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Analistas 10/05/2021

Evaluando pronósticos sobre impacto covid

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

Steven Roach, el aclamado pronosticador de Wall Street, acaba de reconocer su craso error referido a la proyección que hizo, en noviembre de 2020, sobre la situación en que estaría la economía de los Estados Unidos a mediados de 2021. Viendo la segunda ola Covid de ese momento, Roach proyectó que dicho PIB-real recaería a terreno negativo a mediados del 2021, tras extrapolar lo ocurrido en ocho de las 11 anteriores recesiones.

Sin embargo, los indicadores líderes muestran que el PIB-real de los Estados Unidos estará creciendo al vigoroso ritmo de 8% anual en el segundo trimestre de este 2021 y, seguramente, un 6,5% en el 2021 (como un todo). Además, la tasa de desempleo ha venido cayendo de forma consistente de 20% hacia 6% y se pronostica que sería inferior a 5% al cierre del 2021.

¿En qué radicó el error de Roach y de tantos otros que extrapolaron lo ocurrido durante la Gran Depresión (1929-1933) o la Gran Recesión (2008-2013)? La respuesta está en el “origen del choque” que ha sido epidemiológico y no financiero. Esto ha implicado que la recuperación económica haya dependido de: i) la contención de las oleadas de contagio; ii) el pronto hallazgo de vacunas efectivas, y iii) el despliegue logístico en la aplicación de las vacunas.

La efectividad de los paquetes contra-cíclicos monetarios-fiscales ya estaba aprendida tras la crisis de 2009-2012. Los bancos centrales han sido cuidadosos al evaluar los efectos de las “expansiones-Q” y están evitando “prematuros-Taperings”. La otra lección ha tenido que ver con desplegar pronto los paquetes fiscales, que en los casos de Estados Unidos y Europa han bordeado 15%-20% del PIB durante 2020-2022. Obama (2020, “A Promise Land”) se quejaba en sus memorias del bloqueo republicano a su ambicioso paquete de rescate del 2009-2010, lo cual impidió que la economía se recuperara más rápido.

Vale la pena entonces hacer aquí un breve balance sobre la forma en que han evolucionado estos tres temas relativos al impacto de la pandemia: contención del contagio, desarrollo científico de la vacuna y la masificación en su aplicación.

Sobre el primer tópico, se tiene que el contagio de 155 millones personas a nivel global ha implicado un fallecimiento de 3,2 millones, equivalente a 2,1% de los infectados. Aun en Estados Unidos, Brasil o Perú (los más afectados), la tasa de fallecimientos ha estado entre 1,8%-3,5%, cifras inferiores a los registros iniciales de 6% debido a la mayor cantidad pruebas aplicadas. En todo caso, las poblaciones de mayor edad han enfrentado fallecimientos del 10%, especialmente en Europa.

Ahora bien, si se tiene en cuenta una subestimación cercana a 30% en fallecimientos relacionados con covid, la tasa de fatalidad global estaría más cerca del 2,7% y en los países más afectados viene a ser de 2,3%-4,5%. Estas son cifras bastante preocupantes cuando se sabe que la gripe común tan solo registra una fatalidad de 0,6% de los infectados. Afortunadamente, estas tasas covid todavía son menores que la fatalidad del 25% observada con el Ebola.

Habíamos comentado el éxito que ha representado el avance científico de llegar a contar con seis vacunas y con efectividad en los rangos 50%-95%, tras solo un año de trabajo. Además, estas se han obtenido con el revolucionario método de enseñarles a las células a reconocer la amenaza del covid y generar sus propias defensas, sin recurrir a “proteínas” que tardaban cinco años en probar su eficacia.

No obstante, la diseminación de la vacuna ha sido polémica. Estas se han aplicado masivamente en Israel, Gran Bretaña y Estados Unidos, acercándose al cubrimiento de 50%-75% de su población adulta para mediados de este año. Pero la logística y disponibilidad de la misma ha mostrado gran varianza a nivel global, donde América Latina luce bastante rezagada.

Un resumen apretado de lo ocurrido en Colombia en materia de lucha anti-covid arroja el siguiente balance. Los confinamientos tempranos del primer semestre del 2020 no han hecho mayor diferencia en los resultados de contagios y fallecimientos. Actualmente, los infectados con covid en el país llegan a tres millones y los fallecidos a 75.000, representando una tasa de mortalidad de 2,5%, ligeramente por encima de la global.

Pero teniendo en cuenta la gravedad de la tercera ola de contagio de abril-mayo de este año, todo parece indicar que al cierre de junio los fallecidos llegarán a 93.000, por encima de los 84.000 que habíamos pronosticado al inicio del año. Esto implica que la tasa de mortalidad covid en Colombia se habrá elevado de los 1.400 en abril a los 1.860 por millón de habitantes al corte de junio del 2021. Aun si se contienen los fallecimientos respecto del promedio actual de 400-día hacia los 250-día, Colombia cerrará 2021 con una tasa superior a los 2.400 por cada millón de habitantes, superando las actuales lecturas de Estados Unidos, Brasil o Perú (ver gráfico adjunto). Sin embargo, cabe prever que en algunos de esos países continuarán enfrentándose alto número de fallecidos y, por lo tanto, veremos una convergencia hacia esa tasa de los 2.400 muertos por millón de habitantes en los países más afectados, como Colombia.