Analistas

Balance de 2012: ¿qué esperábamos?

Ha llegado el momento de cotejar nuestros pronósticos sobre riesgos macroeconómicos con lo que finalmente sucedió en 2012. Veamos.

 
1. Rezagos en infraestructura.
 
En enero de 2012 habíamos señalado que éste sería el mayor desafío para la administración Santos.  La copiosa agenda gubernamental incluyó: i) la creación de la ANI (Decreto-Ley 4165 de finales de 2011); ii) abultados paquetes de concesiones viales ($44 billones); iii) expedición de la Ley de APP 1508 de 2012; y iv) Reporte de la Comisión de Infraestructura (RCI). 
 
Sin embargo, los avances han sido mucho más lentos de lo esperado y ello explica por qué Colombia continúa estancada en un PIB-potencial creciendo solo 4,5% anual, siendo sus principales “cuellos de botella”: i) persistentes fallas en la estructuración de los proyectos (aún bajo la ANI); ii) atrasos en adquisición de predios y complicados lios juridicos; iii) problemas de consultas-previas y expropiaciones con minorías étnicas; y iv) desorden administrativo y falta de coordinación estatal en materia de licencias ambientales (a pesar del Anla).
 
El RCI acierta al recomendar: i) creación de la Financiera de Desarrollo Territorial, una Comisión de Regulación en Transporte y una Comision Intersectorial; ii) limitación jurídica en consultas con minorías étnicas; y iii) estandarización de los trámites de licencias ambientales.  La mala noticia es que la propia Comisión concluye que implementarlas tardará años, no meses.
 
2. Recuperación económica
 
Aunque mantenemos nuestra proyección de crecimiento del PIB-real de 4,5% para 2012, tenemos un sesgo bajista por cuenta de: i) mal desempeño de las obras publicas (cayendo sus desembolsos en 14%); ii)  problemas en el sector sector minero-energético, donde la producción de petróleo promedió solo 970.000 barriles/día Vs. expectativas de 1 millon y la de carbón solo 93 millones de toneladas/año Vs. expectativa de 97; y iii) lento crecimiento de la industria (0,7% anual); el agro (2%); y el comercio (3%), prácticamente la mitad de las cifras esperadas.
 
3. Sobreexpansión crediticia
 
Aquí el temor era que se presentara una sobreexpansión crediticia en Colombia, especialmente a nivel de los hogares, en momentos de desaceleración global y local. Los riesgos eran relativamente elevados, pues el crédito creció a ritmos cercanos al 20% real durante 2011 y para mediados de este año todavía registraba ritmos cercanos al 15% real. Si bien el componente corporativo había corregido rápidamente a la baja, la cartera de consumo continuaba a ritmos del 20% real, lo cual preocupaba al Banco de la República (BR) y a la Superfinanciera (SF).
 
Para evitar una sobre-expansion crediticia, el BR aumentó su tasa repo en 2011-2012 (+225pbs a febrero), pero después tuvo que recortarlas (-75pbs a noviembre), llevándola a 4,5%, para enfrentar el contagio internacional.  Este manejo anticíclico fue adecuadamente apoyado por políticas microprudenciales de la SF, particularmente el área de consumo, lográndose un “aterrizaje crediticio” suave en Colombia.
 
4. La apreciación cambiaria
 
A principios de 2012 pronosticábamos que los riesgos cambiarios serían moderados, esperando una TRM promedio año de $1.850/dólar (apreciación nula), y por eso colocábamos este tema en la última escala de riesgos. Sin embargo, la TRM estará promediando los $1.800/dólar en 2012, arrojando una apreciación nominal cercana a 3% anual, lo cual explica que hayamos escalado este riesgo de la quinta posición (en pronóstico) a la cuarta posición (en el observado).
 
Dado que el diferencial de inflaciones juega en contra de Colombia en un 1% frente a Estados Unidos, ello implicará una apreciación real adicional del orden de 4%, con lo cual se acentúa la disparidad cambiaria (PPA) a niveles cercanos a 15% respecto al dólar. Esto acaba de agravar los efectos de desindustrialización que viene causando la Enfermedad Holandesa.
 
5. Rebrote inflacionario
 
La lectura anual de inflación total ha ido convergiendo hacia el rango 2,8%-2,9% en los últimos meses de 2012, ubicándose ligeramente por debajo del punto medio del rango-meta (2%-4%). La inflación subyacente (sin alimentos) se ubica en el rango 2,7%-2,9%, consolidando la tranquilidad en el frente inflacionario, al corte de noviembre.
 
Con este comportamiento tan favorable de la inflación, hemos decidido bajarla del cuarto al quinto lugar en materia de riesgos observados en 2012. Dicha tranquilidad en el frente inflacionario refleja el éxito de la aplicación del esquema de “Inflación Objetivo” (IO) y su reciente viraje hacia lo que Anif ha denominado un marco de “Inflación Objetivo-Comprensiva” (IO-C).
 
En síntesis, en esta ocasión tan sólo hemos alterado el ordenamiento de los dos últimos rubros, pues consideramos que subestimamos los problemas de apreciación cambiaria frente a los riesgos de inflación, con lo cual hemos alcanzado el mejor desempeño de pronósticos desde que instauramos este tipo de ejercicios cuatro años atrás.