martes, 23 de abril de 2013
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Merian Araujo - maraujo@larepublica.com.co

Gracias a los beneficios y diferentes usos derivados del cultivo de la palma de aceite, la demanda en el mercado ha venido aumentando y, al cierre de 2012, llegó a unas 973.000 toneladas de aceite crudo, un 3% más de lo registrado en 2011. Es por ello, y por temas como los bajos costos por hectárea que, para este año, se espera que la producción crezca cerca de 6% y así se cumpla la meta del millón de toneladas de aceite.

Optimista frente este panorama, Jens Mesa Dishington, presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), indicó que, en la actualidad, esta producción corre por cuenta de más de 452.000 hectáreas sembradas en el país.

De hecho, en esta línea, el Ministerio de Agricultura también ha hecho sus apuestas, pues según lo anunciado por el ministro Juan Camilo Restrepo, se espera que para 2014 haya un área sembrada de 600.000 hectáreas y, por supuesto, con ello también aumenten los niveles de producción.

Sin embargo, hay diferentes temas de fondo que motivan esta confianza en el sector. Uno de ellos, es que a través de estos cultivo, los palmicultores pueden avanzar en diferentes líneas de negocios que permiten el retorno de las inversiones.

Por un lado, se puede trabajar la venta de los racimos o frutos para que otras compañías los procesen. Por otro el otro, también se deriva el uso de la biomasa generada de lo que queda de los racimos en los procesos de extracción de aceite, y la cual ha cobrado relevancia en el mercado nacional, ya que puede ser empleada como un combustible para la generación de energía más amigable con el medio ambiente.

Finalmente, también puede comercializarse el aceite extraído del fruto, “para crear productos como margarinas, grasas especiales, aceites de cocina, jabonería o, como se ha implementado recientemente, como base para detergentes y otros productos de agroquímica”, explica Dishington.

Sin embargo, quienes han estado dedicados a este negocio saben que la palma es un cultivo tardío, que puede comenzar a dar sus frutos a partir de los 4 años. Pero, una vez que se ha iniciado la etapa de producción en plena madurez, deja suficientes retornos.

Por ejemplo, la inversión promedio para una hectárea está alrededor de $10 millones y $15 millones. En este punto, mediante una siembra de 9X9 metros de distancia entre cada palma, se estima una capacidad de 143 unidades, que pueden llegar a producir entre 15 y 30 toneladas de aceite de palma, al año. Esta cifra, a su vez,  se traduce en un promedio de 3 toneladas al mes, señala Dishington.

Si se multiplica ese resultado anual por el precio actual del mercado ($1.822 por kilo, aproximadamente), la producción de aceite puede dejar jugosos ingresos de más de $27,33 millones. 

“Colombia es un país con una gran variedad de suelos, que si se trabajan de forma adecuada, pueden ser óptimos para el cultivo de la palma”, señaló Fredy Mendoza, ingeniero agrónomo, especializado en temas de palmas.

Retos del sector

Frente a las proyecciones que el sector tiene para este año, Fedepalma también ha adoptado una posición de prudencia, pues para alcanzar estas cifras  al alza, el sector primero debe pensar en asumir diferentes retos que, en numerosas ocasiones, requieren de una acción conjunta entre los empresarios palmicultores y el apoyo del Gobierno Nacional.

Uno de los más importantes para la Federación, así como para Cenipalma y los núcleos palmeros, es encontrar soluciones a la problemática fitosanitaria de la palma de aceite, que es afectada principalmente por la pudrición del cogollo (PC).

“La productividad por hectárea está alrededor de unas tres toneladas de aceite por hectárea, los cuales son niveles muy inferiores a lo que desearíamos. Por lo tanto, uno de los propósitos que hay como sector es mejorar y superar la problemática sanitaria que afecta el desempeño de los cultivos”, explicó el ejecutivo de Fedepalma.

De hecho, explicó, tomar este tipo de medidas se convierte en un tema a contra reloj, pues en los últimos tiempos, cerca de 100.000 hectáreas se han visto afectadas en cuatro zonas palmeras, de las cuales han sido devastadas 35.000 en Tumaco y 37.000 en Puerto Wilches y Cantagallo, y se han erradicado alrededor de 40.000 más.

Como parte de la solución a esta problemática, Mendoza considera clave que se tomen medidas sobre los suelos que, por temas de acidez, a veces no permiten que las plantas estén bien nutridas y, con el tiempo, cedan ante la enfermedad.

A este panorama se suman otros temas como la ausencia de políticas claras del Gobierno para la renovación de las hectáreas que tuvieron que ser erradicadas, tras haber sido afectadas con elevada incidencia de PC; la caída del precio internacional del aceite de palma (28%) en lo corrido del año y como señala Carlo Vigna, director general de Poligrow, la necesidad de desarrollar una infraestructura más sólida y eficiente, que facilite el transporte de la producción.

Aporte a la economía

En la actualidad, el negocio de la palma es un gran contribuyente a la agricultura del país, como una de las principales actividades de esta cartera. Pero, adicional a ello, el sector cuenta con alrededor de 8.000 productores, entre pequeños, medianos y grandes, y genera cerca de 135.000 empleos directos e indirectos, en más de 110 municipios del país y esto hay que protegerlo. De esos, se estima que más de un 50% son directos.

Gobierno, clave para una mayor competitividad

Superar los problemas sanitarios requiere de inversiones en estudios y modelos de desarrollo y tecnologías extranjeras que han tenido éxito en otras regiones. Sin embargo, invertir en ello y en otros temas de infraestructura, no es posibles si el sector no cuenta con el respaldo suficiente del Gobierno, por ejemplo, en la facilitación de créditos flexibles que permitan a los pequeños y medianos empresarios fortalecer sus negocios. “Tanto para renovar cultivos como para mejorar la competitividad de la infraestructura, si bien el gremio realiza altas inversiones, también los recursos son insuficientes, así que  los programas del Estado deben ser más eficientes”, agregó el ejecutivo de Fedepalma.  

Las opiniones

Fredy Mendoza 
Ingeniero agrónomo de Agrobrokers
“Como todo ser vivo, las palmas requieren de una alimentación adecuada, pues se cree que la pudrición del cogollo tiene sus raíces en la falta de nutrientes”.  
 
Jens Mesa Dishington 
Presidente Ejecutivo de Fedepalma
“Para sacar adelante el cultivo, también entran en juego temas como las condiciones de la tierra que se ha escogido para sembrar la palma”.