.
Analistas 29/08/2019

Precio del petróleo y desaceleración del PIB-real global

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

La debilidad económica global ha hecho mella sobre la cotización del crudo, llevándolo a un promedio de US$64/barril-Brent en lo corrido de 2019 (-12% anual). Ahora bien, este precio luce cercano al que dicta el equilibrio global, donde se tiene menor demanda (especialmente de Asia) y mayor oferta (proveniente del fracking de Estados Unidos).

En efecto, la oferta ha fluctuado en función de: i) los mayores recortes en producción (-1.2Mbpd) acordados por la OPEP+ en julio de este año y que irían, cuando menos, hasta marzo de 2020 (ver The Economist, Making the Cut de julio de 2019); ii) las sanciones de Estados Unidos a Venezuela-PDVSA e Irán (rescindiendo las exenciones a sus compradores), restando unos 1-1.5Mbpd; iii) las disrupciones a la oferta en el Medio Oriente, como el ataque a las refinerías de Arabia Saudita en septiembre pasado (ver The Economist, Despite American shale, oil markets still rely on Saudi Arabia de septiembre de 2019); pero iv) la mayor producción de Estados Unidos, ahora como el principal productor global con 12.1Mbpd.

En lo referente a la menor demanda mundial, ella se explica por la desaceleración del PIB-real global desde el 3.6% en 2018 (promedio ponderado) hacia un 3% en 2019 y también en 2020. Esto es particularmente notorio en el caso de una China que ahora se perfila hacia crecimientos inferiores al 6%, afectando a su vez las cadenas productivas de Vietnam, Indonesia y Malasia.

En segundo lugar está la menor demanda proveniente de Europa, al crecer seguramente a tasas de solo un 1% en 2019-2020. La guerra comercial global ha evidenciado su daño y, aun si se llegaran a acuerdos (incluyendo el Brexit), se tienen probabilidades recesivas ya en el rango 30%-40% para Estados Unidos en horizontes de 12-18 meses, todo lo cual le restará ímpetu a la demanda por petróleo.

El gráfico adjunto ilustra siete ciclos petroleros durante 1969-2019, con duraciones entre 6-9 años, existiendo alta incertidumbre sobre la duración del actual ciclo bajista iniciado en 2015 (ver Comentario Económico del Día 18 de febrero de 2015). En el último ciclo alcista (2010-2015), los precios del petróleo llegaron a los US$122/barril-Brent en 2011 (a precios reales de 2018).

El ciclo bajista actual ha obedecido principalmente a un fenómeno de sobre-oferta, resultante de la revolución del shale gas-oil de Estados Unidos (incrementando su producción a ritmos del 8.5% anual durante 2010-2018), ver Comentario Económico del Día 22 de febrero de 2018.

Las disrupciones geopolíticas en Oriente Medio hacen difícil pronosticar el día-a-día, pero la tendencia del precio del petróleo es claramente de estancamiento en el rango US$60-70/barril-Brent. Por lo pronto, los analistas internacionales se inclinan por pronósticos cercanos a los US$65/barril-Brent para el período 2019-2020 (en promedio).

Esto ocurrirá, sin embargo, en medio de alta incertidumbre por cuenta de: i) las tensiones geopolíticas afectando a Arabia Saudita, Libia, Irán, Venezuela y, más recientemente, Siria, tras la retirada de las tropas americanas en territorio kurdo; ii) el cumplimiento de los acuerdos de la OPEP+; y iii) la dinámica de la producción petrolera de Estados Unidos, convirtiéndose en el nuevo “swing producer”, dada la alta elasticidad-precio del fracking.

A nivel más estructural, también debe tenerse en mente el factor de migración hacia energías más limpias (ver Comentario Económico del Día 25 de septiembre de 2019). Pese a que el consumo de energía primaria continúa recargándose en el petróleo (34% del total) y el carbón (28%), las fuentes renovables vienen ganando participación relativa en dicha matriz energética durante la última década, pasando del 1% al 4% dentro del total (ver Comentario Económico del Día 4 de septiembre de 2018).

La reciente corrección del precio del crudo implicaría promedios en el horizonte 2019-2024 por debajo de los supuestos contemplados por la Administración Duque en el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2019 (US$70/barril-Brent). Ello pone de presente lo inoportuno que resulta fincar las esperanzas de recuperación económica y del recaudo en expectativas de mayores precios del petróleo. Por ello, el crecimiento y los recursos fiscales de Colombia deberán buscarse por la “vía orgánica” de la recuperación de la competitividad y de la productividad, pero sin descuidar el sector minero-energético. De allí la importancia de seguir insistiendo en explorar yacimientos no-convencionales en el país, ya que de ello dependerá mantener la producción, las rentas nacionales y garantizar la auto-suficiencia energética del país.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 09/03/2026

La cultura del “todo es urgente”

Esto además tiene un costo oculto. Un estudio de Harvard Business Review ha mostrado que las interrupciones constantes pueden reducir la productividad hasta en 40%. Cada vez que una persona cambia de tarea por una urgencia inesperada, el cerebro necesita tiempo para recuperar el foco

ÚLTIMO ANÁLISIS 10/03/2026

El salario mínimo

En Colombia, del total de la fuerza laboral, que es de 23,7 millones de personas, 2,3 millones ganan el salario mínimo, lo que significa que es un tema que solo afecta a 10% de la población trabajadora, mientras que 11,38 millones ganan menos del salario mínimo, es decir, 48%

ÚLTIMO ANÁLISIS 09/03/2026

Renacimiento minero: El verdadero motor de la transición energética

Esta polarización obliga a los países productores a redefinir sus alianzas comerciales bajo un clima de volatilidad extrema, donde la neutralidad es cada vez más difícil de sostener