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ARCHIVO ¿Cómo logramos mayores beneficios del TLC con la Unión Europea?
sábado, 29 de noviembre de 2014
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Eduardo Muñoz

Mucho se ha debatido sobre la conveniencia de la negociación del Acuerdo Comercial entre Colombia y la Unión Europea. Sin embargo, hoy la atención debe enfocarse en cómo lograr mayores beneficios de ese instrumento comercial que nos une estrechamente con una de las principales economías del mundo.

Mucho se ha debatido sobre la conveniencia de la negociación del Acuerdo Comercial entre Colombia y la Unión Europea. Sin embargo, hoy la atención debe enfocarse en cómo lograr mayores beneficios de ese instrumento comercial que nos une estrechamente con una de las principales economías del mundo.

Según datos del Trade Map del Centro de Comercio Internacional, el tamaño del mercado de importación de bienes de la Unión Europea en 2013 fue de casi US$3.600 millones. Adicionalmente, la Unión Europea es un inmenso mercado de importación para los servicios: de acuerdo con la OMC, en 2013 la UE importó US$3.300 millones en servicios de muchos países del mundo. A su turno, estadísticas de la Oficina de Estudios Económicos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, indican que el PIB per cápita del bloque europeo fue de US$34.763 para el mismo año.

Dicho lo anterior, es claro que no es suficiente con haber negociado el acuerdo comercial. El desafío es lograr su adecuado aprovechamiento: para ello se requiere avanzar en la identificación de oportunidades y en la eliminación de obstáculos que limitan las posibilidades de exportar, de manera que los empresarios encuentren una vía expedita hacia este importante mercado.

Las oportunidades están ahí. Se ha identificado alrededor de 600 productos con potencial para aprovechar el acuerdo, en los sectores agrícola, agroindustrial y de manufactura, en corto, mediano y largo plazos.

Algunos ejemplos incluyen: café, azúcares, flores, atunes, truchas, camarones y langostinos, ciertas carnes y grasas vegetales, en el sector agrícola y agroindustrial; confecciones; algunos productos de hierro o acero, convertidores estáticos, medicamentos, conductores eléctricos, ciertos abonos, benceno y yodo, en el sector manufacturero.

Sin embargo, en paralelo con las oportunidades hay numerosos desafíos. En bienes, existen elementos fundamentales en el mercado europeo como el cuidado de la salud, el respeto y la protección del medio ambiente, la seguridad de los alimentos y el cumplimiento de los estándares laborales y de derechos humanos.

El exportador colombiano debe prestar especial atención a esos aspectos y cumplir las normas y requisitos relacionados. Ello exige preparación, capacitación e inversiones.

De otro lado, el consumidor europeo tiende a preferir productos certificados: orgánicos, buenas prácticas agrícolas y de manufactura, sellos verdes, de comercio justo, entre otros. Además, priman la calidad y homogeneidad de los productos perecederos conforme a los estándares y requisitos establecidos en la legislación de la Unión Europea. Lo anterior implica, por una parte, conocer y prepararse para obtener las certificaciones relevantes y, por otra, elevar el estatus sanitario y fitosanitario en las cadenas productivas relevantes.

Adicionalmente, la demanda de bienes industriales representa altas exigencias de calidad, cumplimiento de requisitos técnicos, etiquetado, embalaje, tiempo de entrega y, en general, buenas prácticas de manufactura. Todo ello exige conocimiento y preparación.

En cuanto a la prestación de servicios, el marco jurídico europeo es muy estricto y busca proteger al consumidor.

El listado de requisitos y exigencias puede parecer intimidante pero no tiene que serlo; hay que tomarlo simplemente como la valla frente a la cual debemos medirnos para poder superarla. Con preparación y dedicación podemos ser exitosos en aprovechar las oportunidades de un mercado interesante, de grandes dimensiones y que ofrece beneficios concretos a quien esté dispuesto a atreverse.