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ARCHIVO Exportar sí paga
sábado, 8 de noviembre de 2014
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José Roberto Concha V.

Colombia no ha sido un país de empresas grandes. La cultura Cepalina irradiada para Latinoamérica en la segunda mitad del siglo pasado, que propuso la creación de empresas para el abastecimiento interno de los países, fue muy diligentemente aplicada por el empresariado colombiano.

Nuestro país tiene un amplio portafolio de empresas, producimos, desarrollamos y ofrecemos una gran variedad de productos y servicios; podríamos decir que poseemos un “mar” de industrias pero con pocos centímetros de “profundidad”.

Nuestra mentalidad no ha sido nunca de crear empresas para “abastecer el mundo”, como es el pensar de las compañías americanas, chinas y alemanas; constituimos empresas para abastecer la región o máximo nuestro país. Hemos sido poco atrevidos en el mercado internacional, ni aún ahora cuando tenemos catorce tratados de libre comercio para abastecer más de 1500 millones de consumidores.

En la lista Forbes 2014 de las 2000 más grandes del mundo, Colombia tiene este año seis representantes: Ecopetrol, Grupo Aval, Bancolombia, Argos, ISA y la Empresa de Energía de Bogotá. Y nos fue muy bien, porque anteriormente solo teníamos tres.

En el mercado internacional nos ha sucedido algo similar; las estadísticas así lo demuestran, en Colombia hay 10.200 empresas exportadoras que generan los US$60.000 millones que constituyen los ventas totales de productos colombianos al mercado internacional. Pues bien, solo 18 de esas empresas manejan el 64% de las exportaciones totales colombianas. O expresado en otras palabras aún más preocupantes: 10.000 de esas empresas o sea el 98%, exportan menos del 10% del volumen total de nuestro comercio exterior, con volúmenes de US$20 millones o menos por empresa.

De las anteriores consideraciones lo preocupante no es la participación de las 18 grandes empresas, lo que preocupa es que no sean más las empresas medianas y pequeñas que exporten pequeñas cantidades.

Debemos llegar en los próximos 10 años a 20.000 o 30.000 empresas exportadoras medianas y pequeñas; es necesario ampliar esa base de industrias que miren el comercio exterior como una gran oportunidad de nuevos mercados, de nuevos clientes y de nuevas oportunidades de crecimiento. Solo así llegaremos a asegurar el volumen de crecimiento en nuestra economía, el cual está siendo hoy fuertemente amenazado por la caída de los precios de los productos mineroenergéticos.

Las empresas grandes, como Ecopetrol, la primera empresa del país, no pueden seguir soportando el compromiso del 70% del volumen total de nuestras exportaciones. Hoy, cuando el mercado de las grandes empresas mineras está comprometido por la caída de los precios internacionales y la ausencia de nuevos yacimientos significantes para nuestro comercio exterior, es cuando más importa el desarrollo de nuevas exportaciones que nos garanticen un crecimiento sostenible en el largo plazo.

Este compromiso de diversificación de las exportaciones debe darse en empresas manufactureras, agroindustriales y de tecnología media y baja que son nuestra fuerza para crear empleo, generar capital y fortalecer nuestro comercio exterior, aprovechando la ventaja de los tratados de libre comercio que ya existen.

Haciendo un símil con la campaña educativa de las 10.000 becas en educación superior a estudiantes de estratos bajos con altos puntajes en las pruebas Saber, que bueno sería que el Ministerio de Comercio Exterior creara incentivos a las 10.000 nuevas empresas que exporten más de US$10 millones, porque “exportar sí paga”.