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¿Qué tanto ha mejorado la situación en Europa?

Este año ha tenido un buen comienzo para los mercados accionarios alrededor del mundo que llevan ya casi cuatro meses de valorizaciones. Así mismo, las tasas de interés de la deuda soberana en la mayoría de países Europeos (exceptuando a Grecia y Portugal) han descendido, volviendo a niveles en los que en muchos casos se considera que la deuda es sostenible. ¿Qué ha cambiado? Esencialmente la actitud del Banco Central Europeo, que a finales de diciembre del año pasado decidió -finalmente- optar por una expansión monetaria cuantitativa, ampliando su hoja de balance, para ponerle un piso al precio de la deuda soberana de los países Europeos. El denominado LTRO (Operación de Refinanciamiento de Largo Plazo), mediante el cual el BCE le prestó 480 mil millones de euros al sistema bancario por un periodo de tres años, ha sido efectivo en reducir el riesgo de una crisis sistémica en el sistema bancario internacional. Esta medida es bastante similar a la política de QE adoptada por la FED, sin embargo, en este caso el BCE no compra los activos directamente (como lo hizo la FED, que compró el 91% de todas las emisiones de Tesoros con vencimiento en 20 y 30 años). La efectividad del LTRO depende de la respuesta del sistema bancario en términos de aceptar los recursos, de una parte, y posteriormente invertirlos en deuda soberana para beneficiarse del diferencial de tasas. Sin embargo, en este caso, el riesgo crediticio no está en cabeza del BCE. Esta inyección de liquidez fue efectiva en reducir el nerviosismo de los mercados de manera sustancial, reduciendo la expectativa de default sobre la deuda, como lo evidencia una caída en las tasas de los Credit Default Swaps de los bancos. Este mes el BCE realizará una segunda ronda del LITRO, inyectando aun más liquidez. Esto sin duda ayudará a mantener la calma en el sistema bancario. De otra parte, el 9 de febrero, finalmente se llegó a un acuerdo entre los líderes griegos, apoyando el severo paquete de austeridad fiscal (que incluye, entre otras cosas un recorte de 22% en el salario mínimo) exigido para el desembolso del nuevo tramo del paquete de rescate por US$172 mil millones. Este acuerdo debería contribuir a facilitar la negociación con los tenedores de deuda soberana, para que acepten un recorte en el valor de los bonos de hasta un 70% antes del 20 de marzo. Por lo tanto, si bien Grecia continúa siendo insolvente, por lo menos se compra un poco más de tiempo. Ahora bien, las medidas tomadas hasta el momento resuelven problemas (muy severos) de liquidez, dándole un respiro a los mercados. No obstante se está lejos de darle una solución de fondo a la crisis de la deuda en Europa. Todavía hay que esperar que los países europeos logren resolver el dilema de implementar un estricto ajuste fiscal, y que a la vez sus economías crezcan para lograr generar los ingresos que les permitan repagar su deuda de manera sostenible, reduciendo el déficit fiscal y en la cuenta corriente. La trayectoria para que los países de la UE logren cumplir con la regla fiscal propuesta (un déficit estructural para el Gobierno General inferior a 0,5% del PIB) va a ser, en el mejor de los casos, muy largo, y en el peor, sencillamente improbable. Por lo tanto, los mercados accionarios se han anticipado a celebrar un mejor panorama en Europa (sumado a mejores noticias provenientes de EE.UU.), cuando la verdad es que a los países Europeos todavía les queda un arduo camino por delante para sanear los fundamentales de sus economías, resolver sus problemas de productividad y tener unas finanzas públicas sostenibles. Veronica NavasAnalista