.
Analistas 25/01/2021

La sostenibilidad como eje de las juntas directivas

2020 fue un año de aprendizaje en muchos aspectos. Para las organizaciones, aceleró el proceso de consciencia de sus líderes en temas de sostenibilidad y recordó la importancia y responsabilidad intrínseca de trabajar bajo la guía de un propósito superior; de un para qué, a través del cual se conectan la razón de ser de las empresas con sus buenos resultados. Hoy, las compañías empiezan a entender que el foco debe estar en atender a los diferentes stakeholders y no solamente a los accionistas. Sólo a través de un liderazgo diverso, incluyente y humano, es posible generar la cercanía necesaria que conduzca hacia esta dirección.

Es por esta razón que las Juntas Directivas de la nueva normalidad deben contar con perfiles indagadores, que abran espacios para hacer preguntas, que se anticipen al futuro; un grupo de pares innovador, creativo y con mentalidad transformadora, consciente de la importancia de la sostenibilidad como parte del ADN de las organizaciones.

Precisamente, la incorporación de miembros independientes a las juntas directivas proyecta transparencia y confianza a sus grupos de interés -suponiendo un mayor grado de decisiones responsables- con pilares estratégicos basados en el desempeño medioambiental, social y de gobierno corporativo más sostenibles a largo plazo y con impacto social positivo (ESG, por sus siglas en ingles).

En diciembre del año pasado, Larry Fink, Chairman y CEO de BlackRock, publicó una carta abierta dirigida a los directores ejecutivos de otras compañías sobre la importancia que empieza a cobrar la sostenibilidad como pilar fundamental en la toma de decisiones para los inversionistas. Fink enfatiza en el impacto que tendrá la implementación de iniciativas enfocadas en esta área sobre el crecimiento y prosperidad económica a futuro y cómo hay una mayor conciencia de la inversión sostenible como una base sólida para las carteras de sus clientes en la generación de valor a largo plazo.

Por ejemplo, la evidencia sobre el riesgo climático está obligando a los inversores a reevaluar los supuestos básicos sobre las finanzas modernas: ¿Qué sucederá con la inflación y con las tasas de interés, si el costo de los alimentos aumenta debido a la sequía y a las inundaciones?; esta y otras incertidumbres adquieren cada vez más relevancia en los mercados, aumentando la exigencia de los equipos directivos al interior de las compañías que impulsen y ofrezcan claridad sobre cómo se gestionan los temas relacionados con la sostenibilidad y con sus stakeholders.

Aunque las juntas directivas y la alta gerencia han adquirido mayor conciencia sobre el papel de la organización en la sociedad y, por ende, de la importancia de concebir un propósito superior alrededor de una verdadera sostenibilidad, aún queda mucho camino por recorrer. 2020 fue un despertar y 2021 debe ser la consolidación de este enfoque, en el que se construya confianza a través de la transparencia y cercanía. Con el tiempo, las empresas que no respondan a sus stakeholders encontrarán un creciente escepticismo en los mercados.