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Mercado laboral: contratación de reinsertados e inmigrantes

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En la encuesta solo 4%-5% de los empresarios Pyme del país contrataría un inmigrante de forma incondicional

La última medición de la Gran Encuesta Pyme (GEP) Anif, del segundo semestre de 2017, mostró que las Pyme de los tres macro-sectores encuestados (industria, comercio y servicios) reportaron un comportamiento desfavorable de su situación económica y de sus expectativas sobre el desempeño de corto plazo. Esto se reflejó en que el Indicador Pyme Anif (IPA) se deterioró de manera significativa frente a las mediciones de los últimos años, pasando de niveles de “buen” desempeño económico a desempeño “regular”.

Esto va en línea con un menor crecimiento económico proyectado para 2017, de 1,8% real vs. 2% de un año atrás, y una mayor tasa de desempleo, sobre todo urbana (10,7% promedio en 2017 vs. 10% promedio en 2016). En este último caso, a la difícil situación reciente se unen dos elementos que pueden poner presión a futuro: i) la incorporación al mercado laboral de desmovilizados de las Farc; y ii) la llegada de inmigrantes venezolanos. Justamente, en la última medición de la GEP se les preguntó a los empresarios Pyme del país si estarían dispuestos a contratar a estos grupos de personas. A continuación, analizamos los resultados con algo de detalle.

En el caso de los inmigrantes (principalmente venezolanos), la mayoría de los empresarios (30%) del sector industrial Pyme afirmó que bajo ninguna circunstancia contrataría inmigrantes (ver gráfico 1). El 24% los contrataría siempre que sus requisitos migratorios estuvieran en regla y el 23% siempre y cuando tuvieran la capacitación requerida y representaran un beneficio económico. En cuanto a los empresarios Pyme de comercio, la mayoría afirmó que no contrataría inmigrantes (28%), seguidos por aquellos que los contrataría si tuvieran la capacitación requerida sin necesidad de beneficios adicionales (25%) y los que los contratarían si cumplen con los requisitos migratorios (24%). Finalmente, la mayor parte de los empresarios Pyme de servicios afirmó que contrataría inmigrantes siempre y cuando cumplieran con los requisitos migratorios (33%). Por su parte, 24% afirmó que no estaría dispuesto a contratar inmigrantes y 22% lo haría si tuvieran la capacitación requerida y representaran un beneficio adicional. Nótese cómo solo el 4%-5% de los empresarios Pyme del país estaría dispuesto a contratar a un inmigrante de forma incondicional.

En el caso de los reinsertados de la guerrilla, vale la pena recordar que esta pregunta ya se había realizado durante el primer semestre de 2016, previo a la consolidación del proceso de paz. Aquí, se evidencia un aumento en los empresarios Pyme que bajo ninguna circunstancia contratarían reinsertados, la respuesta mayoritaria para los tres macro-sectores durante la última medición (37% vs. 21% en la anterior medición en industria, 37% vs. 23% en comercio y 29% vs. 19% en servicios). En segundo lugar, para el sector industrial (24% sin cambios frente a la anterior medición) y comercial (28% vs. 22% en la anterior medición) se situó la opción de contratar siempre que tengan la capacitación requerida. En el caso de los servicios (28% vs. 26% en la anterior medición), dicho segundo lugar lo ocupó la opción de contratar si tienen la capacitación requerida, pero si además significan un beneficio tributario adicional. La tercera respuesta más común para los sectores de industria (23% vs. 26%) y comercio (19% vs. 25%) fue que contratarían si tienen la capacitación requerida y generan incentivos tributarios, mientras que para servicios (25% vs. 21%) fue que contratarían si tienen la capacitación requerida (sin ningún incentivo tributario). Por su parte, los tres macro-sectores afirmaron que, independientemente de la capacitación, estarían dispuestos a contratar si el gobierno genera incentivos tributarios (12% vs. 5% en la anterior medición en industria, 11% vs. 7% en comercio y 12% vs. 10% en servicios), elevando su participación frente a la medición anterior. Finalmente, un segmento pequeño de empresarios afirmó que contrataría a los reinsertados de forma incondicional (4% vs. 8% en la anterior medición en industria, 5% vs. 4% en comercio y 5% vs. 4% servicios).

En síntesis, el mercado laboral colombiano ha sufrido un retroceso en los últimos dos años como consecuencia de la desaceleración, llegando a tasas de desempleo urbano cercanas a 11%. Sumado a esto, dicho mercado estaría sufriendo dos choques de corto plazo: i) la llegada de inmigrantes venezolanos; y ii) la reinserción de guerrilleros desmovilizados. La GEP del segundo semestre de 2017 muestra que la mayoría de los empresarios Pyme no estaría dispuesto a contratar inmigrantes (27%) ni reinsertados (34%). Sin embargo, un porcentaje importante los contrataría si cumplieran con los requisitos migratorios (27%) o tuvieran la capacitación requerida (21%) en el caso de los inmigrantes, y si tuvieran la formación requerida (26%) y si además de la formación les dieran beneficios tributarios (23%), en el caso de los reinsertados.

Por ello, es labor del Gobierno, para contrarrestar estos dos choques sobre el empleo, evitar la salida fácil de repartir más gabelas tributarias y, más bien, concentrarse en labores como la agilización de trámites migratorios, incrementar-fortalecer las labores de capacitación e implementar mecanismos de empleo diferencial temporal (para reinsertados) como los propuestos para los jóvenes aprendices.

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