viernes, 10 de julio de 2020

Más columnas de este autor Sergio Mutis Caballero - sergiomutiscaballero@gmail.com

Dentro de las dificultades de salud pública derivadas de la pandemia, el confinamiento y la desobediencia de muchos ciudadanos, aunado a la parálisis empresarial, que conllevó al retroceso en la economía y el empleo, el mes de junio confirmó el análisis publicado el 15 de mayo pasado en esta tribuna, que la construcción, especialmente la de vivienda, es el mejor instrumento para paliar la situación y que la vivienda conserva su precio a pesar de la coyuntura. Columna de opinión “la vivienda es el refugio”.

Las cifras de abril y mayo en esta materia, no pueden ser indicativas para proyectar el futuro del mercado inmobiliario, siendo obvio que ante el cierre generalizado empresarial, de las salas de venta, de las oficinas de registro de instrumentos públicos, entre otros, se reflejen acumulación de inventarios, caída de la demanda efectiva y dificultades de las empresas. Por el contrario, lo que muestra el mes de junio es capacidad de reactivación y de recuperación sorprendentes.

Los indicadores de fuentes confiables, de pre-ventas sobre planos según censo de La Galería Inmobiliaria, de reactivación de las edificaciones según Camacol, de recuperación de empleo según el propio gobierno, de deseo de compra de vivienda según Fedesarrollo y de reacción en arriendos de Fedelonjas, demuestran que la apertura controlada está dando sus frutos y que la vivienda es el activo más seguro.

El nivel de pre-ventas de viviendas sobre planos en junio de 2020 se acercó a las de junio del año pasado, a sólo 13%. Lo digital y los proyectos que dan respuesta a viviendas proyectadas para soportar el encierro, están al orden del día. Más de 80% de las obras que por la emergencia habían parado a finales de marzo, ya se encuentran en ejecución, con cerca de un millón de empleos y moviendo gran parte de otros sectores de la economía.

El apetito de compra o de arriendo de una vivienda de calidad se encuentra en la senda del crecimiento. La vivienda social en pre-venta, con zonas comunes que aporten a la calidad de vida, está al alza. Las viviendas de estratos medios y con algunos signos las campestres, también comienzan a moverse. La construcción de vivienda de estrato alto todavía no reacciona. Lo más positivo es la conservación de precios de los inmuebles.

En cuanto a cánones de arrendamiento, el mes de junio refleja mejora en el mercado inmobiliario especialmente en vivienda, a raíz del cambio de tendencia negativa que se traía en los dos meses anteriores.

El Gobierno no solo mantuvo los recursos de subsidios otorgados previamente a la pandemia para la adquisición de viviendas sociales, sino que aumentó dichos subsidios a esta demanda insatisfecha y anunció otros tantos para estratos medios. Por ello, las medidas del gobierno han generado confianza en demandantes de vivienda, inversionistas y banca hipotecaria.

La baja de tasas de interés igualmente anima. Los desembolsos de la banca para financiar obras y para adquirir vivienda, en junio ya muestran reactivación.

Por el comportamiento del mercado de la vivienda en su positiva tendencia, la propiedad raíz que ha sido protección contra la devaluación y la inflación, hoy lo es contra situaciones impredecibles como la actual emergencia sanitaria.