Analistas

La escalera social

El tema de desigualdad económica y movilidad social encabeza la lista de preocupaciones para los países desarrollados. El profundo descontento con la manera en que se distribuyen las ganancias de la economía fue uno de los factores que estuvo detrás del dramático resultado electoral en Estados Unidos (tema en el que no quiero ahondar). 

En Colombia el problema es aun mayor; el nivel de desigualdad es de los más altos del mundo y las posibilidades de ascenso social son limitadas. Los niños que nacen en hogares de pocos recursos tienen una bajísima probabilidad de mejorar su situación económica, o la de generaciones posteriores en su familia. 

Diseñar una política económica que sea efectiva en reducir la desigualdad de manera sostenible es un reto enorme que va más allá de redistribuir recursos a través del gasto público. De acuerdo con un estudio de Brookings, un centro de pensamiento económico, el que una persona se encuentre fuera de la pobreza en EE.UU. depende de que cumpla con la siguiente secuencia: haberse graduado de bachillerato, hacer parte de una familia donde al menos un miembro trabaje tiempo completo y tener hijos después del matrimonio y después de los 21 años. Según el estudio, seguir esta secuencia tiene una alta correlación con el éxito económico de los individuos. Para aquellos que no pueden cumplir este patrón, la situación se revierte. La forma más fácil de cumplirlo es naciendo en un hogar con recursos, donde la madre esté casada y sea al menos bachiller.  De esta manera, se perpetúan las diferencias entre ricos y pobres. Por lo tanto, una forma simple de analizar el problema de movilidad social es buscar medidas que faciliten a la población cumplir con el sendero virtuoso descrito anteriormente. 

En Colombia, de acuerdo con cifras del Banco Mundial, sólo el 31% de la población de entre 15 y 19 años había completado estudios de secundaria para 2010. La población de más de 25 años tiene, en promedio, 3 años de educación secundaria. Pese a que la cobertura en educación ha aumentado en todos los niveles, los jóvenes no terminan secundaria porque enfrentan un alto costo de oportunidad y se ven forzados a salir a trabajar. A esto se suma que la calidad aun es deficiente, y en muchos casos no está en línea con las demandas del mercado laboral. 

El primer eslabón de la escalera de movilidad social es la educación. Las medidas de política que se desprenden del estudio de Brookings indican que es prioritario incrementar el porcentaje de niños que se gradúan de educación secundaria, evitar que esto tome más tiempo del requerido, e incrementar la calidad. Los resultados académicos en secundaria dependen a la vez del cumplimiento de hitos a lo largo de toda la etapa escolar, empezando por la primera infancia. Los esfuerzos se deben enfocar en los niños de menores recursos, donde el impacto es mayor.

Joseph Stiglitz hace énfasis en la importancia de incrementar la igualdad de oportunidades a través de mayor inversión en el sistema de educación pública. El acceso a educación pública de mejor calidad, reduciendo la brecha frente a la educación privada, evita que las desventajas económicas de los hogares sean heredades de generación en generación. Esta es la clave para que los hogares salgan de la trampa de pobreza. 

La inversión en educación es fundamental, no sólo como motor de actividad económica – una población educada es más productiva- sino para que los beneficios del mayor crecimiento le lleguen a todos. Facilitar el acenso en la escalera social es la verdadera clave de una paz duradera.