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Exportaciones no-tradicionales: análisis por producto y destino

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El Dane reveló recientemente que las exportaciones totales del país bordearon los US$36.076 millones en los últimos 12 meses a octubre de 2017. Esto significó un repunte de 20,7% frente a las contracciones de 22% registradas un año atrás. Dicho repunte fue liderado por las exportaciones tradicionales, las cuales crecieron 28,5% impulsadas principalmente por la recuperación de los precios internacionales de los commodities energéticos. Por su parte, las exportaciones no-tradicionales se expandieron 10,8%, que, aunque resulta positivo, es insuficiente en la ardua tarea de diversificar la canasta exportadora del país.

En efecto, la canasta exportadora sigue estando concentrada en commodities (67% del total), sin mayores perspectivas de que esto se revierta en el mediano plazo. Ello obedece a los lastres de competitividad que todavía enfrenta el aparato productivo colombiano (para producir y exportar) y que se agravaron en presencia de la Enfermedad Holandesa de 2005-2014. Además, el elevado “Costo Colombia” (sobrecostos de transporte, elevados costos no-salariales y altos costos energéticos) no ha permitido que la oferta exportable se amplíe y diversifique, dejando a nuestras exportaciones sumidas en una grave crisis, con escaso valor agregado y baja tecnificación. Ante este difícil panorama, Anif ha querido ahondar en el análisis del desempeño reciente de las exportaciones no-tradicionales y sus perspectivas. Veamos esto con más detalle.

Las exportaciones no-tradicionales del país tan solo alcanzaron los US$14.633 millones en el acumulado en 12 meses a octubre de 2017, cifra que no solo resulta inferior al pico de los US$18.336 millones logrados en 2012, sino que también refleja un estancamiento del componente no-tradicional. El 70% de este tipo de exportaciones se concentró en cuatro clases de productos, evidenciando su bajo nivel de diversificación. Estas cuatro clases fueron: i) químicos (19,1% del total); ii) agropecuarios (18,7%); iii) productos metalúrgicos (16,8%); y iv) alimentos (14,4%).

Dentro del primer grupo, las ventas externas de los productos químicos llegaron a US$2.797 millones anuales al corte de octubre de 2017, cayendo 0,7% anual. A pesar de haber mostrado alguna resiliencia, las exportaciones de productos químicos se vieron afectadas por el cierre de la Refinería de Cartagena (Reficar) en 2014-2015, lo cual le restó dinamismo a la cadena petroquímica en su conjunto. Desde entonces, estas han venido contrayéndose, todavía sin verse el efecto positivo de la entrada en funcionamiento nuevamente de Reficar.

En segundo lugar, los productos agropecuarios (diferentes a café) sumaron US$2.743 millones en los últimos 12 meses a octubre de 2017, con crecimientos de 10,5% en el último año. Allí se ha registrado un buen comportamiento de productos como las flores y el banano, los cuales han diversificado sus mercados, apoyados en la competitividad que les brinda la devaluación peso-dólar de los últimos dos años (37% promedio en 2015 y 11% en 2016).

En tercer lugar, los productos metalúrgicos básicos alcanzaron los US$2.464 millones en el acumulado en 12 meses a octubre de 2017 (equivalente a una expansión de 51,5% anual), impulsado por los crecientes volúmenes de oro y desechos de cobre exportados. Finalmente, los productos alimenticios llegaron a US$2.108 millones, creciendo 16,3% anual al corte de octubre de 2017. Allí se destacaron las ventas externas de azúcar a Perú y de aceite de palma a Holanda.

Ahora, por destinos también se evidencia una relativa concentración. Cuatro destinos concentran 50% del total de exportaciones no-tradicionales. En efecto, el principal destino sigue siendo Estados Unidos (27,5% del total), donde las categorías de alimentos-bebidas y piedras-metales preciosos encabezan la lista de productos exportados.

A dicho país le siguió Ecuador (9,1%), a pesar de la debilidad de la demanda en ese país y a las restricciones recientes impuestas a nuestros productos, como represalia por el cierre del mercado colombiano para el arroz ecuatoriano. Por su parte, Perú (6,3%) y México (5,9%) fueron el tercer y cuarto comprador de nuestros productos, favorecidos por el relativo buen crecimiento económico de estos países (Perú creciendo a 2,4% real en enero -septiembre de 2017 y México a 2,1% en el mismo período). A los anteriores destinos se vendieron principalmente productos químicos, alimentos-bebidas, vehículos y plásticos. No obstante, resulta evidente que al país le ha costado diversificar los mercados, logrando abarcar apenas algunos países de la región.

En síntesis, el pobre desempeño exportador de Colombia se evidencia en unas exportaciones no-tradicionales con bajos valores exportados y poca diversificación de productos y destinos. Para 2017, Anif proyecta que las exportaciones no-tradicionales repunten 9,5% anual hasta los US$14.900 millones. Sin embargo, dicha dinámica sería difícil de sostener en el mediano plazo. Para lograr un repunte y diversificación sostenible será necesario avanzar en materia de reformas transversales, que implican acelerar el paso en materia de infraestructura-logística y reducir los costos laborales y energéticos.

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