Analistas

Comunicación y expectativas de inflación

Este año ha sido de marcado deterioro inflacionario en Colombia, observándose un peligroso desanclaje de las expectativas del mercado hacia el rango 5,5%-6% para el cierre de 2015 e incluso hacia niveles de 3,5%-4% para 2016 (vs. 3% del punto medio del rango anunciado).   En ello han incidido diversos factores, a saber: i) persistencia en la transmisión de costos de los importados (pass-through cambiario), donde la inflación sin alimentos llegaba a 4,6% anual al corte de septiembre de 2015; y ii) renovadas presiones en la inflación de alimentos (7,5% anual), por efectos del fenómeno climático del Niño.

Así, todo parece indicar que la inflación de 2015 cerrará en el peligroso rango 5,5%-6%, sustancialmente por encima del rango meta de largo plazo (2%-4%) del Banco de la República (BR). Este desborde inflacionario podría agravarse si el reajuste del SML para el 2016 sobrepasa 6% de compensación por la inflación reciente, dado que  actualmente la tasa de desempleo bordea su nivel de largo plazo de 9% (valor-NAIRU).  Bajo este escenario, se tendría inflación-salarial adicional y es posible que ello avivara el desempleo hacia la franja del 9,5%-10%.   Frente a estas presiones inflacionarias, el BR optó por incrementar su tasa repo-central en 25pbs, llevándola a niveles de 4,75% (y por unanimidad) en su reciente reunión de septiembre.  Sin embargo, este accionar luce insuficiente para propósitos de reanclar las expectativas de inflación.  Dado el deterioro en las expectativas de inflación (antes comentadas), Anif ha venido recomendando que el BR lleve su tasa-repo hacia  5,25% antes de finalizar el 2015. En particular, hemos abogado por una estrategia tipo “ducha fría”  (+50pbs en la reunión de octubre), en vez de ir a cuenta gotas. 

Ahora bien, el BR también requiere afinar sus mecanismos de comunicación para lograr mayor efectividad en esta compleja tarea de reanclaje de las expectativas de inflación.  Hasta la fecha, el mercado ha recibido mensajes erráticos por parte de los Miembros de la Junta; en ocasiones advierten que “…. sería un error pensar en subir la tasa-repo” y unos días más tarde se comunica que “… por unanimidad la Junta decidió elevar su tasa-repo”; pero, como si fuera poco, unos días después de haberla subido, manifiestan a los medios “… que tranquilos que todo esto es temporal”, dando señales de flagelación y arrepentimiento sobre lo actuado.  Dado que la estrategia de Inflación-Objetivo descansa en forma fundamental sobre un cronograma pluri-anual de desinflación, donde la credibilidad y la consistencia son su piedra angular, valdría la pena que el BR revisara su fallida estrategia de comunicación.  

De los temores pre-junta a la unanimidad pos-junta: En días previos a su reunión de septiembre, varios codirectores argumentaron que aumentar la tasa repo sería inadecuado, por cuenta del potencial efecto negativo sobre el crecimiento económico.  Aunque finalmente el BR hizo lo adecuado (aumentar 25pbs), el mercado quedo atónito y adivinando las razones para ello.   

De la actuación al “remordimiento” pos-junta:  Tras el aumento de 25pbs en septiembre, otros codirectores expresaron “remordimiento”, dando a entender que, como era fenómeno temporal, “no se requeriría volver a hacerlo”.  Estos mensajes pos-junta minaron buena parte del positivo efecto de reanclaje, pues los datos del momento indicaban una alta necesidad de dosis adicionales. 

El BR tiene un buen legado reciente para mostrar, al haber triunfado en el anclaje de la inflación hacia su meta de largo plazo de 2% a 4% durante el período 2010-2014, incluso cuando Anif tuvo dudas al respecto.  Este no es el momento para arrepentimientos y flagelaciones, sino para afinar la vista monetaria-cambiaria, precisamente cuando el BR acaba de cumplir sus “primeros 92 años”, de los cuales probablemente en no más de un 20% Colombia ha podido disfrutar de una inflación “baja y estable”.