Analistas

Mala leche

La locomotora del sector rural sigue sin arrancar, a pesar de los grandes esfuerzos del Gobierno Nacional. No se incentiva la actividad agraria y ganadera como en los países desarrollados y se toman medidas que van incluso en contravía con las necesidades del campo.

 
Para la ganadería, y en especial para el sector lácteo colombiano, el acuerdo comercial con la Unión Europea representa una amenaza, dadas las claras desventajas y asimetrías que se derivan de tan feroz competencia, por los instrumentos de ayudas estatales y el generoso gasto público para los productores europeos.
 
Si se le suma, el efecto de los tratados de libre comercio con Estados Unidos y Mercosur, así como el de la revaluación, que si bien obligan a la competitividad, al campo colombiano le significan gran amenaza para su desarrollo. En particular, la mayoría de los 350.000 productores lácteos colombianos que son pequeños y dispersos, se podrían afectar, que “mala leche”.
 
No tenemos infraestructura vial adecuada, falta oferta tecnológica orientada a mejorar la productividad, asistencia técnica, acceso a crédito, seguridad, institucionalidad sanitaria, en fin la distancia con los países desarrollados es enorme. Por lo anterior, el país importa toneladas de alimentos que podría producir.
 
Como si fuera poco, por necesidades fiscales y equidad en el aporte de impuesto predial, que es el principal recurso corriente de la mayoría de los municipios colombianos, la actualización catastral ha generado incrementos impagables de predial para la mayoría de los propietarios de inmuebles rurales.
 
En materia económica, el sector agrario y ganadero, junto con la industria, están rezagados, mientras el resto de la economía se encuentra en crecimiento. Es necesario entonces, tomar medidas inmediatas como las que proponen los gremios de estos sectores, y en general, propiciar una economía hacia la competitividad.
 
De otra parte, en la mesa de negociación en búsqueda de la paz en La Habana, con los narcoterroristas de las Farc, se agendó como primer tema el bienestar campesino y el desarrollo agrícola. Prueba esto, la importancia estratégica del campo en la solución del conflicto interno.
 
En el entretanto, la seguridad muestra preocupantes desmejoras. La Seguridad Democrática además de debilitar y acorralar a las Farc, generó el camino para la recuperación de la producción en el campo, además de gran valorización en el suelo rural.
 
El deterioro en la seguridad y la forma como se lleva el proceso de paz, no son ápices para el rechazo del expresidente Uribe y menos justifica la oposición del expresidente Pastrana con argumentos cínicos en comparación a su gestión. Finalmente, el gobierno del presidente Santos, está tramitando lo que los expresidentes, de manera diferente, buscaban.
 
“Mala leche” la actitud de los expresidentes y su injustificada indignación por el proceso de paz colombiano y por sobretodo las inadecuadas reacciones.
 
Existe entonces, escepticismo en el campo, en temas absolutamente diferentes pero de gran trascendencia territorial, económica y social: los resultados de los tratados comerciales de apertura, sin la reconversión de la producción agrícola y ganadera; y, el proceso de paz, que tiene especial repercusión en el suelo rural colombiano.