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Analistas 16/04/2021

Avances en vivienda

Sergio Mutis Caballero
Presidente Grupo Valor

Entre tantas noticias desalentadoras de la pandemia y otras muchas como la creciente inseguridad, escuchamos hechos que generan esperanza con algunos nubarrones como el avance en la vacunación, y de otra parte, el crecimiento de ventas de viviendas sobre planos y que las edificaciones se desarrollan amigables al medio ambiente.

Comprar vivienda a precio fijo, es una magnífica inversión porque congela el precio a la separación y el beneficiario paga a plazo, durante la preventa, la construcción y el saldo contra entrega. Quien asume el riesgo de sobre costos, incluido el alza de los materiales, es el promotor constructor.

Pues bien, el precio del acero de refuerzo, insumo que pesa más del 10% del costo directo, se ha incrementado en los últimos cinco meses cerca del 50%, período que coincide con ventas históricas. Gran nubarrón en este instrumento de política pública y de ahorro. Por fortuna la Cámara Colombiana del Acero (Camacero) con su información aporta para entender y afrontar el inconveniente.

El consumo anual de acero de refuerzo se acerca a 3,3 millones de toneladas al año, siendo la producción nacional la mitad. El precio internacional está al alza y su mercado es además asimétrico para nuestro país. Los principales proveedores son México, Turquía y Brasil, con aranceles y salvaguardas impositivas los dos últimos, que encarecen aún más el precio del producto importado. Mientras los constructores trabajan a riesgo y con margen así deteriorado, los productores nacionales de acero sin justificación nivelan los precios a los internacionales (incrementados con impuestos y transporte), están haciendo su agosto, afectando el precio de las futuras viviendas.

Por otra parte, en coherencia con la Cumbre de Naciones Unidas sobre la Acción Climática, que trazó la meta que a 2030 las edificaciones nuevas sean carbono neutrales y que a 2050 las existentes también lo logren, hoy nuestro país lanza acuerdo nacional del sector en este necesario propósito.

Participan el Gobierno y las administraciones locales de Bogotá y Cali. Desde el sector privado este trabajo de mejora de la calidad de vida está liderado por el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (Cccs), apoyado por instituciones líderes que tienen la sostenibilidad y el medio ambiente en su ADN o lo están incluyendo como propósito esencial.

El Acuerdo contiene la hoja de ruta nacional para lograr Edificaciones Neto Cero Carbono tendiente a que se reduzcan las emisiones de Gases de Efecto Invernadero producidos durante el ciclo de vida de las edificaciones. Como bien lo planeó Viviana Valdivieso directora del Cccs este acuerdo es un hito para la construcción sostenible y para los planes de cambio climático.

A este pacto nacional, debe sumársele el compromiso de las autoridades de apoyar la construcción formal, de incentivar la sostenibilidad y por sobre todo de combatir la informalidad. La mitad de las viviendas de nuestras ciudades se ejecutan sin licencia de construcción. Las autoridades se acostumbraron a vigilar solo a los formales, en ocasiones con excesos, mientras la construcción informal crece rampante.

Si las edificaciones que se desarrollan formalmente acogen la construcción sostenible, que protege el medio ambiente, gran avance; pero si se mantiene el caos derivado de la construcción ilegal, sin licencias ni control, el trabajo queda inconcluso.