Analistas

Desafíos de la Política Económica para 2015

GUARDAR

El año 2014 no fue el del “rebote del crecimiento a nivel global” que todos esperábamos, pues datos preliminares indican que la economía global probablemente creció el mismo 3% que en 2013 (cifra ponderada por tamaño de las economías en dólares PPA). La recuperación del mundo desarrollado resultó subpar, pues solo aceleró su crecimiento del 1.3% hacia el 1.7%, mientras que el mundo emergente nos sorprendió al desacelerarse del 4.6% al 4.1%.

Estas cifras, además, enmascaran desempeños bastante dispares al interior de las regiones. Por ejemplo, Estados Unidos habría crecido un 2.4% en 2014 frente al 2.8% que se pronosticaba hace un año; la Zona Euro se habría expandido un pobre 0.9% frente a un rebote inicialmente pronosticado del 1.4%; los BRICs habrían bordeado el 5.5% vs. el 6% esperado; y, finalmente, América Latina apenas alcanzaría expansiones del 0.9% en 2014 (vs. 2.6% en 2013), donde la marcada reversión en los términos de intercambio afectó a toda la región, con la notoria excepción de Colombia, probablemente manteniendo cifras cercanas a su potencial del 4.5% tanto en 2013 como en 2014.

El mundo emergente ha resultado particularmente golpeado en lo relativo a sus exportaciones de commodities durante 2014, producto de las reducciones en los precios de los metales (-36% durante 2010-2014) y del carbón (-51%). Desde mediados de 2014, y seguramente a lo largo de 2015-2016, la sobreoferta petrolera ha generado una marcada reversión en los precios del petróleo (cayendo el Brent de niveles de US$112/barril hacia US$58/barril, -48% durante junio-diciembre de 2014, incluso llegando actualmente a valores de US$50/barril). Esto implicará drásticos ajustes externos y fiscales, generando ambos menor crecimiento en América Latina, siendo los más golpeados Venezuela, México y Colombia. 

Dado este complicado entorno global, Colombia saldría relativamente bien librada si logra fraguar un crecimiento del 4.6% en 2014 como el que ha venido proyectando Anif.  Si bien ese crecimiento supera el promedio de la región (0.9%), son notorias nuestras fragilidades externas a nivel de la balanza de pagos. Seguramente nuestro desbalance externo se deterioraría hacia niveles del -4.7% del PIB en 2014 (vs. el -3% del PIB de años anteriores), dados los consabidos lastres en materia petrolera (tanto en producción como por la mencionada dinámica de precios).

El tercer trimestre registró expansiones del 4.2% en el PIB real de Colombia, similar a la cifra esperada por el  mercado, pero superior al pronóstico que venía manejando Anif (+3.6%), con información de tres meses atrás.  Como ya se conoce, la mayor sorpresa positiva en el crecimiento sectorial provino de la construcción (+7.4% esperado vs. +12.7% observado). Si bien el gran dinamismo de las obras civiles estuvo acorde con lo esperado (+11% esperado vs. +11.1% observado), nos sorprendió positivamente el de las edificaciones (+2.5% vs. +14.1%). En cambio, persistieron problemas en: i) la industria (+2% esperado vs. -0.3% observado), donde el cierre de Reficar ha venido restando cerca de 1.5pps al crecimiento del sector; y ii) la minería (-1%), donde los lánguidos rebotes en los volúmenes de carbón (+2.3%) han resultado insuficientes para contrarrestar las contracciones del petróleo (-2.8%). 

Aun con esa sorpresa positiva en el desempeño del tercer trimestre, Anif mantiene inalterado su pronóstico de crecimiento del 4.6% para 2014, pues son evidentes los vientos de desaceleración resultantes de las fragilidades externas del cuarto trimestre. Además, persistirán debilidades sectoriales en la industria y el agro.

Los mayores riesgos de este año provendrán de: 1) los desbalances externos (nuevamente), donde a la problemática de volúmenes de petróleo ahora se le añadirán precios sustancialmente inferiores en la mezcla del crudo colombiano (esperándose un promedio de US$62/barril durante 2015 vs. los US$88/barril observados en 2014); 2) los riesgos de deterioro tributario, donde la esperada presión tributaria del 15% del PIB podría verse afectada por las menores utilidades empresariales (especialmente del sector minero-energético), una vez se ha aprobado en la Ley 1739 de 2014 la sustitución gradual del Impo-riqueza por sobretasas del CREE hasta del 9%, para un total de tributación efectiva sobre las firmas en el rango 38%-45% en 2015; 3) los riesgos de desaceleración económica local, eventualmente hacia el rango 3% a 3.5% frente a un escenario base del 3.8%; 4) la elevada volatilidad en la renta variable local (Colcap), donde tras la pérdida acumulada del 17.4% durante 2013-2014, la recuperación podría ser baja (+6%) o hasta nula; y 5) el rebrote inflacionario, donde tras un cierre de 3.7% en 2014, los potenciales riesgos de passthrough podrían mantenerla cerca de esos valores al cierre de 2015.
 

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés