Analistas

Sequía en la Guajira

El ambicioso desafío de combatir la pobreza mundial para el año entrante, compromiso asumido en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas en el 2000, donde participó Colombia con cerca de 200 países firmantes, en metas específicas para lograr avances en materia de pobreza, salud, educación, equidad de género, sostenibilidad ambiental y alianzas para el desarrollo; en departamentos como la Guajira, dichos compromisos no serán cumplidos y por el contrario por la fuerte sequía y un sinnúmero de condiciones singulares, es evidente el fracaso gubernamental.

La falta de planeación de los gobiernos y de un manejo serio en el tema ambiental, especialmente del cambio climático, está generando que la sequía  afecte el crecimiento económico, el abastecimiento alimentario, la producción de energía y acreciente la crisis humanitaria en las regiones más pobres de la patria.

Las cifras de disminución de la pobreza en Colombia siguen mostrando grandes avances según el Dane, destacándose reducciones en Bogotá y departamentos como Santander, Cundinamarca, Risaralda y Antioquia; pero a su turno, sigue habiendo problemas graves en departamentos como Chocó, Cauca y la Guajira, donde la falta de educación, de servicios de salud y de agua potable principalmente, agobian a la mayoría de la población, hasta el punto que sigue habiendo hogares afectados por hambre y sed. 

Curiosamente, en los departamentos donde hay mayor pobreza es donde la administración pública es más ineficiente y el manejo de los recursos hídricos es lamentable. La falta de agua en la Guajira colombiana que afecta a más del 70% de los habitantes del departamento, dentro de ella a la totalidad de la población Wayú, está evidenciando gran inequidad y, que los ingresos de una región rica en recursos naturales no se reflejan en la población más necesitada.

El contraste se hace evidente porque en la Guajira hay un notable desarrollo de la industria carbonífera, siendo el Cerrejón quien exporta 60% del carbón colombiano y su producción constituye más de 50% del PIB del departamento. 

Si a lo anterior se le suma, la corrupción gubernamental y que una parte del territorio ha sido escenario del conflicto armado interno colombiano, donde los grupos paramilitares han terminado por ejercer control y dominio sobre actividades económicas del pueblo Wayú, explican la crisis humanitaria existente.

El panorama es desolador. En la Guajira la desnutrición infantil es el doble que en el promedio nacional; es absurdo que todavía se registren muertes de niños por dicha causa; la hambruna afecta a por lo menos 40 mil indígenas según la Defensoría del Pueblo. Además, la región de Uribia, por decisión del gobierno venezolano de restringir la comercialización de alimentos entre Venezuela y Colombia, está afectada en su maltrecha economía. Todo lo anterior contribuye a la crisis de salubridad pública y humanitaria de la etnia Wayú.

Se hace necesario, una acción permanente del Gobierno y de los agentes económicos de la región para aminorar tan pavorosa situación. 

La positiva intervención del Ministerio de Vivienda con la construcción de 5 pozos profundos de extracción de agua para abastecer a las poblaciones de Maicao, Riohacha, Uribia y Manaure, son una muestra de la necesaria atención estatal. 

Debe haber una política de largo plazo en todos los ámbitos del gobierno, hasta lograr la sostenibilidad ambiental y la mejora de las condiciones de vida del pueblo Wayú y en general de las regiones más pobres de Colombia.