asegura que “a la gente le gustan los relojes, pero no tanto como para que su adquisición pueda parecer ante su círculo de amistades una exhibicionista muestra de derroche”. La tendencia cada vez más visible es que usted puede llevar un modelo clásico y la gente no darse cuenta de que es una pieza que acaba de comprar la semana pasada. Imperan los formatos circulares, no digitales y de colores fríos.