Analistas

No más indecisiones

Estudio tras estudio, los proyectos de infraestructura de transporte en nuestras principales ciudades, se aplazan, se cambian y nuevamente se aplazan; parece una jerigonza, pero es verdad. En el entretanto, la movilidad se deteriora, la competitividad no avanza y la calidad de vida se afecta.
Es el caso de los proyectos de transporte masivo en el Distrito Capital. La principal vía arteria del borde oriental de la ciudad, la emblemática avenida carrera Séptima, que recorre de sur a norte Bogotá, ha tenido toda clase de propuestas, sin lograr la necesaria concreción de una obra que resuelva el problema de transporte masivo que requiere la ciudad. Que TransMilenio (TM), que Metro, que Corredor Verde (trolebuses), que Tranvía, que carril prioritario para buses, que …, decisiones afectadas por desgobierno y pérdida de institucionalidad.
La mejor decisión es la que con soporte técnico y estrategia, se ejecute.
Para solo recordar los últimos tiempos, en el año 2007 dentro del plan de gobierno del alcalde Lucho Garzón, con el apoyo de Documento Conpes -Departamento Nacional de Planeación, se terminaron los diseños del TM para este corredor vial. Samuel Moreno disputó la Alcaldía con Enrique Peñalosa, y ganó principalmente por haber ofrecido la construcción del sistema Metro, pero para el corredor de la Séptima decidió avanzar con una versión de TM Liviano; a pesar de haberse contratado no se inició la obra. Clara López como alcaldesa encargada, propuso buses eléctricos por carriles exclusivos, dentro de su visión de Corredor Verde. Gustavo Petro propuso Tranvía.
En fin, en las últimas administraciones distritales, las indecisiones de ejecución de un sistema de transporte masivo y la falta de política de largo plazo, han sido causantes de deterioro en movilidad. Para el corredor analizado, el TM Pesado ofrece la capacidad requerida, pero no cabe en parte de la Séptima dada su reciente densificación; el Ligero es más apropiado; el Metro siendo una solución, su construcción en la Séptima generaría un caos imponderable; otros sistemas como los del Corredor Verde y el Tranvía, tampoco estuvieron llamados a prosperar.
Hay que reconocer que hubo una mejora reciente con los carriles prioritarios y los buses duales, pero es absolutamente insuficiente. El TM Ligero, cuyos estudios se terminarán en noviembre próximo, es la solución que, además empata para la carrera Séptima con los otros modos de transporte para la ciudad. Con el apoyo del Gobierno Nacional, la necesaria primera línea de Metro conectada con este TM Ligero por la Séptima, es una decisión que los ciudadanos debemos apropiarnos y no permitir más cambios.
Bogotá no aguanta más aplazamientos e indecisiones. Y que no se ocurra hacer una consulta popular, mecanismo que en la práctica ha generado abuso del derecho. Es el caso de las consultas populares que han sido utilizadas para generar confusión, y dentro de esta, el discurso populista gana. Así, la actividad extractiva, minera formal, petrolera e incluso obras de infraestructura, se han detenido ¿Y qué tal los procesos revocatorios de mandatarios locales cuando apenas se posesionan?
No más populismo e intereses individuales y politiqueros, hay que ejecutar las obras públicas y la infraestructura de beneficio general, aun cuando corresponda a planeación y diseños de administraciones anteriores.