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ARCHIVO ¿Quo Vadis, TLC? Después de dos años de vigencia del TLC con los Estados Unidos
sábado, 10 de mayo de 2014
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Hernando José Gómez

Cuando hace años hacía mis estudios de doctorado en EE.UU. una pregunta típica del examen del área de comercio internacional era qué pasaría en términos de bienestar si se pudieran colocar aranceles en el comercio interno en los estados de ese país.

Qué pasaría si por razones proteccionistas Cundinamarca le impusiera arancel a la papa de Boyacá o si el Valle del Cauca hiciera lo propio con las confecciones de Antioquia. Creo que no es necesario hacer un doctorado para responder que esto perjudicaría enormemente a los productores por las menores ventas y a los consumidores por los mayores precios.

Después de dos años de vigencia del TLC con los EE.UU. tenemos 1.600 nuevos exportadores y 350 nuevos productos de exportación. Esto es muy positivo cuando además las importaciones de EE.UU. han concentrado su crecimiento en insumos y bienes de capital y marginalmente con productos que compiten con la producción colombiana. (Dicho sea de paso que eso tampoco es negativo pues promueve la productividad y beneficia a los consumidores). En ese sentido los beneficios de unas mayores y más diversificadas ventas se están concretando en las dos vías lo cual era precisamente lo que se buscaba con la negociación de este acuerdo comercial.

Otro aspecto positivo de la vigencia del TLC es que ya no estamos pendientes de si nos renuevan o no las preferencias arancelarias, que de por sí conllevaban una negociación sobre los llamados “irritantes comerciales” que tuviera en la agenda del momento el USTR. Al tener asegurado el acceso preferencial de manera permanente hay seguridad jurídica para aquellos empresarios nacionales y extranjeros que deseen planificar con visión de largo plazo su crecimiento desde suelo colombiano en el mercado de EE.UU. y mecanismos establecidos en el tratado para resolver cualquier conflicto comercial que pueda surgir.

Sin embargo, hay que señalar que algunos esperábamos un mayor crecimiento de las exportaciones. En parte esto se explica por la crisis internacional y la debilidad del dólar. Pero no es toda la historia. Un tema fundamental es la generación de oferta exportable que depende de forma crítica de los esfuerzos en materia de facilitación de comercio y de competitividad. A ese respecto es fundamental una alianza público privada para definir prioridades y planes de trabajo y una adecuada coordinación al interior del gobierno.

En concreto, toda exportación depende de la fortaleza local de donde se produzca. Un ejemplo es el cluster de confecciones de Medellín donde se generan economías de aglomeración al encadenarse con proveedores de insumos como telas, broches, botones, etc., de maquinaria y equipos, diseñadores de moda, acceso a mano de obra calificada, un sector financiero que conoce cómo funciona el sector, y a compradores, cada vez más por la vía electrónica. Y ahora, gracias a Ruta N y Tecnova a emprendedores e innovadores. Por ello un gran reto es identificar las apuestas sectoriales de cada región y cuáles son sus cuellos de botella y los responsables y tiempos para solucionarlos.

Esta aproximación al tema inmediatamente lleva a que Mincit, Proexport, las cámaras de comercio y gobiernos locales deban focalizar mucho más sus esfuerzos en necesidades como conocimiento de reglas de origen, oportunidades en el mercado de compras públicas, en cómo desarrollar una plataforma de comercio electrónico y requisitos de reconocimiento de certificaciones de calidad y de empaques.

En el caso de productos agropecuarios, que el ICA tenga una nueva visión global para negociar, difundir e implementar rápidamente los protocolos de acceso sanitario y fitosanitarios, y que Corpoica sea dotado de recursos para garantizar la difusión de nuevos paquetes tecnológicos y que el Ministerio de Agricultura busque aliados privados para facilitar las exportaciones por ejemplo de piña apoyando la creación de semilleros de la variedad Gold, para la papaya la planta de termo tratamiento requerida o para el brócoli el túnel de enfriamiento IQF. En cuanto a las aduanas, se deben reducir los tiempos de despacho de los containers y definir de una vez por todas los mecanismos de revisión no intrusiva de la mercancía.

Todo lo anterior requiere de un empoderamiento del Señor Presidente al ministro de comercio para su coordinación y el vehículo para hacerlo es el Consejo Directivo de Comercio Exterior quien debe hacer el seguimiento de las tareas concretas de todo el Gobierno que permitan facilitar la generación de oferta exportable y crear un entorno que facilite el comercio a nuestras empresas y regiones.