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La teoría del comportamiento

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El World Development Report (WDR), preparado por el Banco Mundial en 2014, versó sobre el manejo de riesgos (en un mundo lleno de incertidumbres), proponiendo un “tablero de seguimiento” por parte del Gobierno Central. La idea es fácil de digerir y aceptar como principio básico para la operación de cualquier Estado, pero difícil de llevar a la práctica de forma exitosa, aun en países de ingreso medio (como Colombia).  

Dicho WDR parte de la correcta idea de cambios constantes en la dinámica social y la necesidad de acoplarse a un mundo globalizado. Ello implica disponer de instrumentos básicos para planear dicha “gestión de riesgos”, a saber: i) conocimiento técnico; ii) protección frente a las eventualidades; iii) seguros; y iv) manejo integrado de todos estos elementos para fijar posibles respuestas y prioridades.  

El estudio pone de presente los episodios recientes del disparo en los precios de los alimentos de 2007-2008 y el negativo impacto que tuvo en materia de escalamiento de la inflación global y de la proporción de la población global que quedó bajo la línea de pobreza. ¿Cómo mejorar entonces el almacenamiento de alimentos, la anticipación de estos choques y la provisión de los mismos en momentos de estos “choques externos”?  

También hace alusión el WDR al “choque financiero” resultante de la crisis hipotecaria y la tensión macro-financiera que generó a nivel global (2007-2014).  Sin embargo, somos de la opinión que el WDR ha debido discutir más a fondo si esta era o no previsible y cuál fue la razón por la cual ni siquiera el mundo desarrollado (Estados Unidos o la Zona Euro) la vio venir.  Este ejemplo pone de presente cuán difícil será desarrollar un “tablero de control” en los propios países en desarrollo en materia de riesgos globales.

Consideramos que, en el fondo, dicho WDR está volviendo a enfatizar la importancia de que el Estado anticipe las fuentes/usos de recursos que demandarán áreas tan vitales como la provisión de alimentos, salud y pensiones, tanto en países que ya envejecen (particularmente Japón y Europa) como aquellos que están experimentando una rápida “transición demográfica” (incluyendo a Colombia).

El fundamento teórico del manejo de riesgo en el WDR se remonta a los modelos de Von Neumann/Morgenstern de 1950-1960, pero remozados por las recientes teorías de Kahneman y asociados. Este postula que las decisiones del Sistema I (intuitivo) con frecuencia resultan contradictorias y conllevan errores respecto de las decisiones que se hubieran tomado con base en el Sistema II (racional). Esta dualidad en el sistema de decisiones no constituye ninguna novedad dentro del mundo de la sicología, más bien han sido sus aplicaciones al mundo de la economía lo que le valió a Kahneman el reconocimiento del Premio Nobel de Economía 2002, en compañía de Smith. 

Tal vez la novedad del WDR es que trata de llenar los vacíos que dejaba la sicología del comportamiento, a nivel micro, a la hora de cotejarlos con las tareas de Estado a nivel macro, particularmente en lo fiscal. Sin embargo, las propuestas prácticas del WDR dejan algo que desear, pues continúan siendo algo ingenuas, como aquella que propone la creación de “Consejos Fiscales Independientes”, lo cual implicaría casi cerrar los Congresos y delegar los presupuestos en los tecnócratas.

Como lo habíamos comentado, las extrapolaciones que se hacen de este mundo micro al mundo macro del comportamiento económico resultan algo extremas y fuera de contexto. Por ejemplo, frente al triunfo frecuente del Sistema I sobre el Sistema II, Kahneman concluye (con base en casuística y algunos experimentos controlados en pequeñas muestras) que muchos de los resultados económicos (o de la vida normal) obedecen más a la suerte que a resultados provenientes de: i) la “racionalidad”; ii) la buena planeación económica; o iii) la buena gerencia de las ideas. Es claro que este tipo de conclusiones de las teorías del comportamiento no rima mucho con los postulados utilizados por las “autoridades” económicas para buscar mayor bienestar social, donde supuestamente dichas políticas deben lograr alguna mejoría en las políticas públicas. 

En ese sentido, el WDR tiene el acierto de tratar de llenar este vacío en la obra de Kahneman, el cual realizaba análisis parciales donde no figuraban las “instituciones”, ni la “geografía”, ni mucho menos los factores históricos que hablan con lujo de detalles sobre los problemas de “dependencia histórica” a la hora de la toma de decisiones, tanto a nivel micro como macro. Así, el WDR viene a complementar este análisis micro con las decisiones macroinstitucionales tipo Acemoglu y Robinson (2011), donde el debate continúa siendo amplio.

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