Analistas

PIB rentable

Los resultados de actividad económica para el primer trimestre del año fueron decepcionantes. El PIB creció a una modesta tasa de 1,1%, con lo cual la economía probablemente crecerá menos de 2% este año. El Banco de la República espera un crecimiento de 1,8%, el más bajo desde 2009. De esta manera se completarían ya tres años  consecutivos de crecimiento inferior al potencial (suponiendo que este es cercano a 3,5%). 

La principal sorpresa detrás del mal comienzo del año en materia económica es la contracción del sector de la construcción. Si bien se sabía que este iba a ser un año de ajuste, se contaba con la construcción como dinamizador de la actividad económica, en la medida en que se ejecutaran los tan esperados proyectos de infraestructura 4G. Sin embargo, el crecimiento de obras civiles fue bajo, e insuficiente para compensar una contracción de 7% del PIB de edificaciones. La construcción de vivienda se viene desacelerando desde el año pasado, y ya no está presente en igual medida el estímulo de gasto público sobre el sector de VIS.

La industria apenas creció, en la medida en que el efecto de la puesta en marcha de Reficar se agota, debido a que la refinería ya completa un año de operaciones. Los demás subsectores permanecen con un crecimiento bajo o negativo. A pesar de que el tipo de cambio se ha mantenido más débil que hace dos años, la industria, exceptuando las actividades de refinación, ya lleva por lo menos cinco años de crecimiento mediocre.  Esto revela problemas profundos de competitividad, que tienen que ver con costos de transporte, de energía, y por supuesto, de estructura tributaria. Los impuestos pagados por la empresas siguen siendo altos cuando se les compara con la región. 

Los problemas que enfrenta la economía colombiana hoy no son nuevos. La economía sigue ajustándose a un sector petrolero que ha reducido el tamaño de su producción para ser rentable a los nuevos precios. Desde que se dio este choque macroeconómico, la economía reveló una preocupante dependencia en el sector de no transables, esto es, la construcción de vivienda y obras civiles, financiados principalmente con gasto público. Ya el Gobierno anunció como parte de su programa de estímulo para este año un incremento importante en el gasto. Este modelo no genera crecimiento sostenible. 

Hemos visto un marcado deterioro en las finanzas públicas; el déficit fiscal se ha duplicado en  cuatro años, y la deuda pública se ha incrementado en cerca de 10% del PIB. El gasto público no debe ser el que lidere la actividad económica. No se debe sacrificar crecimiento de largo plazo por gasto público que no siempre es eficaz, pero suma al PIB del año en curso. 

Para poner un ejemplo, a la entrada del municipio de Uribia, en la Guajira, hay una terminal de transporte nueva. Es una obra de infraestructura impresionante, sin embargo no hay un solo bus, ni personal trabajando. El sistema de transporte sigue operando de manera informal y caótica a una cuadra de la terminal inmaculada. Con seguridad, la construcción de la terminal en su momento contribuyó al PIB. 

La recuperación de la actividad económica debe ser liderada por el sector privado. El PIB de estar basado en actividades rentables. Es la inversión privada la que tiene la capacidad de crear empleo de manera sostenible y crear sectores competitivos que pueden generar crecimiento de largo plazo. La labor del sector público debe ser la de generar los incentivos correctos.