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Telecomunicaciones y economía

Recientemente ha habido preocupación de parte de algunos operadores del sector de telecomunicaciones debido a la desaceleración de este sector, considerado clave para la actividad económica. En efecto, el PIB de correo y telecomunicaciones se contrajo 1,3% en 2015, después de haber crecido a tasas de dos dígitos antes de la crisis económica de 2008. La pregunta es qué precipitó esta desaceleración, y cuáles son sus implicaciones. 

En un estudio contratado a Econcept – empresa de consultoría económica – por la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones, buscamos responder estas preguntas. El primer punto que debe tenerse en cuenta es que el PIB de telecomunicaciones es altamente pro-cíclico, y consecuentemente su desempeño está atado al del resto de la economía. Por lo tanto, la reciente desaceleración del sector responde a la desaceleración de la economía en general, y es común a la mayoría de países emergentes. Estas economías, en particular las petroleras, han experimentado un choque macroeconómico sin precedentes al cual ningún sector económico es inmune. 

Desde el punto de vista macroeconómico vale la pena resaltar también que encontramos que el principal determinante del crecimiento en el sector de telecomunicaciones es la inversión. Esto explica por qué el sector creció a tasas sustancialmente más altas entre los años 2000 y 2008 que a lo largo de la presente década.

No obstante, hay un tema fundamental que suele escaparse en las discusiones sobre este sector y tiene que ver con lo que mide el PIB de telecomunicaciones. Este, esencialmente captura el comportamiento de los ingresos de los operadores. Por lo tanto, concentrar la discusión en el PIB de telecomunicaciones implica dejar por fuera el impacto del sector a través de las múltiples externalidades que genera, tales como reducción de costos y tiempos, ganancias de eficiencia e incrementos de productividad. La literatura económica ha estudiado ampliamente este tema y hay evidencia empírica contundente sobre el impacto de la penetración de banda ancha y telefonía móvil, y la inversión en infraestructura de telecomunicaciones sobre la actividad económica en general. 

Evaluar el desempeño del sector únicamente a través del PIB de telecomunicaciones puede ser engañoso ya que  medidas tendientes a incrementar la competencia en el sector deben resultar en menores precios para los usuarios, y esto puede traducirse a su vez en menores ingresos para los operadores, sin que esto quiera decir que el impacto del sector sobre la actividad económica se esté reduciendo.  La mayor competencia, si bien puede reducir los ingresos de los operadores, genera beneficios para los usuarios y tiene un efecto multiplicador sobre la actividad económica en general al reducir costos y aumentar la productividad. 

El menor crecimiento del PIB de telecomunicaciones no es señal de que este esté en crisis, o de que sea menos importante para la actividad económica en general. La contribución de este sector al PIB en Colombia es de las más altas en América Latina. Además de un choque macro, que afectó a la economía en general, los ingresos de los operadores reflejan menores precios que son el resultado de la mayor competencia. Esto es bueno para la economía. El incremento de los ingresos de los operadores hacia el futuro deberá venir de nuevas inversiones e innovación. Esto es bueno para todos, y fundamental para aumentar la productividad y poder competir hacia afuera; es decir, para que la economía crezca.