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ARCHIVO En el sector de biodiesel preocupan los precios y la estabilidad normativa
miércoles, 24 de abril de 2013
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Teresita Celis - tcelils@larepublica.com.co

Factores externos, como la revaluación del peso, la caída de los precios internacionales, la ilegalidad y el rezago de la infraestructura; y otros de índole interno, entre ellos los problemas fitosanitarios y la baja productividad del cultivo, tienen al sector palmicultor del país atravesando por una coyuntura de pérdida de competitividad, que esperan no se vuelva estructural.

En esto coinciden los actores de esta cadena, cultivadores y productores de biodiesel, quienes señalan que los retos se centran en darle una dinámica al sector, que sin duda, afirman, viene de la mano de la estabilidad normativa para consolidar inversiones.

Según datos de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, para este año esperan obtener una productividad de 3,4 toneladas por hectáreas que les permite vaticinar una producción para la vigencia de 1,1 millones de toneladas.

El consumo nacional se ubica en 830.000 toneladas de aceite de palma, aproximadamente, de las cuales un 40% va para la industria de alimentos, un 42% para biocombustible y el resto son exportaciones. “El promedio ideal de producción debe ser entre 6 y 7 toneladas por hectárea, pero allí han influido problemas fitosanitarios como la pudrición del cogollo que hoy afecta 100.000 hectáreas de las cerca de 480.000 que están sembradas. Sin embargo, el mercado se abastece sin problemas y hay excedente para exportar”, dijo el presidente de la junta directiva de Fedepalma, Luis Eduardo Betancourt.

 Otro tema preocupante para los palmicultores  tiene que ver con los bajos precios que hoy rigen en el país, por la caída en la cotización internacional y la revaluación. Se han puesto casi al nivel de los costos de producción.

“Los costos de producción en el aceite de palma en Colombia se están desbordando y el componente de transporte es tan alto que cuesta dos veces más mover  una tonelada de Villavicencio a Cartagena que traer una de Asia al puerto de la capital de Bolívar. Esos factores inciden en los costos internos”, dijo el  presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia, Jorge Bendeck.

Aceite informal afecta

Otro aspecto externo, que según la  Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, afecta al sector, es la informalidad, que Asograsas ha estimado en un 30% del negocio en la zona de frontera.  “La informalidad se configura en un aceite que llega y no paga impuesto, específicamente,  IVA y luego es vendido a granel en plazas de mercado del país. Eso le quita espacio al aceite que sí paga tributos”, sostuvo el presidente  de la junta directiva de Fedepalma, Luis Eduardo Betancourt.

“Costos de producción están casi iguales a precios”

Luis Eduardo Betancourt, presidente de la Junta Directiva de Fedepalma

Los palmicultores han tenido que lidiar en los últimos meses con unos precios internos bajos y que según el presidente de la junta directiva de Fedepalma, Luis Eduardo Betancourt, se acercan peligrosamente a los costos de producción. Este es un factor de pérdida de competitividad del sector, dice, que se asocia al rezago que tiene el país en infraestructura, a la informalidad y a temas fitosanitarios.

Para establecer el precio de transacción en el país, se toma la cotización externa de aceite de palma de Bursa Malaysia, que ha venido cayendo. Sumando esto a la revaluación en Colombia el resultado es un precio interno baja frente a los promedios de referencia de los tres últimos años. También se tiene en cuenta el componente de transporte.

¿Cuál es la preocupación del sector?

Hay unos factores externos e internos que están afectando la competitividad del sector. Los precios estuvieron en los últimos tres años a niveles de US$1.200 por tonelada. Ahora están a US$830 que nos pone en un nivel difícil porque vendemos el dólar al mismo precio de junio de 1999. Al palmicultor le pagan en Colombia la tonelada de aceite a unos $1,7 millones y alcanzó a estar a $2,4 millones.  El problema es que los costos de producción sí suben y hoy están cercanos a los US$800. Otra preocupación es el tema sanitario. Hay enfermedades en diferentes zonas y se está trabajando fuertemente para mejorar las prácticas. Pero hay un impacto grande por pudrición del cogollo.

El sector ha manifestado que el rezago en infraestructura del país los afecta ¿por qué?

El país es cada vez más exportador. El 38% de la palma está en la zona oriental y llevar una tonelada de aceite de palma de ahí a los puertos colombianos cuesta más que llevarla de los puertos a Europa. Es un problema de competitividad y los costos internos del transporte son altos.

¿Le están pidiendo ayuda al Gobierno?

Nosotros estamos esperanzados en que los programas que está anunciando el Gobierno para ayudar al sector agropecuario surtan efecto. También esperamos  estabilidad en la normativa y se cumplan los compromisos hechos frente a las mezclas.

“Seguimos esperando la señal para subir la mezcla”

Jorge Bendeck , presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Biocombustibles.

De la estabilidad en la normatividad vigente y en el cumplimiento de los compromisos para incrementar la mezcla de biodiesel con el diesel,  dependerá el crecimiento de las inversiones en este sector.

Así lo señala el presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia, Jorge Bendeck, quien dijo que, por ejemplo,  siguen esperando que el Ejecutivo dé la señal de subir la mezcla en Bogotá que está dos puntos por debajo al resto del país.

“Bogotá, que está en el 8% de biodiesel, puede perfectamente subir a 10% porque se comprobó que  los vehículos funcionan bien técnicamente en la altura y existe la materia prima”, señala. En el resto del país el nivel autorizado es de 10%, pero se espera que llegue a 15% en 2015 y a 20% en 2020.

¿Cuál es la preocupación hoy del sector?

Va en la dirección de las inversiones. Estamos pidiendo una absoluta estabilidad normativa. Existe la norma pero estamos buscando un pronunciamiento del Gobierno en el sentido de que la estabilidad va a continuar y concretamente de que se cumplirá con el compromiso de incrementar la mezcla. En 2015 ésta debe ser de 15% y de 20% en 2020 tanto para etanol y biodiesel.

¿Temen que no se cumpla? 

El Gobierno es el que decide el incremento en las mezclas y eso es clave para que crezcan las inversiones. En Bogotá ya debería estar en el 10%. No debe dar miedo aumentar el porcentaje  porque está comprobado que los vehículos funcionan bien en la altura y con un buen manejo del biocombustible se eliminan problemas. Pero en este tema no se ha dicho nada y seguimos esperando que el Gobierno dé la señal de subir el porcentaje, para continuar con la política del incremento de la mezcla que fue el compromiso adquirido por el gobierno anterior.

¿Qué inversiones hay previstas?

En el caso del biodiesel  en la primera etapa de 10% se hicieron inversiones por US$1.300 millones y la segunda etapa, que ya se sembró la palma, para llevar al 20% de mezcla vale otros US$1.000 millones. En etanol las inversiones se estiman en US$600 millones.