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Estímulo a la economía y a la inversión en propiedad raíz

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El menor crecimiento de la economía, como resultado del frenazo de la  industria, la falta de ejecución de la infraestructura, la merma en la actividad edificadora (especialmente en la ciudad de Bogotá),  la locomotora  agraria que no arranca, la dificultad de las exportaciones fundamentalmente por la revaluación, presionaron  la decisión del Banco de la República a tomar medidas para estimular la economía.

 
De otra parte, la crisis de confianza en inversiones en papeles y en el mercado de valores de especulación, derivada del escándalo de Interbolsa en liquidación obligatoria, ha hecho que estos rentistas estudien otro tipo de inversiones  que les dé mayor seguridad.  
 
De las medidas del Emisor, la de recortar en 25 puntos su tasa de interés de intervención, reduciéndola a uno de los niveles más bajos de la historia económica del país y uno de los niveles actuales más bajos de la región, con una  tasa de interés del 4%, jalonan  la inversión en la actividad productiva y al tiempo desestimula ahorrar dinerariamente.  Lo anterior contribuye a consolidar la inversión inmueble. 
 
Esta señal debería complementarse con una baja significativa de la tasa bancaria y la masificación del crédito hipotecario. En el sector de la edificación de vivienda es conocida la distancia que existe entre lo que se construye formalmente y lo que se financia con crédito hipotecario, además de la muy baja participación de esta cartera en el PIB.
 
La propiedad raíz genera renta por valorización, que en Colombia es permanente, a la que se le suma renta por alquiler, constituyéndose en una inversión segura, de alta rentabilidad y fuente de consolidación  patrimonial. Lo que ha generado múltiples e innovadoras  formas de inversión, como se detalla a continuación. 
 
La compra directa de vivienda;  la inversión sobre planos de vivienda pagadera su cuota inicial durante la construcción congelando el precio final de adquisición;  los fondos inmobiliarios, que captan ahorradores para invertir en edificaciones arrendadas; los fondos de capital privado destinados a promover desarrollos inmobiliarios; la compra de segundas viviendas con servicios hoteleros;  centros comerciales y grandes obras para renta; en fin, tradicionales y novedosas formas de invertir en finca raíz, son prueba de esta modalidad. 
 
La ley de arrendamientos, ley 820 de 2.003, aunada al crecimiento sostenido  de la economía en la última década y el fortalecimiento empresarial y patrimonial de las constructoras, han volcado a construir edificios de vivienda  y obras comerciales para renta. Cuando Fedelonjas con la participación del gobierno,  promovió este estatuto, algunas constructoras lo desestimaron y hoy es instrumento y soporte legal para este modo de desarrollo inmobiliario. 
 
Paralelamente, medidas del gobierno como el aumento descomunal de recursos del Estado para el sector de la construcción y el estímulo a la adquisición de vivienda, como el subsidio a la tasa de interés de financiación de largo plazo y  la construcción de 100 mil viviendas gratuitas en todo el territorio patrio con criterios de equidad territorial para hogares que jamás hubieran podido acceder a vivienda propia, apuntalan la utilización de la construcción como instrumento de crecimiento económico y de desarrollo social. 
 
Para terminar, si bien las medidas del  Emisor con relación a detener la revaluación pueden ser insuficientes por falta de ahorro del gobierno y por el grave problema de las reservas norteamericanas que redundan en la expulsión de dólares a economías como la nuestra,  es evidente que el volumen de decisiones del Banco de la República, impulsan el consumo, ayudan a reactivar la economía y estimulan la inversión en finca raíz.
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